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28 Sep 2020 - 11:00 a. m.

Escudos azules alertan sobre un presunto montaje judicial en su contra por parte de la Policía

Miembros de la primera línea aseguran que, a través de un perfil en Facebook, la Policía está tratando de relacionarlos con actividades violentas. Manifiestan que no tienen nada que ver con esa cuenta y piden a las autoridades investigar los hechos.
La idea de crear una primera línea nació a través de grupos de Facebook de la Nacional y otras universidades luego de que, el 23 de noviembre, el capitán Miguel Cubillos del Esmad disparara la munición que acabó con la vida de Dilan Cruz. Cortesía.
La idea de crear una primera línea nació a través de grupos de Facebook de la Nacional y otras universidades luego de que, el 23 de noviembre, el capitán Miguel Cubillos del Esmad disparara la munición que acabó con la vida de Dilan Cruz. Cortesía.
Foto: Cortesía

Les llaman los escudos azules o la primera línea y es literal. Usan escudos generalmente de color azul que cambian de diseño en cada movilización social y se ubican en la primera línea de las manifestaciones, con el fin de evitar que las armas de letalidad reducida que utiliza la Policía afecten a los marchantes y dejen víctimas mortales en las protestas. Se trata de un grupo de estudiantes de la Universidad Nacional que decidieron organizarse para proteger la protesta. Sin embargo, desde su aparición, las autoridades los han mirado con sospecha y hoy los estudiantes temen ser víctimas de montajes judiciales por parte de la Policía.

El Espectador conoció que, a través de una acción urgente, los escudos azules, el Congreso de los Pueblos y 25 organizaciones sociales más buscan evitar e interrumpir un presunto montaje que, según afirman, estaría diseñado por la institución contras los ejercicios de la primera línea con el fin de vincularlos en acciones violentas. El supuesto montaje a que se refieren está relacionado con su principal herramienta y símbolo: los escudos. Explican ellos que el 15 de junio de este año, por orden de la Alcaldía, la Policía intervino una movilización en el sur de Bogotá y que ese día les decomisaron varios escudos azules, al tiempo que agredieron a los protestantes.

Aseguran que horas más tarde, los escudos decomisados fueron vistos en la estación de Policía de Teusaquillo. Pasaron tres días y, en medio de una mesa de seguimiento a otros temas, liderada por el Congreso de los Pueblos, aprovecharon la presencia del coronel de la Policía que lideró el operativo del 15 de junio, el responsable de derechos humanos de la Policía y otras entidades para pedir que les devolvieran los escudos o les entregaran las actas de incautación. Alegaron también que esos escudos no constituían un elemento ilegal o violento. Sin embargo, tal como lo indican, la Policía se negó a devolverlos. Las cosas se quedaron así y los escudos permanecieron en poder y responsabilidad de la institución.

(Lea también: Así es la primera línea, los escudos azules que quieren proteger la protesta)

Luego, se presentó la muerte de Javier Ordóñez a manos de uniformados de la Policía Nacional el pasado 9 de septiembre y una nueva jornada de protestas se abrió paso en Bogotá. “Se producen señalamientos por parte del gobierno nacional transmitidos por los medios masivos de comunicación contra los manifestantes señalando que se harán capturas a raíz de las protestas que se presentan por el asesinato de Javier Ordóñez en manos de la Policía Nacional, mediante hechos de tortura, inhumanos y degradantes al interior de un CAI, protestas en las que fueron asesinadas 15 personas y 73 más heridas con armas de fuego por parte de la Policía Nacional”, manifiestan los escudos azules.

En ese sentido, indican que el 21 de septiembre el comandante de la Policía, el general Oscar Atehortúa, se refirió a las primeras líneas como organizaciones violentas e ilegales, pero lo que les pareció más inquietante fue que, justo al día siguiente de esas declaraciones, encontraron un perfil en Facebook de una persona que estaba haciendo uso de dos de los escudos que quedaron en custodia de la Policía, para llamar al “estallido social”. Se trata de un aparente manifestante, identificado como Juan Manuel Tamariz cuya cuenta no tiene ningún tipo de relación con alguno de los miembros de los escudos azules.

Para los estudiantes de la primera línea, este “montaje” está orquestado por la Policía Nacional para desacreditar su intención y constituir material de prueba en su contra. “Alertamos sobre estos hechos que se vienen adelantando para que de ninguna manera puedan constituirse dichos elementos como prueba en contra de las organizaciones sociales y de defensa de la movilización social y popular. Requerimos acción a la Procuraduría, a la Fiscalía y a la Defensoría del Pueblo para que indague, investigue y tome acción penal o disciplinaria según corresponda”, señalaron.

Solicitan, además, que se esclarezca qué integrantes de la fuerza pública tienen los escudos, la responsabilidad de mando del operativo en el que fueron retenidos los elementos, cuál es la razón por la que los elementos en poder de la Policía salen en la fotografía de un “particular” para llamar al estallido social y cuáles son los fines de estas publicaciones. En ese sentido, hicieron un llamado al Estado para que tome cartas en el asunto. La acción urgente fue firmada por 25 organizaciones entre las que se encuentran la ONG Temblores, Defender la Libertad un Asunto de Todxs y la Oficina Estudiantil Un.

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Primera línea: escudos azules

La idea de crear una primera línea emulando lo que pasaba en otros países nació en grupos de Facebook de la Universidad Nacional y otras, luego de que, el 23 de noviembre, el capitán Miguel Cubillos del Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) disparara la munición que acabó con la vida de Dilan Cruz. “A partir de ese miedo, de esa zozobra, de pensar que no podíamos ir a marchar porque iba a estar el Esmad ahí esperándonos, empezó a rotar la idea en muchas redes sociales, también a partir de lo que ha pasado en Chile y Hong Kong, de crear una primera línea”, dijo a El Espectador Nao, uno de los coordinadores del grupo, en una entrevista realizada en diciembre de 2019.

Fueron creando nuevos grupos más pequeños, luego se mudaron de Facebook y Whatsapp a aplicaciones más seguras como Telegram o Signal y acordaron las primeras reuniones. Estaban preocupados, cuenta Nao, por no dejar perder el ánimo y la voluntad de cambio que se estaba tomando las calles del país desde el 21 de noviembre. “Nos pusimos a pensar: En nuestra capacidad de estudiantes, ¿qué podemos hacer para darle protección a las marchas? Y, dado que ningún ente institucional ha podido proteger la protesta, decidimos hacerlo nosotros mismos”, explica el joven, que a su vez es estudiante de la Nacional.

Sin embargo, en ese proceso, la Policía ha dicho tener indicios de infiltraciones de guerrillas y otros grupos armados a universidades para adoctrinar a estudiantes en el marco del paro. Aunque ningún alto oficial ha dado información precisa de a cuál plantel se refieren o con qué evidencia hacen esas denuncias, los miembros de primera línea se toman esos señalamientos como un chiste. Hacen bromas del dinero de la infiltración rusa que denunció la vicepresidente, Marta Lucía Ramírez, o de los planes de desestabilización del Foro de Sao Paulo que denunció el senador Álvaro Uribe. Pero, a su vez, Nao dice que la persecución en su contra “es real”.

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