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“El caso de los falsos positivos es gravísimo, pero negarlo puede ser peor. Si ocurrieron tal como ha sido divulgado, ello quiere decir que hubo una cadena de órdenes y que el Estado no tuvo un control absoluto de sus tropas”. Con estos términos se refirió el secretario general de la Organización Mundial contra la Tortura, Eric Sottas, quien llegó al país en cumplimiento de tareas referentes al examen periódico que hace el organismo respecto a la lucha contra este delito en todos los países del mundo.
Hoy, al conmemorarse el Día Internacional contra la Tortura, este abogado suizo que lidera una red de 295 organizaciones afiliadas en diferentes países, reconoce que desafortunadamente Colombia y México son los dos países de América donde este flagelo todavía causa estragos. Es cierto que se advierten progresos en materia de respeto por los Derechos Humanos (DD.HH.), pero examinando de cerca las situaciones, aún se detectan múltiples denuncias que demuestran que aún se aplican técnicas que nada tienen que ver con el derecho.
En particular, Sottas llamó la atención sobre el incremento en las denuncias por amenazas contra defensores de los DD.HH. y de casos aún más preocupantes, de criminalización de su trabajo. Seguramente, estos episodios serán incluidos en el informe internacional que deberá entregar su organización a finales de julio, pero el abogado Sottas omitió mayores detalles del caso, aunque resaltó la preocupación que existe por los señalamientos, interceptaciones y seguimientos ilegales a los integrantes de las organizaciones no gubernamentales de Derechos Humanos.
“La tortura no sólo es física, y muchas veces se aplica para crear miedo. Es el caso de muchos líderes de comunidades desplazadas que libran difíciles batallas por el derecho a la propiedad de la tierra. En este caso, el escenario se amplía y la discusión pasa por la protección de los derechos económicos”, comentó Eric Sottas, quien comparó esta circunstancia particular con lo que sucede en algunos sectores de India, donde se advierte un conflicto entre grandes empresarios que quieren extender sus negocios y los campesinos que reaccionan.
El experto resaltó que hay graves casos de tortura en países como Sri Lanka, Rusia, Sudán, Congo, Burundí o Ruanda, pero este diagnóstico puede agravarse porque existen escenarios donde no se permite un examen de la realidad, como hoy ocurre en Corea del Norte o China. Por lo demás, Sottas añadió que el uso de la tortura en Israel, producto de su conflicto con los palestinos, es un caso documentado. Y hay múltiples episodios de tortura, especialmente contra la población carcelaria, incluso en países como Argentina o Brasil.
Sottas insistió en que todos los Estados deben entender que la prohibición de la tortura es absoluta y que si los gobiernos no son verticales en censurarla, esta omisión de alguna manera le da argumentos al crimen organizado para incurrir en ella. Hoy llegan en promedio cerca de 600 denuncias al año de diversos países, por eso es necesario que con el apoyo del Consejo de DD.HH. de la ONU se realicen exámenes periódicos sobre los avances en la lucha contra esta reprochable conducta.
“Guantánamo es un buen ejemplo. En este caso quedó claro la falta de reconocimiento del derecho, la negativa al carácter de los no combatientes y la implementación de técnicas de interrogatorio injustificadas, al ritmo de una opinión pública manipulada”, destacó el secretario general de la Organización Mundial contra la Tortura, tras recordar que si bien hoy la postura del presidente estadounidense, Barack Obama, augura esperanza, hay que recordar que en su momento el presidente Jimmy Carter hasta pidió disculpas al pueblo chileno, pero nunca hubo investigaciones.
Eric Sottas participará hoy de los eventos que en Colombia recordarán la lucha contra la tortura, y hasta la próxima semana estará en contacto con varios defensores de DD.HH., jueces y abogados, para tener más elementos de juicio sobre la forma como en Colombia se lucha contra este delito o se desconoce que es necesario prohibirlo en todos los planos. Uno de sus contactos será el magistrado auxiliar de la Corte Suprema de Justicia, Iván Velásquez, quien seguramente tendrá muchos comentarios que hacerle sobre los últimos sucesos.