
El padre jesuita dedicó su vida a la búsqueda de los desaparecidos y a la lucha directa contra todas las formas de violencia en un país de guerra infinita.
Foto: Manuel Chacón
El padre Javier Giraldo murió en silencio. Eso dicen los que estuvieron con él en la clínica en la que estuvo internado después de una caída en su casa en Bogotá. Dicen, también, que su última noche en la tierra fue serena y que eligió las primeras horas de la mañana para irse. Tenía 82 años y una colección de batallas. Dedicó su vida a defender los derechos de las comunidades más golpeadas por el conflicto y a enfrentarse a los militares que las violentaron. Sus amigos lo recuerdan como un caminante de mil caminos, que anduvo en tierras...

Por Paulina Mesa Loaiza
Periodista de la Universidad de Antioquia e ilustradora. Ha escrito en prensa y portales digitales con especial interés en justicia, conflicto, memoria y paz. Actualmente es periodista de Colombia+20.@paulina_mesalpmesa@elespectador.com
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