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Una vez más, las víctimas de Ituango llenan las primeras páginas de los periódicos, abren los noticieros y son el tema del día de los locutores radiales. Nuevamente, la violencia cunde de pánico este municipio situado al noroccidente de Antioquia, que apenas llevaba dos años intentando recuperar la tranquilidad de sus calles. La primera vez fue hace doce años, el 11 de junio de 1996, cuando hombres del Bloque Mineros torturaron y asesinaron a cinco campesinos. La segunda fue el 22 de octubre del siguiente año: la barbarie se repitió con 14 labriegos del corregimiento El Aro. Antes de esos hechos, difícilmente un colombiano del común ubicaba esta localidad en el mapa.
Cerca de tres mil integrantes del Bloque Mineros se desmovilizaron el 20 de enero de 2006. Pero éste no fue el único grupo ilegal que hizo presencia en la zona. Históricamente, Ituango ha sido una zona dominada por las Farc. Durante años, los hombres del frente 18 de esta organización guerrillera fueron, prácticamente, los dueños del destino de sus habitantes. Luego lo fueron los miembros de las autodefensas. El pueblo, que está en las estribaciones del Nudo de Paramillo y limita con el sur de Córdoba, se encuentra en una región de fuerte tradición cocalera, lo que la hace tan apetecida para los grupos al margen de la ley. Y aunque las autoridades creían que el frente 18 se estaba convirtiendo en un fantasma, la bomba que explotó el jueves por la noche indica que no es así.
Se acabó la celebración
Ituango festejaba sus fiestas del retorno. Esa noche paradójicamente era el día de la juventud, la misma que llevó la peor parte en este atentado. Diez heridos entre los 10 y los 17 años de edad y 4 muertos, fue la cuota de los niños de Ituango en este hecho. En la calle peatonal, en el local conocido como La Mejor Esquina, los habitantes de este municipio del norte de Antioquia bailaban y cantaban al ritmo del vallenato. Justo en ese sitio los subversivos abandonaron en una caneca un paquete que según las primeras investigaciones contenía tres kilos de anfo o R1. A las 10:30 de la noche fue activado a control remoto. La fiesta se volvió confusión, gritos y llanto. De nuevo el terrorismo tocaba a uno de los pueblos más azotados en otras épocas.
“Yo estaba en mi casa en pijama cuando escuché la explosión. Salí corriendo a buscar a mi hijo y la gente me decía que estaba herido en el hospital. Llegué allá y cuando entré me di cuenta que estaba muerto”, relató a El Espectador Ana Lucía valencia, concejala del municipio. Según la concejal, pensaron que éstas serían las mejores fiestas del pueblo. “Estábamos
muy tranquilos, todo bajo control. Desde hacía tres años más o menos, aquí la guerrilla estaba muy replegada y mire qué tristeza tan grande”. “La bomba explotó y me lanzó por el aire. Yo salí volando, luego me trajeron al hospital”, relató Sebastián Chamorro, otro de los lesionados.
A la 1:00 de la madrugada, en helicópteros militares, llegaron al aeropuerto Olaya Herrera de Medellín los 17 heridos de mayor gravedad. De inmediato fueron trasladados a los hospitales General, San Vicente de Paúl y las clínicas Las Américas y León 13. Los diez niños, con tan cortas edades, hoy se debaten entre la vida y la muerte. En el Hospital General de Medellín están tres de los pequeños, dos de ellos primos de 10 y 11 años de edad. Uno perdió a su hermanito y su estado de salud es muy delicado. “El de 10 años está muy mal. Me dijo que en el hospital le tocó ver muertos y mucha sangre”, comentó una de sus primas, quien fue desplazada hace siete años de la vereda Requintadero por las Farc.
Las fiestas llegaron a su fin mucho antes de lo planeado, de una forma abrupta y cruel, que resultó en 52 personas heridas y siete muertas, cuatro de ellas instantáneamente. Según le contó a El Espectador el comandante de la Policía de Antioquia, coronel Luis Eduardo Martínez, la presencia de un miliciano de las Farc conocido con el alias de El Pájaro, quien salió corriendo minutos antes de la explosión, fue el primer indicador de la responsabilidad de las Farc, las cuales, dice el oficial, “nunca habían cometido un acto así de contundente contra la población civil aquí”. Hasta el momento, El Pájaro es el único detenido por estos hechos.