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Al parecer Murcia tenía la intención de convertir el resort en una de las opciones de recreación y entretenimiento para los tarjetahabientes que depositaban dinero o adquirían bienes y servicios en su negocio.
De acuerdo con la investigación, el complejo hotelero iba a ser edificado cerca de las playas de la zona del Suana. Para tal fin Murcia ya había adquirido un terreno de 20.000 metros cuadrados. “Ese sitio estaba destinado para construir la urbanización San José y ya había sido vendido por lotes. Lo que hicieron los representantes de Murcia fue comenzar a comprar esos lotes y de paso encarecieron el costo de la tierra”, manifestó un portavoz de la Fiscalía. La mayor parte de la tierra fue comprada entre agosto y septiembre de 2007 y el proyecto debía comenzar a ser construido a principios del año entrante. Incluso, según la Fiscalía, Murcia adquirió el terreno sabiendo que debía hacer la recanalización de una quebrada y relleno del cauce cuyo costo no era inferior a los $1.000 millones.
Aunque en la matrícula inmobiliaria aparecen otros particulares como dueños de los lotes, con compras recientes, la propiedad estaba en cabeza de David Murcia, su esposa Johana Ivette León, su madre Amparo Guzmán y su cuñada Claudia León. El predio ya fue puesto a disposición de la Dirección Nacional de Estupefacientes para iniciar el respectivo proceso de extinción de dominio y no se descarta que en el futuro forme parte del fondo para resarcir a los afectados de DMG que maneja la liquidadora de la firma, María Mercedes Perry.
Igual suerte correría en las próximas semanas un conjunto de locales donde funcionaba la sede de DMG en Santa Marta.