El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

El fin de la sangrienta saga de Ramón Isaza

Vinculó a cinco hijos, un yerno y media docena de sobrinos a las Autodefensas. El narcotráfico y la guerra contra Pablo Escobar los impulsaron a armarse.

Gloria Castrillón/ Especial para El Espectador

17 de mayo de 2008 - 03:10 p. m.
PUBLICIDAD

“No tengo la culpa de haber nacido comandante”, les dijo Ovidio Isaza Gómez a las autoridades pocos días antes de desmovilizarse con su papá, dos hermanos y un cuñado, el 7 de febrero de 2006, en Puerto Triunfo, Antioquia. Recio, corpulento y muy beligerante, cercano a los 40 años, era jefe del Frente John Isaza de las Autodefensas del Magdalena Medio. Hoy está tramitando con la Fiscalía su entrega para empezar a rendir la versión libre que le impone la Ley de Justicia y Paz.

Ovidio, conocido con el alias Roque, es el más joven de los cinco hijos de Ramón Isaza que se enrolaron en el ejército irregular creado 30 años atrás por ganaderos y terratenientes de Puerto Boyacá y sus alrededores. Nació en el corregimiento Las Mercedes, de Puerto Triunfo, estudió unos pocos años de primaria y luego prestó servicio militar. Como sus hermanos, recibió el encargo directo de su padre de empuñar las armas para defenderse del gran enemigo de la familia: Pablo Escobar Gaviria.

La guerra con el capo del Cartel de Medellín había empezado en 1990 y se desató por la negativa de Ramón Isaza a entregar sus vastos territorios a “un narcotraficante con plata”. Tras la muerte de su hijo John y de cinco sobrinos y el secuestro de otros familiares, el viejo le robó a Escobar más de ochocientas armas y abundante munición de la hacienda Nápoles. En tres años, su ejército privado y familiar había crecido y desterrado al temible Patrón de la finca que se hizo famosa en el mundo por tener zoológico privado y por ser escenario de grandes bacanales con políticos y hacendados de todo el país.

Read more!

Ómar, el hijo mayor, conocido con el alias de Teniente por su paso por el Ejército Nacional, recibió una vasta zona que comprendía La Dorada y una parte del norte del Tolima. Tenía como segundo al mando a Wálter Ochoa Guisao, un joven que el viejo Isaza había adoptado y que había crecido como otro de sus hijos y quien empezó a conocerse como El Gurre, alias que hacía referencia a sus ojos pequeños.

Ómar murió en un extraño episodio, que nunca fue aclarado, en 1998. Por encargo de su padre, se fue a Puerto Boyacá a recibir un cargamento de armas y municiones que Carlos Castaño les entregaba a las autodefensas del Magdalena Medio y de regreso a Puerto Triunfo estalló una granada en la camioneta en la que viajaba. Oficialmente el hecho fue explicado como un accidente, pero luego salieron a flote versiones (sustentadas con pruebas por miembros de la organización) según las cuales había sido asesinado por Víctor Rafael Triana Arias, alias Botalón, jefe de las autodefensas de Puerto Boyacá.


El más fuerte

Con la muerte de Teniente, El Gurre asumió el poder de la estructura conocida como Frente Ómar Isaza, en honor al hermanastro muerto. En poco tiempo “el hijo entenado”, como lo denomina Ramón Isaza, expandió su poder por Honda, Mariquita, Fresno, Armero-Guayabal, Falan, Palo Cabildo y Marquetalia, en Tolima, y Manzanares, Pensilvania y La Victoria, en Caldas.

El Gurre, campesino analfabeta que empezó como garitero en el ejército de su padre adoptivo, resultó ser el comandante más inteligente para adelantar la guerra. Sereno, pausado y muy calculador, se distinguió por tomar las decisiones más acertadas en el plano militar y así se ganó el respeto del viejo Isaza y extendió sus dominios. Sin embargo, algo que su padre aún le reclama es la excesiva autonomía que les otorgó a varios de sus mandos militares, entre ellos alias Memo y alias Tolima, autores de varias masacres y desapariciones forzadas.

Sus hermanastros se distinguieron por otras características. Oliverio, por ejemplo, ha hecho gala durante sus 40 años de vida de su alias: Terror. El apodo surgió cuando era un estudiante de primaria en la escuela Hermano Molano del corregimiento Las Mercedes y se apareció con un revólver de su padre amedrentando a sus compañeritos.

No ad for you

Es el más parco de los hermanos, pero también el más sanguinario y frío. Tiene fama de “atravesado” y de escuchar poco. Recibió de su padre el frente Héroes del Prodigio, con presencia en una amplia zona de Norcasia, Caldas, y con el tiempo se extendió hasta Florencia, San Diego y El 30.

Hace dos semanas se entregó en Puerto Triunfo por sugerencia del Viejo Isaza, quien públicamente lo había acusado de rearmarse y de conformar un grupo emergente en Tolima, Caldas y el oriente antioqueño, para enfrentarse a las Águilas Negras, comandadas por Diego Murillo, alias Don Berna, extraditado la semana pasada a Estados Unidos.

‘Roque’ y ‘Terror’,  los hermanos sobrevivientes

Ovidio Isaza Gómez, alias ‘Roque’

Comandante del frente John Isaza, creado en honor al hermano asesinado por Pablo Escobar. Controló un vasto territorio entre Puerto Nare y Norcasia. Estuvo recluido en la cárcel especial de La Ceja, junto con su padre y su cuñado, alias ‘McGuiver’, pero quedó libre porque no tenía ningún proceso penal en su contra.

No ad for you

Se le acusa de varias masacres y desapariciones forzadas, como la de un ingeniero de la hidroeléctrica La Miel y otras relacionadas con sangrientas operaciones de limpieza social. Hace pocos días las autoridades encontraron una caleta con armas y municiones que supuestamente le pertenecían.

Oliverio Isaza Gómez, alias ‘Terror’

Comandante del Frente Héroes del Prodigio. Operó en Norcasia y parte del oriente antioqueño. Un fiscal especializado de Medellín lo acusó por la muerte de Víctor Manuel Morales, la desaparición forzada de Jorge Morales Sánchez y el desplazamiento forzado de su hermano Eliécer, en hechos ocurridos en Puerto Nare el 1º de diciembre de 2003.

Los hombres al mando de ‘Terror’ robaron más de 50 cabezas de ganado de propiedad de las víctimas y las acusaron de haber alertado a las autoridades sobre un laboratorio de procesamiento de cocaína que fue desmantelado por el Ejército. No tiene más procesos en contra.


El yerno y el hijastro

La zona del oriente antioqueño donde se había rearmado Terror correspondía curiosamente a los feudos de su cuñado Luis Eduardo Zuluaga, alias McGuiver. “Era un ‘pelao’ que llegó de 15 años. Lo volví hombre”, dijo en alguna oportunidad Ramón Isaza sobre quien después se convertiría en comandante y yerno suyo, al casarse con su hija Adriana.

No ad for you

McGuiver se crió casi como otro hijo de Isaza y se ganó su respeto por ser “buen guerrero”, por enfrentarse a la guerrilla en el oriente antioqueño, una zona con fuerte e histórica presencia de las Farc y el Eln. Tenía el ejército más poderoso y disciplinado de las autodefensas. Su osadía lo empujó a buscar el dominio de Medellín. No llegó muy lejos en dicho empeño porque Don Berna se lo impidió. Aún así, logró en pocos años conformar el grupo más numeroso y mejor entrenado de todo el Bloque, al punto de que casi la mitad de los 990 hombres que se desmovilizaron en 2006 eran de él.

A diferencia de sus cuñados, McGuiver terminó el bachillerato y por eso se le oye opinar, con argumentos, sobre política y economía. No tiene el mismo aspecto campesino de sus familiares y es el más político de todos. Organizaba a las comunidades de su área de influencia y tenía un discurso para defender su causa.


Se presentó en diciembre pasado a las autoridades y comparte patio con su suegro y Terror, en el pabellón R3 de La Picota. Allí están esperando, junto a una docena de hombres más, a que Roque decida entregarse otra vez. Ya lo había hecho antes por requerimiento del presidente Álvaro Uribe Vélez  y quedó en libertad pocos meses después por no tener procesos penales en contra.  Por ahora, sigue libre y tranquilo en su casa de Puerto Triunfo, Antioquia.

No ad for you

Entre tanto, El Gurre, retirado de la guerra por presión de su familia, no tiene paradero conocido. Lo único que se sabe de él es que gira millonarias sumas de dinero cada mes para alimentar a Isaza, sus hermanastros y el resto de la tropa que está en la cárcel La Picota.

Luis Eduardo Zuluaga, alias ‘McGuiver’

Controló gran parte del oriente antioqueño, San Francisco, San Carlos, San Luis, Argelia, Carmen de Viboral y Santuario. Tiene sólo un proceso en contra por los delitos de secuestro simple y tortura. El caso ocurrió el 26 de agosto de 2002, en la vereda Mata de Guadua, en Argelia, Antioquia, donde los hombres a su mando bajaron de un bus a los civiles Luz Adiela Quintero Ramírez y Eugenio Antonio Hernández. Allí los torturaron y los asesinaron.

Wálter Ochoa Guisao, alias ‘El Gurre’

Comandante del Frente Ómar Isaza. Operaba en Honda, La Dorada, Mariquita, Fresno, Armero Guayabal, Falan, Palocabildo y Marquetalia, en Tolima, y Manzanares, Pensilvania y La Victoria, en Caldas. No tiene ningún proceso penal en contra, a pesar de que en sus territorios se llevaron a cabo masacres como La Esperanza, en la que murieron 16 campesinos en Carmen de Viboral, la muerte de seis cazadores entre Líbano y Guayabal, la de siete pescadores en Falan, Tolima, por la que está siendo procesado Ramón Isaza y otra matanza en un balneario en La Dorada.

No ad for you


Isaza perdió el control

La dinámica de las Autodefensas del Magdalena Medio estuvo marcada por el narcotráfico. Aunque el legendario líder, quien está a punto de cumplir 70 años, siempre ha negado su participación en el negocio, ha dejado abierta la posibilidad de que sus comandantes lo hayan hecho.

“Respondo por lo mío, tengo 96 hombres. El resto de la gente obedece al crecimiento normal de los frentes. Cada comandante mira cómo financia sus cosas, ellos están en el monte y en el monte se encuentran muchas cosas”, dijo cuando se desmovilizó.

Isaza les entregó a sus hijos y a su yerno autonomía sobre las estructuras que comandaban y, según dicen sus familiares, perdió el control. Ellos mismos dicen que El Viejo solía llamarlos cuando se enteraba de las masacres y siempre las justificaban diciendo que eran drogadictos, violadores, ladrones o guerrilleros.

Hace poco Isaza dijo que sus hijos se habían desbocado, porque él no se desplazó hasta las zonas donde operaban para supervisar sus acciones. Tal vez por esa razón sus abogados se han dedicado a recoger información para documentar los hechos delictivos que les pueden atribuir.

No ad for you

 

 

Por Gloria Castrillón/ Especial para El Espectador

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.