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El 4 de mayo pasado, a escasas tres semanas de la primera vuelta presidencial, El Espectador y el columnista Daniel Coronell revelaron parte de la explosiva declaración que le dio el narcotraficante Javier Antonio Calle, alias Comba, a la Fiscalía. En esa diligencia, tomada el 10 de diciembre de 2013 en una cárcel de Brooklyn (Estados Unidos), el capo aseguró que se hizo una ‘vaca’ de US$12 millones con otros narcos, como alias Diego Rastrojo, Cuchillo y el Loco Barrera para buscar un proceso de sometimiento a la justicia con el gobierno de Juan Manuel Santos. Según Comba, ese dinero se le entregó al estratega político J. J. Rendón, quien habría quedado encargado de ventilar la propuesta y hacer el puente con la Casa de Nariño.
La denuncia causó un revuelo político que cobró la cabeza de Rendón como estratega de la campaña reeleccionista y abrió un debate sobre la posibilidad de que esos dineros, tal como lo sostuvo el capo, le hubieran sido entregados a Rendón y a otros funcionarios del gobierno como el exconsejero Germán Chica. Como consecuencia de estas revelaciones, la Procuraduría y la Fiscalía comenzaron a rastrear los bienes y dineros de Rendón y Chica. Este diario pudo establecer que un fiscal especializado inició un proceso preliminar de extinción de dominio contra Rendón. En ese arqueo los investigadores han empezado a escarbar los orígenes de sus propiedades y negocios en Colombia y EE.UU.
La génesis de esta historia —que incluso derivó en denuncias del expresidente Álvaro Uribe en el sentido de que US$2 millones de esa ‘vaca’ fueron usados por el presidente Santos para pagar deudas de su campaña de 2010— comenzó tras la declaración de Comba. El Espectador obtuvo las 90 páginas de su testimonio, en el que entregó 19 bienes en Colombia administrados por sus testaferros valorados en casi $70 mil millones. En su declaración, lo primero que dijo fue que conoció al capo del cartel del Norte del Valle Wílber Alirio Varela, alias Jabón, en el año 1993 porque en esa época comercializaba con carros, motos y dinero que Varela requería para sus ‘vueltas’.
Seguidamente narró que se metió de lleno con el narcotráfico, pero que alejó a su familia de ese negocio. “Esa organización de los hermanos Comba jamás ha existido, se la inventaron los medios, ni siquiera mi hermano Luis (Enrique) hace parte de esto”, sostuvo. Luego expuso con detalles la supuesta intermediación de Rendón. En su relato indicó que se pagaron los US$12 millones para que Rendón cabildeara la propuesta, “él manifestó que en una alocución Santos tendría que hablar del proyecto, ello como señas de que había leído el proyecto enviado por nosotros”. Según Comba, “Santos cuando escuchó eso le gustó, ya que esto le servía para su campaña, pero su propuesta era acabar con el narcotráfico en Colombia, y había la capacidad y los medios”. No obstante, la negociación no cuajó porque el gobierno americano no estuvo de acuerdo. “Al ver que pasa el tiempo y no sucede nada, yo tomo la determinación con el gobierno americano y me entrego”.
En las demás páginas de su testimonio no dio más detalles de su revelación ni aportó pruebas que sustentaran sus afirmaciones. En cambio, se extendió en señalar a varios de sus hombres de confianza en el cartel del norte del Valle. Así habló de Humberto Salazar, alias Chirimoyo; Ignacio Bedoya y Wálter Cárdenas, ya muertos; Julio López, alias Julito; Juan Carlos Ramírez, alias 06; Jaime Mejía, alias El Perro (todos presos en EE.UU.) y Javier Lozano, alias Amapolo, ya en libertad en Colombia. Dijo que su área de influencia siempre fue el Valle, que llevó droga a Panamá, Costa Rica y México, que en el Cañón de las Garrapatas (Valle) nacieron los Rastrojos como su grupo criminal, pero que ese enclave geográfico no era un corredor estratégico para sacar droga.
Contó que sus fincas y propiedades fueron adquiridas a través de comisionistas que le conseguían todos los papeles y los clientes. Desmintió informes de Policía en los que se reseña que entre su red de testaferros aparecen sus padres, hermanos, exesposas, hijos, vecinos y hasta escoltas y masajistas que en algún momento le prestaron sus servicios. Igualmente entregó los datos, ubicaciones, matrículas inmobiliarias y el nombre de los testaferros de 19 predios ubicados en Quindío, Valle, Risaralda, Cesar, Caldas y Santander. Por ejemplo, las fincas Besarabia en Armenia —cuyo valor está en $2.640 millones—; El Restaurante, en La Tebaida (Quindío) —avaluada en $4.200 millones—; La Esmeralda, en Buga —por $9.765 millones—; El Copey, (Cesar) —por $7.400 millones— , entre otros inmuebles.
Comba reconoció que su tío Juan B. Uribe, preso en EE.UU., trabajó con alias Jabón; que su otro tío Jorge L. Uribe estuvo en prisión ocho meses en EE.UU.; que su primo William A. Uribe trabajó con él un tiempo y resultó detenido durante seis años en una cárcel federal. Sobre un extenso listado de supuestos colaboradores, Comba dijo desconocer que pertenecieran a su organización y aclaró que los bienes de su exesposa Sandra Buitrago, su exsuegra Cielo Cuartas, el abuelo de su exsuegra Moisés Sepúlveda, su mamá Luz Dary Serna, su hermana Jenny Ruth Calle o Elizabeth Espitia, la mamá de sus otros hijos, entre otros, fueron conseguidos de forma legal.
La Fiscalía lo interrogó por empresas y sociedades como Agroindustrial del Pacífico, RE Casa de Cambios, Pollos Qué Gusto, Licores Bados, Sociedad de Transporte Masivo Valle Mío, Costapalmo, Blindajes Colombianos, Gimnasio Las Pilas y hasta Amoblados I Love You. Comba dijo no tener nada que ver con ninguna de estas sociedades. En ese punto de la diligencia, la Fiscalía dejó constancia de que muchos de los bienes de su círculo familiar tenían medidas cautelares mientras se establecía el dinero con el que fueron comprados.
Para muchos, Comba no ha entregado ni el 10% de lo que tiene. El esfuerzo de la justicia hoy se desdobla en dos frentes: primero, probar el círculo de testaferros que sigue pasando de agache y verificar si la denuncia sobre la ‘vaca’ de los ‘narcos’ y la entrega de ese dinero a Rendón en el año 2011 fue cierta o corresponde a un embuchado más de un capo buscando beneficios en EE.UU..
Lo cierto es que Comba se negó a ampliar su declaración a la Fiscalía y todo parece indicar que sobre el tema, J. J. no quiere aportar ningún detalle adicional.
En todo caso, la Fiscalía ya inició un proceso preliminar de extinción de dominio sobre Rendón. Su abogado, Abelardo de la Espriella, aseguró que la labor realizada por su cliente no implicó el pago de suma alguna de dinero y dijo: “él informó de todos sus pasos a la entonces fiscal y al presidente. Afirmar que J. J. recibió US$12 millones es tan absurdo como señalar que parte de ese dinero fue a parar a las arcas de la campaña del presidente Santos. Este ataque es producto de una sucia estrategia política que ya perdió vigencia, porque pasaron las elecciones. Mi cliente espera que el expresidente Uribe se disculpe por haber armado semejante tierrero con fundamento en chismes, lo cual es inadmisible. Espero el archivo de la investigación, porque la justicia no puede ser instrumentalizada en busca de dividendos políticos”.
El Espectador además obtuvo un documento del 12 de octubre de 2011 en el que los abogados Ricardo Villarraga, José I. Londoño y José I. Mira, en representación de estos narcos que pretendían entregarse, le envían una comunicación al entonces director de Fiscalías, Néstor A. Novoa, en la que se afirma que fue gracias a la intermediación de Rendón que se pudo conocer la intención de los capos de contribuir “a la paz nacional”, pero que Rendón no tenía ni las facultades ni los elementos jurídicos para “conceptuar con idoneidad sobre cuestiones legales propias de nuestro orden interno”. Una vez se desató el escándalo en mayo pasado, el estratega reiteró esa defensa y dijo que sólo ofició como mensajero para que Santos conociera la propuesta. Hoy la justicia indaga su fortuna y los bienes del exasesor presidencial Germán Chica.
jlaverde@elespectador.com
@jdlaverde9