26 Sep 2021 - 11:45 a. m.

El regreso al ruedo de Emilio Tapia

Hace una década, se concluyó que Emilio Tapia fue uno de los cerebros del escándalo del carrusel de la contratación en Bogotá, aunque entre tanto enredo, nunca se supo qué tan decisivo. Ahora se repite la película y se afirma que fue quien movió los hilos de la defraudación a Mintic.
Emilio Tapia, durante una de sus audiencias antes de ser condenado por el carrusel de la contratación en Bogotá. / Archivo
Emilio Tapia, durante una de sus audiencias antes de ser condenado por el carrusel de la contratación en Bogotá. / Archivo

Como un fantasma, sin que su nombre quede en algún rastro que lo delate, a sus 45 años, el cordobés Emilio Tapia Aldana ya acumula el protagonismo de dos megaescándalos de corrupción. Hace 10 años, fue el articulador del descalabro del carrusel de la contratación en Bogotá que puso en la cárcel al exalcalde Samuel Moreno, a su hermano Iván y a un sin número de funcionarios y abogados que se concertaron para defraudar las finanzas del Distrito; y hoy es el protagonista del expediente de la unión temporal Centros Poblados que tumbó a la ministra Karen Abudinen y tiene embolatados $70 mil millones que habían sido destinados para llevar internet a los territorios de Colombia.

Nacido en el municipio de Sahagún (Córdoba), en el hogar formado por un funcionario de la DIAN y una profesora, desde muy joven Emilio Tapia entró en el círculo de los políticos de la localidad, que en una misma época vio despuntar, entre otros, a Bernardo Elías Vidal y Musa Besaile. Después de graduarse de abogado, se vinculó al Instituto de Desarrollo Urbano en Bogotá. Ya en ese momento desarrollaba una habilidad innata como lobista, moviéndose como pez en el agua en los pasillos del Congreso. En ese ir y venir entre la política y la función pública, se volvió un experto en los vericuetos de la contratación, y pronto encontró el escenario adecuado para sacar a relucir sus argucias.

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