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El caso Prada Vargas: cuando un presunto acosador trabajó en la JEP

Diego Andrés Prada Vargas tiene en contra un juicio disciplinario por, presuntamente, haber acosado a una compañera de trabajo en la JEP. Tras salir de la institución, según la queja de la afectada, el investigado fue descubierto escondido tras los árboles.

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30 de octubre de 2023 - 03:28 p. m.
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En septiembre de 2018, la magistrada de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), Nadiezhda Hernández, estaba de celebración, pues formalmente la institución había expedido el documento que la declaraba conocedora del macrocaso 04: sobre la violencia en el Urabá. Sus colaboradores planearon una fiesta, motivados, además, por el cumpleaños del sustanciador Diego Andrés Prada Vargas. Sin embargo, lo que empezó como un viernes de alegría, terminó con una grave denuncia por acoso y tratos irrespetuosos.

La cita se consumó en uno de los BBC de Chapinero, cerca a las instalaciones de la JEP. Asistieron un puñado de empleados, entre ellos Lina Paola Chaparro. Según les dijo a las autoridades, el sustanciador Prada Vargas la hizo sentir incómoda desde el primer momento. La palabra precisa es “arrinconada”, pues este compañero de trabajo lo único que hizo, presuntamente, fue hacerle comentarios sobre su físico, su edad y su interés en tener una relación sentimental con ella.

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Así está consignado en el pliego de cargos que la Procuraduría acaba de comunicarle a Prada Vargas, por la conducta de tratos irrespetuosos. Entre las pruebas está la declaración de Chaparro, quien aseguró que en esa fiesta Prada Vargas, en definitiva, se sobrepasó: “Siempre me buscó y se sentó a mi lado en una mesa de nueve personas, más o menos. Me dijo que él había reservado el puesto para mí. Movió personas de la mesa cuando yo me sentaba al lado de una persona diferente a él y en dos oportunidades metió la mano adentro de mi pantalón desde la rodilla hacia arriba”.

Y así siguió con su queja disciplinaria: “Era un pantalón de estos con desgastes, que tiene como huequitos en las rodillas. Después de eso, porque yo reaccioné con bastantes disgustos, lo primero que hizo fue tomarse las manos y decirme que lo perdonara, que no sabía que le había pasado y lo volvió a hacer. A continuación de eso, yo dije que me iba y entonces él tomó el celular y con alguna aplicación del servicio de transporte me dijo: ‘Ya estoy pidiendo el taxi para llevarte a tu casa’”.

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Una de la frase que quedó en la mente de Chaparro fue “¿Me estás rechazando en mi cumpleaños?”. La denunciante, aquella noche, llegó a casa y lo siguiente que encontró, según el expediente, fue una serie de mensajes en los que Prada Vargas le hacía una invitación a un asado por cumpleaños. Como Chaparro puso la situación en conocimiento de las autoridades, Prada Vargas fue desvinculado después de poco más de un mes de trabajo como sustanciador.

Sin embargo, de acuerdo con el pliego de cargos, el acoso no cesó, pues Chaparro aseguró que su excompañero de trabajo “estuvo merodeando en cercanías del edificio de la entidad, situación que fue advertida por varios compañeros de ella, quienes le informaron que el señor Prada Vargas estaba escondido entre los árboles”.

Con testimonios e informes expedidos por la misma JEP, la Procuraduría formuló cargos contra Prada Vargas y lo llevó a juicio disciplinario, que en el peor de los casos lo inhabilitaría para ocupar cargos públicos. Entre sus conclusiones está que al investigado “no le era permitido de ninguna manera al señor Prada Vargas haberla irrespetado con los presuntos tocamientos físicos, pues como se ha venido recabando en este proveído, eran abusivos, indebidos y libidinosos, y, por lo tanto, reprochables desde todo punto de vista”.

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Según el expediente disciplinario, Prada Vargas no compareció a versión libre en la Procuraduría, ni solicitó ser escuchado posteriormente en alguna diligencia. Sin embargo, su abogado respondió que la declaración rendida por Lina Paola Chaparro no permite concluir cuál fue la fecha exacta donde se habrían presentado las conductas. Que algunos de los testigos son de oídas y no tienen cómo probar la situación. Asimismo, que la Fiscalía no tiene procesos penales contra Prada Vargas y que “no existen pruebas irrefutables que permitan con certeza afirmar que existieron comportamientos inadecuados que podrían constituir acoso sexual”.

Ahora, en primera instancia, la Procuraduría deberá determinar la responsabilidad del exsustanciador Prada Vargas, quien quedó retratado en un delicado caso de presunto acoso y tratos irrespetuosos, que es reconocido por la misma JEP. Los testigos de la entidad disciplinaria coinciden, al igual que Chaparro, que el investigado sobrepasó los límites y arrinconó a la denunciante, al punto de merodear las instalaciones de la JEP días después de aquella celebración.

Para conocer más sobre justicia, seguridad y derechos humanos, visite la sección Judicial de El Espectador.

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Víctor(01152)30 de octubre de 2023 - 06:10 p. m.
Qué lindo! Aquí en la forma en que se titula el artículo, lo importante no es el acoso, sino asociar el hecho a la JEP. No encuentran manera de atacarla de todas las formas posibles.
CAROLINA(37520)30 de octubre de 2023 - 05:29 p. m.
Me ha pasado eso varias veces en diferentes oficinas. El acoso está impregnado en nuestra sociedad, no son hechos aislados, es una plaga que debemos derrotar entre todos.
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