
De los seis motores que se negociaron, solo cuatro llegaron a Venezuela. No es claro qué uso se les dio a las partes de los aviones exportadas. / Archivo
Disfrazar motores de aviones militares, con capacidad de volverse armas de guerra, para hacerlos pasar por inofensivas máquinas para uso de civiles, fue, para un empresario estadounidense y varios militares venezolanos, una cuestión de dinero. La operación involucró la falsificación de contratos con el objetivo de evadir el estricto control que Estados Unidos ejerce sobre la exportación de armas o material de guerra a otros países. Sin embargo, por lo menos cuatro motores lograron pisar suelo venezolano a finales de 2007 haciéndose...
Por Redacción Judicial
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