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1 Sep 2020 - 1:10 p. m.

El Mesa, el grupo criminal que le gana terreno a Los Pachelly en Bello

Con 85 hombres, El Mesa le ha ganado terreno en el norte de Medellín a Los Pachelly. La Fiscalía ya le puso el ojo a su principal forma de extorsión: exigirle apartamentos a las grandes constructoras de ese sector. La tensión por sus roces en Bello cumple ya dos años.
El Mesa ha ganado terreno en el mundo criminal del municipio de Bello (Antioquia) y en el norte de Medellín.
El Mesa ha ganado terreno en el mundo criminal del municipio de Bello (Antioquia) y en el norte de Medellín.

El Mesa es una organización criminal que recibe su nombre del lugar donde comenzaron sus actividades: el barrio López de Mesa, ubicado en el centro de Bello (Antioquia). Pero las fronteras de sus negocios se han expandido, con los años, mucho más allá de este municipio al norte de Medellín, al punto que con 85 hombres y 300 colaboradores en sus filas, se les vincula con delitos como narcotráfico, desplazamiento forzado y extorsión, cometidos en Copacabana, Barbosa y La Ceja; e incluso en Bogotá, Soacha, y Tunja (Boyacá). Con el tiempo, la rivalidad que tienen con Los Pachelly, el más grande grupo delincuencial de Bello, ha hecho que El Mesa gane notoriedad y poder.

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Por ejemplo, cuando en marzo pasado, en la cárcel de máxima seguridad de Cómbita, fue asesinado Alejandro Mazo Pulgarín, alias Titi, uno de los jefes de Los Pachelly. Su atacante lo apuñaló con un arma blanca artesanal y también resultó muerto. El homicidio fue atribuido a El Mesa y visto como la ratificación de que el pacto de no agresión que tuvieron por años estas dos organizaciones ya estaba roto. Esto lo había advertido desde 2019 la Defensoría del Pueblo, cuando envió una alerta temprana al Gobierno para que actuara sobre lo que estaba sucediendo en Bello. Se adelantaron consejos de seguridad, se hicieron promesas, pero se cruzó la pandemia del COVID-19.

Ahora que el país se sume en una “nueva normalidad”, la Fiscalía anunció que inició procesos de extinción de dominio contra 100 bienes vinculados a los jefes de esta banda criminal. Las propiedades incluyen 11 fincas de recreación que habrían sido utilizadas para reuniones de organización, dos cabañas en Tolú (Sucre), 32 apartamentos, tres casas, 14 locales comerciales, así como automóviles y otros bienes. Estos, al parecer, estaban a nombre de menores de edad y adultos mayores, que sirvieron de testaferros a los líderes de El Mesa. Entre los afectados estuvieron Montañero, Malacate y Piolo; tres personajes que estarían entre los más poderosos del grupo.

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Su jefe máximo sería Montañero, quien al parecer ha logrado cambiar su identidad tres veces y figura como Luis Rodrigo Rodríguez Rodríguez, Juan Camilo Hernández Berrío y Gustavo Adolfo Pérez Peña. Este sujeto, quien se encuentra recluido en la cárcel La Picota de Bogotá, al parecer se dedicaba a “actividades financieras de dineros provenientes de actividades ilícitas desde los años noventa”, según dijo esta semana el director de la Dijin de la Policía, general Fabio López. El poder de Montañero ha sido tal que, tras la captura de Tom el jefe de La Oficina, se rumoró que él le sucedería en el poder criminal.

Sin embargo, Montañero también fue capturado poco después y la organización ha logrado mantenerse en firme pese a su aprehensión por cómo funciona: en cada lugar al que llegan tienen un cabecilla que hace las veces de gerente y otros subalternos que siguen sus órdenes directas. En Medellín, la sede la manejaría Piolo, a quien se le atribuyen extorsiones en la capital antioqueña; y en La Ceja, el negocio de las drogas que ha logrado controlar este grupo lo coordina El Diablo, apoyado a su vez en Malacate. A la Fiscalía y la Policía les llamó la atención encontrarse un título minero de casi 2.000 hectáreas para explotar coltán que fue vinculado a la organización.

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El predio resulta llamativo porque a El Mesa no se le ha vinculado a actividades de minería ilegal. Por años, se les vinculó con extorsiones a constructoras de Bello y Medellín. De hecho, explicó el director de la Dijin, parte de los inmuebles que serán sometidos a extinción tienen una relación con ese crimen: “(Los hombres de El Mesa) realizaban exigencias extorsivas a las constructoras ubicadas en el municipio de Bello con el fin de presionarlos para la entrega de recursos. (Los constructores) entregaban apartamentos a esta estructura criminal. Igualmente, tenían edificios ocupados con sus familiares”.

En una alerta temprana de 2019, la Defensoría del Pueblo advertía que el crecimiento de Los Pachelly hacia negocios internacionales ha fortalecido a sus rivales locales. El documento explica que los jefes de esa organización criminal, también nacida en Bello, han tenido que ceder poder y negocios a otras organizaciones como El Mesa. También, que esta última contaría con el apoyo de la organización criminal conocida como Los Caparros; y de la guerrilla del Eln. Todo esto, sumado a roces internos en Los Pachelly, asegura la alerta del Ministerio Público, ya ha tenido desenlaces fatales: homicidios selectivos, panfletos con amenazas y el miedo de posibles enfrentamientos. Un ambiente de tensión que ya cumple dos años.

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