23 Feb 2021 - 12:30 a. m.

“En El Salado hay mucho temor de contar lo que pasa”: defensor delegado para alertas tempranas

Ricardo Arias Macías, en entrevista con El Espectador, hace un panorama nacional sobre la situación de orden público y cuáles son las regiones que más le preocupan. Dice que las amenazas no paran contra la población de este corregimiento de Carmen de Bolívar, que hace 20 años vivió una de las peores masacres paramilitares.

Háblenos sobre usted y su relación con los derechos humanos.

Esta historia empieza por allá en 2012 con el entonces vicepresidente Angelino Garzón, quien tenía la tarea, por designación del presidente Santos, de la política pública nacional de derechos humanos 2014-2034. En esa oportunidad arrancamos un recorrido por todo el país con el vicepresidente para construir esa política de una manera participativa y que finalmente se le entregó al entonces primer mandatario. Es una propuesta muy amplia, con muchos sectores que participaron y que fue una experiencia invaluable para mí, porque ese trabajo son los cimientos de la política pública de derechos humanos, pero que, tengo que decirlo, le falta más impulso, porque no tiene un plan de acción que es necesario para el país. Luego de este trabajo tuve la oportunidad de laborar en la Procuraduría y allí estuve casi cuatro años como profesional en la delegada para el apoyo a víctimas del conflicto armado y paz. Allí fue una experiencia valiosa porque claramente se tenía contacto con las víctimas: tomarle declaración -algo que no es fácil realizar- y hacer el acompañamiento de los casos con el fin de determinar que fueran reparadas. Mis estudios en maestría también me ayudaron a trabajar, junto a Angelino Garzón, en el tema de empresa y derechos humanos. También estuve en el Ministerio del Interior, llegué allí en marzo de 2019, cuando estaba la entonces ministra, Nancy Patricia Gutiérrez, y allí trabajé como director de derechos humanos del Ministerio. Ella me encargó la construcción de la política pública para la protección de líderes sociales, que es una necesidad clara, pero que ha caído en una dispersión normativa que dificulta ser aplicada.

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