Un extenso expediente sobre cómo Margarita María Rueda Suárez, una antigua fiscal de Bogotá, no habría atendido 27 casos relacionados con delitos sexuales tiene con las alertas prendidas al búnker de la Fiscalía General. El caso arrancó con la captura de la funcionaria en su propia oficina, en medio de una investigación en su contra por el delito de prevaricato por acción y omisión (cuando un funcionario toma una decisión arbitraria o abiertamente ilegal y lo hace aun sabiendo que es un error). A través de un escueto comunicado de prensa se supo de su captura, pero el resto del caso se desarrolló en secreto, pues las audiencias fueron reservadas.
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Sin embargo, El Espectador conoció detalles que fueron ventilados durante las audiencias de imputación de cargos y solicitud de medida de aseguramiento. De acuerdo con el expediente, en la mayoría de los hechos por los que es procesada la fiscal Rueda, las víctimas eran mujeres y niños que habían denunciado ser víctimas de abusos sexualmente por personas cercanas a ellas. Además, lo que le reprocha ahora la propia Fiscalía a Rueda es que no hizo nada para que los denunciados fueran procesados. Y peor aún, señaló el ente investigador, que Rueda habría archivado investigaciones con argumentos que eran revictimizantes con los denunciantes.
Por ejemplo, uno de los casos era el de un menor de cinco años que estaba siendo abusado sexualmente por su abuelo paterno. Pese a las evidencias, dice la Fiscalía, Rueda cerró el caso porque, supuestamente, no había podido contactar a la mamá del menor y al presunto abusador. En medio de la audiencia, la jueza del caso hizo un fuerte y extenso pronunciamiento contra Rueda: “En ese archivo hecho por la fiscal ella indicó que no tenía pruebas para darle un norte al caso, pero es que debe ser la Fiscalía la que debe hacer el recaudo de pruebas. Esa es su función y más en estos casos cuando están implicados son niños, quienes tienen especial protección”.
Además, dijo la jueza, la fiscal Rueda tenía motivos fundados para investigar y no cerrar el caso advirtiendo que la denuncia no correspondía con el delito denunciado. Para la fiscal, señaló la jueza, no podía cerrar investigaciones argumentando que los tocamientos del abuelo a su nieto no configuraban un acceso carnal violento, sino que eran tocamientos. “Un argumento totalmente desatinado. En esta y otras denuncias, la fiscal Rueda tenía el deber de ir más allá, de consultar bases públicas, actos de investigación que pudieran dar con el paradero de los denunciantes y no cerrar las investigaciones sin más”, señaló visiblemente molesta la jueza del caso.
Otro proceso que estuvo en el escritorio de Rueda y no tuvo avances fue el de una mujer que denunció haber sido agredida sexualmente por su pareja. Sin embargo, la funcionaria judicial decidió cerrar la investigación bajo un argumento revictimizante: “Que la víctima era novia del agresor”. Rueda también decidió cerrar otro caso relacionado con un acceso carnal violento de una menor de edad por parte de un compañero del colegio, el cual también amenazaba a la víctima de publicar fotos de ella desnuda si denunciaba los hechos. En este caso, señaló la Fiscalía, Rueda volvió a usar el argumento de que no había delito, ya que la denunciante y el denunciado tenía una relación sentimental.
“¿Dónde quedan los derechos de las víctimas, los derechos a conocer la verdad y la garantía de no repetición? Los derechos de otros denunciantes, como la mujer que relató cómo su esposo la abusaba sexualmente cada vez que regresaba a Bogotá. Una mujer que la obligan a tener relaciones sexuales sin su consentimiento. ¿Dónde quedan los menores que dentro del ámbito familiar han sido víctimas de tocamientos y otras agresiones sexuales? Todo ello queda totalmente desvirtuado cuando acude a esta serie de argumentos que incluso van más allá haciendo valoraciones subjetivas, incluso aseverando que una de las denunciantes podía resistirse al ser pareja del denunciante”, señaló la jueza del caso.
Durante la audiencia, la jueza también le reprochó a Rueda su falta de ambición investigativa en otros dos casos. El primero, una investigación por acceso carnal violento en el que se encontró en el cuerpo de la víctima rastros de semen. El segundo, el acceso carnal violento con una menor de edad de 14 años por parte de la expareja sentimental de su abuela. Pero aun así, Rueda, una vez más, cerró las investigaciones bajo el argumento de que no pudo contactar a los denunciados. Todos estos archivos, dicen las fuentes del caso, estuvieron bajo la lupa de la Procuraduría, quien solicitó insistentemente a la fiscal Rueda que reviviera los casos porque había mérito para seguir investigando.
En la seccional del ente investigador hay comentarios sobre cómo este y otros despachos adelantan decenas de procesos que llegan a la Fiscalía. “Por una persona que, aparentemente, estaba haciendo las cosas mal, no se puede manchar el trabajo de todos los fiscales que trabajan los delitos sexuales en la capital”, dice un excompañero de la hoy procesada. Este diario se contactó con el abogado de la fiscal, quien señaló que se iba a comunicar con ella. Al momento de la publicación, no hubo respuesta. De cualquier modo, la Fiscalía ahora tiene en sus manos la decisión de llamarla a juicio por estos hechos de los que ella negó tajantemente ser culpable durante las audiencias y revisar con lupa el trabajo de Rueda en este y otros casos que, pese a las evidencias, pudieron quedar en total impunidad.
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