23 Nov 2019 - 8:31 p. m.

El incierto futuro del oleoducto Caño Limón-Coveñas

Sostenerlo está resultando más caro de lo que realmente produce. Las voladuras de los oleoductos y sus reparaciones, más problemas contractuales con las empresas que lo utilizan, tienen en jaque la vida de este importante conducto de petróleo.

Redacción Judicial

El incierto futuro del oleoducto Caño Limón-Coveñas

Hace 36 años, a instancias de la Occidental Petroleum (Oxy), fueron descubiertos los yacimientos de petróleo de Caño Limón y Cravo Norte en Arauca. Esos hallazgos permitieron a Colombia dejar de importar crudo y llevaron a la construcción del oleoducto Caño Limón-Coveñas, crucial para el desarrollo de la economía nacional. Hoy, además de la eterna crisis causada por los atentados de la guerrilla a su infraestructura, ahora se suman multimillonarias peleas jurídicas por el transporte de los hidrocarburos. Entre quienes plantean que las voladuras y los pleitos cuestan más de lo que el oleoducto aporta en utilidades, no faltan los expertos que sugieren su cierre.

Ambos desafíos están entrelazados. Según cifras oficiales, tan solo en el año 2018 se presentaron 89 atentados contra el oleoducto Caño Limón-Coveñas y se abrieron 72 válvulas ilícitas para el robo de combustible. De forma simultánea, desde hace un año, en la Cámara de Comercio de Bogotá comenzaron a plantearse demandas surgidas en torno al transporte del crudo. La primera la radicó la firma Canacol Energy, y se constituyó un tribunal de arbitramento que deberá dar su fallo en enero de 2020. En esencia, la pelea está basada en el presunto incumplimiento del servicio de transporte por parte de la empresa Cenit, creada por Ecopetrol para esta misión específica.

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