En la tarde de este 7 de septiembre, en el Teatro Colón, ubicado en el centro de Bogotá, se llevó a cabo la decimoquinta edición del Premio Nacional de Derechos Humanos, un reconocimiento público que pretende destacar la labor de líderes sociales, colectivos y organizaciones que, desde los territorios, luchan contra la violencia y la impunidad en un país como Colombia. El premio es una iniciativa de la organización sueca de desarrollo Diakonia y Act Iglesia Sueca, con el respaldo de la Embajada de Suecia.
Se trata de cuatro categorías. La primera es “Defensor o Defensora del Año”, que honra a aquellas personas cuyo trabajo, desarrollado durante el último año, constituye un testimonio significativo de la defensa de los derechos humanos. En segundo lugar, está la categoría “Experiencia o Proceso Colectivo del Año”, que busca reconocer experiencias colectivas que se destaquen por su trabajo en la defensa de los derechos humanos. En este caso, se entregarán dos premios: uno a procesos sociales y comunitarios y otro a ONG.
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En tercer lugar, está la categoría “Organización Social - ONG”, que busca reconocer a organizaciones independientes que acompañan iniciativas vinculadas a procesos sociales de promoción y defensa de los derechos humanos. Por último, está la categoría “Reconocimiento ‘A Toda una Vida’”, otorgado a un defensor o defensora que haya dedicado al menos 30 años de su vida a la defensa de los derechos humanos.
Estos fueron los ganadores:
Yuly Andrea Velásquez, defensora del año. Es ingeniera ambiental y presidenta de la Federación de Pescadores Artesanales Ambientalistas y Turísticos del Departamento de Santander(FEDEPESAN), ha transformado las canoas de la región en laboratorios móviles de monitoreo comunitario. Desde allí documenta vertimientos ilegales, mortandad de peces y derrames petroleros que amenazan la soberanía alimentaria de más de 500 familias, combinando el saber ancestral de las comunidades ribereñas con el rigor técnico para exigir justicia ambiental y defender el agua como un bien común.
Mujeres del Consejo Regional Indígena del Cauca, experiencia o proceso colectivo del año. En un contexto fuertemente marcado por la presencia de grupos armados, cultivos de uso ilícito y graves riesgos como amenazas, desplazamiento, reclutamiento forzado y feminicidios, las Mujeres CRIC han respondido tejiendo estrategias desde el saber ancestral y la innovación social. Entre sus apuestas principales destacan un Observatorio de Violencias Basadas en Género, que analiza los impactos físicos, emocionales y espirituales del conflicto en los cuerpos de las mujeres y la implementación de la Política de Cuidado de Mujeres CRIC. Esta política territorializa cuatro caminos fundamentales: atención a sobrevivientes de violencia, empoderamiento económico, valorización de la familia desde el fogón y la construcción de la paz o el buen vivir.
Corporación Jurídica Libertad, organización Social - ONG. Durante más de treinta años, la Corporación Jurídica Libertad (CJL) se ha consolidado como un pilar fundamental en la defensa integral de los derechos humanos, la justicia ambiental y la construcción de paz con justicia social en los territorios más golpeados por el conflicto en Antioquia y Chocó. Con un enfoque multidimensional que entrelaza el litigio estratégico, la formación comunitaria, la contención psicosocial y la comunicación popular, su labor abarca la representación de 380 casos individuales y colectivos que visibilizan el dolor de aproximadamente 900 víctimas de ejecuciones extrajudiciales, la lucha contra la impunidad en sitios emblemáticos de desaparición forzada como La Escombrera o La Esperanza y el acompañamiento constante a liderazgos ambientales que protegen el territorio ante la presión de megaproyectos.
María Bernarda Pabón Rosero, reconocimiento ‘A Toda una Vida’. Su trayectoria en la defensa de los derechos humanos comenzó en la década de 1980 desde las comunidades eclesiales de base y la teología de la liberación, un camino marcado tempranamente por la persecución al ser víctima de detención arbitraria y tortura estatal durante sus años universitarios. Lejos de amedrentarse, en 1989 fundó el Centro Cultural Comunitario Las Colinas, una organización de educación popular que convirtió la Comuna 18 de Cali en un refugio de dignidad para familias e infancias desplazadas por el conflicto armado, promoviendo los derechos de la niñez y la gestión comunitaria del agua digna.
Durante la ceremonia se presentó lo que las entidades denominaron el “In memoriam”. Esta no es una categoría del premio, sino un reconocimiento que, según explicaron durante el evento, “no pasa por postulaciones, pasa por el corazón y pasa por la memoria. Es un paso que en los últimos años ha rechazado la nostalgia pasiva”. En este reconocimiento, el Premio Nacional de Derechos Humanos recordó y despidió la vida de Gustavo Gallón, del padre Javier Giraldo y de María Ovidia Palechor, quien fue asesinada el pasado 1 de septiembre junto a su pareja, James Edimer Flor.
“Sus nombres representan la templanza, el compromiso humano puesto al servicio de los vulnerables. Es recordar a la Comisión Colombiana de Juristas, al Centro de Investigación y Educación Popular/Programa por la Paz (Cinep) y al Consejo Regional Indígena del Cauca (Cric), organizaciones con décadas de lucha rigurosa e incansable por la verdad y la justicia”, señalaron durante el evento.
Asimismo, aseguraron: “Gustavo y Javier nos enseñaron que la defensa de los derechos humanos se ejerce con la cabeza fría y el corazón ardiendo en los territorios. María Ovidia nos enseñó que la lucha comunitaria es un proceso que se organiza desde la base y, sobre todo, con las mujeres. Nos dejaron un legado estructural, la certeza de que la justicia, la verdad y la memoria no pertenecen a los poderosos, sino que deben ser el escudo con el que se proteja a las comunidades campesinas, indígenas, afrodescendientes y a las víctimas de la guerra”.
En la ceremonia también participó la defensora del Pueblo, Iris Marín Ortiz. “Este premio puede ser un espacio de consenso y de reconocimiento de que podemos construir si reconocemos los derechos humanos. Y ese va a ser el camino para construir la paz, la igualdad y la democracia en Colombia”, aseguró.
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