24 Jun 2019 - 11:20 p. m.

El último adiós para la lideresa María del Pilar Hurtado

La comunidad y varios dirigentes políticos salieron a las calles de Puerto Tejada, en el Cauca, para el sepelio de la lideresa asesinada el pasado viernes frente a su hijo. Había denunciado la existencia de casas de pique.

Redacción Judicial

El sepelio se realizó con el acompañamiento de la comunidad. / Ernesto Guzmán Jr. - EFE
El sepelio se realizó con el acompañamiento de la comunidad. / Ernesto Guzmán Jr. - EFE

"Porque es un derecho de las madres ver crecer y educar a sus hijos" y "No más líderes asesinados" fueron algunas de las consignas que los habitantes de Puerto Tejada, Cauca, plasmaron en letreros para despedir a la lideresa María del Pilar Hurtado, asesinada el pasado viernes frente a su hijo en Tierralta, Córdoba. La comunidad de su pueblo natal, del que tuvo que irse desplazada, acompañó a su familia en el sepelio realizado este lunes festivo.

Bombas blancas, flores y una procesión de jóvenes acompañaron los despojos mortales de Hurtado quien hacía parte de la Fundación de Víctimas Adelante con Fortaleza (Funviavor) y que había sido amenazada hace un año,  como documentó El Espectador, tras denunciar los lugares de desaparición forzada, asesinatos y torturas conocidas popularmente como “casas de pique” que tenían los narcos y paramilitares en Puerto Tejada, Cauca. A la zona también llegaron congresistas de la Comisión de Paz del Congreso como Roy Barreras, Iván Cepeda o Temístocles Ortega.

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“Que el asesinato de María del Pilar delante de sus hijos al menos sirva para despertar la sensibilidad. Su madre, Juana, ha perdido tres hijos por culpa del conflicto. Su hijo, Juan Carlos, de 15 años, fue víctimas de los paramilitares. Su hijo Gustavo, soldado, murió sirviéndole a la patria. Y ahora María del Pilar fue asesinada delante de sus hijos. Toda la solidaridad para ellos, para la familia, para Brayan, su hijito, que nadie pregunta qué va a pasar con esos cuatro niños”, dijo el senador Roy Barreras.

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Más temprano, el alto consejero para los Derechos HumanosFrancisco Barbosa, aseguró que el país espera una "respuesta rápida" sobre los responsables del crimen "porque el país la está esperando. No puede ser tolerable que un colombiano, independientemente de si es líder social o no, sufra una circunstancia como esta que llenó de dolor al pueblo".  Por el momento, las autoridades han descartado que el crimen haya sido obra de la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), como se especuló inicialmente. 

El mismo grupo insurgente envió un comunicado el domingo en la noche en el que aseguró que en Tierralta "el ELN no hace presencia desde hace 30 años". Barbosa explicó ayer a periodistas que, en cambio, en esa parte del país sí delinquen las estructuras criminales conocidas como el Clan del Golfo y Los Caparros, que se dedican principalmente al tráfico de drogas.
Según una alerta temprana de noviembre pasado de la Defensoría del Pueblo, al menos 22.132 campesinos e indígenas que habitan en las zonas rurales de Tierralta, Montelíbano y Puerto Libertador, tres municipios del departamento de Córdoba, están a merced de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC).

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