En la Fiscalía 87 de la URI de La Granja, en Bogotá, reposa desde hace tres semanas una delicada denuncia penal contra Emilio Suárez porque no canceló, presuntamente, $150 mil en artículos de la cadena Carrefour, cuando hacía mercado el pasado 4 de noviembre con su esposa. El asunto no tendría trascendencia de no ser porque Suárez es intendente de la Policía, trabaja en la Casa de Nariño y es nada más y nada menos que el jefe de seguridad de la secretaria privada del Presidente, Alicia Arango.
El incidente fue relatado en detalle, minuto a minuto, por funcionarios de Carrefour, sede Fontibón. Según la denuncia, a las 12 y 50 de la tarde el intendente Suárez, en compañía de Mónica Ramos y su hijo, canceló en efectivo un mercado de $402.400 en la caja registradora número 41. Sin embargo, algunos productos no fueron registrados. A las 12 y 57 la empacadora Carmen Patricia Herrera le hizo la observación a Suárez, pero éste hizo caso omiso y se retiró del lugar.
El caso fue reportado a la auxiliar de seguridad Claudia Gómez, quien le informó del asunto al supervisor Orlando Méndez. Consta en la denuncia que las cámaras de seguridad de la cadena registraron cómo en un local comercial de venta de celulares contiguo el intendente Suárez empacó los productos que no habían sido registrados. Al ser descubierto, detalla la denuncia, fue conducido al centro de control de Carrefour y se verificó, tiquete en mano, que la relación de artículos no pagados ascendía a $150 mil.
Los funcionarios contaron además que el escolta del Palacio de Nariño se puso nervioso, que con su celular tomó fotos de la auxiliar de seguridad Claudia Gómez y que segundos después conversó con otro supervisor de seguridad, Héctor Rodríguez. Asegura la denuncia que Suárez manifestó en ese instante que su esposa Mónica Ramos tenía una cita médica, que la dejaran retirarse del lugar con el menor de edad y que estaba dispuesto a asumir su responsabilidad.
A la una de la tarde la encargada del circuito cerrado de televisión de Carrefour, Adriana Bonilla, informó al CAI del barrio Modelia lo sucedido. Quince minutos después también reportó el asunto al CAI del sector La Granja. El objetivo: judicializar el supuesto hurto. No obstante, 45 minutos más tarde, aprovechando un descuido de los agentes de seguridad de Carrefour, según la versión de funcionarios de esa cadena, Suárez huyó del lugar. Las cámaras de seguridad lo siguieron paso a paso.
A las 2:07 fue ubicado intentando abordar un taxi con su esposa, pero fue interceptado por personal de la cadena de almacenes. El guardia de seguridad Rodrigo Minota trató de conducirlo al establecimiento, sostiene la denuncia. Suárez se resistió y huyó nuevamente, intentó tomar una buseta, resbaló y cayó al suelo, golpeándose en la cabeza. El incidente subió de calibre y tuvieron que intervenir los agentes Bautista Rodríguez y Monsaide Jiménez.
A las 2:25 p.m., cuando los supervisores Héctor Rodríguez y Víctor Barrera intentaron conducirlo a Carrefour, Suárez llamó a la Policía e informó que lo estaban robando. Minutos después, agentes de la Policía llegaron al lugar y trasladaron a la estación a los mencionados supervisores. El funcionario de Carrefour Orlando Méndez explicó entonces que se trataba de un caso por hurto, pero los policías informaron que habían tenido noticia de una denuncia por lesiones personales.
Curiosamente, según contó Méndez y quedó registrado por las cámaras de seguridad del establecimiento, el escolta de la secretaria privada del Presidente se dirigió, acompañado por un agente de la policía, a un cajero ubicado en la salida del costado sur de Carrefour. A las 2 y 55 de la tarde Suárez abandonó el parqueadero del lugar en un vehículo de color champaña. Estaba con su esposa y su hijo. Este es el relato detallado de la denuncia que fue instaurada en la URI de la Fiscalía de La Granja.
Paralelamente, sin embargo, el intendente Emilio Suárez formuló denuncia penal por lesiones personales contra los agentes de seguridad de la cadena Carrefour. El proceso aparece rotulado bajo el número 327 de la fiscalía de la URI de Engativá, al occidente de Bogotá. De acuerdo con él, fue agredido sin motivos el pasado 4 de noviembre cuando estaba haciendo mercado en la sede de Carrefour ubicada en la Avenida Ciudad de Cali.
La otra versión
Bogotano, de 37 años, con más de 19 años de servicio en la Policía y casi 6 más trabajando en la Casa de Nariño, el intendente Emilio Suárez tiene una versión muy distinta de los hechos. Según su relato, llegó, como de costumbre, a hacer mercado a Carrefour. Una vez en la caja registradora, la cajera empezó a registrar los artículos. “Pero no había empacadora, estaba sola la cajera, entonces ella le dijo a mi señora que si le ayudaba a empacar y ella lo hizo”, le dijo a El Espectador el intendente Suárez.
Y luego explicó: “Se pagó el mercado y la registradora hasta me dio $7.600 de vueltas. Salimos de allí. En ese momento se cayeron unas bolsas al piso y mi señora las recogió. Seguimos sin problemas, cuando se nos arrimó una señora diciendo que llevábamos productos sin tiquetear. Nos llevaron a una oficina cerrada y me pidieron el tiquete. Luego empezaron a revisar el mercado”. Después relató que no tenía idea de qué lo acusaban y que estaba presto a pagar lo que faltara por pagar.
“Después se arrimó otro señor y me dijo: ‘qué hubo pues, hp, qué vamos a hacer con las mercancía que no está registrada’. Yo lo pago, le respondí, y el tipo me dijo: ‘lo paga y lo deja’, y entonces ahí me ofusqué y pedí que llamaran a la Policía”. Y a renglón seguido contó que llamó a su esposa y le dijo que se vieran en la sección de los taxis, que él quería que ella se fuera con el niño y que él arreglaba el asunto. “Nos montamos al taxi, y ahí pensé en ir al CAI más cercano y traer a la policía. Y ahí se me lanzaron unos tipos y uno de ellos me pegó con un radio de comunicaciones en la cara. También le pegaron a mi señora y a mi hijo”, aseguró.
Según el intendente Suárez, Medicina Legal le dio 14 días de incapacidad, 7 días a su esposa y 6 días a su hijo. Su versión dista mucho de la que tienen funcionarios de Carrefour, quienes alegan con vehemencia que quería hurtar $150 mil en productos. “Mi destino es incierto, he sido condecorado muchas veces, pero tengo miedo de que me echen de la Policía”, aseguró el jefe de seguridad de Alicia Arango, quien sostiene a pie juntillas su inocencia.
Y añadió que debido al incidente fue relevado de sus funciones como jefe de seguridad de la secretaria privada del Presidente y que ahora ocupa funciones de apoyo en la Casa de Nariño. Será la justicia la que determine los culpables. Y será pronto. Lo cierto es que el asunto no cayó bien en los pasillos de la Presidencia de la República. No obstante, hasta tanto no se aclaren las cosas, el intendente Suárez seguirá en su cargo.