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Fiscalía va a llamar a juicio a experiodista de la Revista Semana

A pesar de que la Fiscalía había pedido la preclusión del caso de Juan Esteban Mejía, un nuevo fiscal decidió lo contrario al advertir que la retractación realizada por la Revista no cumplía con las expectativas de la víctima.

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Santiago Martínez Hernández
01 de octubre de 2015 - 03:22 a. m.
Al periodista Juan Esteban Mejía le imputaron cargos el pasado 16 de junio. / Cortesía
Al periodista Juan Esteban Mejía le imputaron cargos el pasado 16 de junio. / Cortesía
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La caótica historia de Juan Esteban Mejía, el periodista que terminó procesado por el delito de injuria luego de publicar en 2011 un artículo en la revista Semana en el que denunciaba presuntas irregularidades cometidas por el médico Carlos Ramos Corena, tiene un futuro incierto. El pasado 24 de septiembre, en la audiencia en que según la boleta de citación le precluirían el proceso –es decir, ponerle fin al viacrucis judicial–, se encontró con un nuevo fiscal del caso, quien le dijo que, contrario a lo que pensaba, le notificaba que lo llamaría a juicio.

La razón: la víctima no estaba satisfecha con la retractación que se había publicado meses atrás en la revista Semana. Un giro de 180 grados que el periodista y su defensa aún no se explican. Tras recibir la boleta de citación del Juzgado 39 Penal de Conocimiento de Bogotá –en poder de este diario–, en la que se expresaba sería una audiencia de preclusión, viajaron desde Medellín a Bogotá. Sin embargo, al llegar se toparon con Jaime Perdomo, el nuevo fiscal, quien le solicitó a la jueza una reunión previa entre las partes.

La jueza accedió y fuera de micrófonos comenzó una discusión entre las partes, de la cual fueron testigos los presentes en la sala de audiencia. Estaban colegas de Mejía y miembros de Federación Colombiana de Periodistas (Fecolper). Fuentes consultadas narraron que en la reunión el fiscal Perdomo le explicó al periodista Mejía que no solicitaría la preclusión, ya que la abogada defensora, Luz Mercedes Álvarez, le comentó que el médico Ramos no había quedado satisfecho con la retractación publicada por la revista. Además, el funcionario judicial le advirtió al periodista que no podía tampoco proceder a terminar con el proceso, ya que él no había hecho ni participado de la retractación.

La retractación, palabras más, palabras menos, consistía en un artículo corto en la sección Enfoque de la revista Semana, en el que se decía que se había incurrido en una mentira al decir que el médico Ramos no ostentaba un título y que no tenía licencias para realizar cirugías plásticas. Se aclaró entonces que en realidad era médico general. Para la abogada Álvarez, esa publicación no satisfacía el daño ocasionado a la imagen de Ramos, de quien el periodista Mejía contó que practicaba intervenciones estéticas sin tener el título de cirujano plástico y esto había ocasionado problemas en un par de mujeres, al punto que una de ellas, Tatiana Posada, murió el 13 de agosto de 2011.

Lo absurdo es que el punto central de esta pelea judicial no es esa denuncia, sino que el artículo que publicó Semana en octubre de 2011 incluía datos errados que el periodista Mejía no había incluido, como decir que Ramos no era médico cuando sí lo era. Por esa razón, se negaba a aceptar que había incurrido en un error. Frente a esa posición, el fiscal del caso le dijo que nada podía hacer y que la petición de preclusión que había solicitado su antecesora, Marleny Montoya –la primera persona a cargo del caso fue la fiscal Margie Bustamante, quien le imputó el delito de injuria a Mejía el pasado 16 de junio–, no era viable porque él no podía retractarse de algo que él aseguraba no haber dicho y Semana era un tercero.

Fuentes cercanas al proceso consideraron que son varias las dudas frente al caso, como por ejemplo, que el expediente haya rotado por las manos de tres personas en cuestión de meses, al punto que el último fiscal jamás había tenido contacto con Mejía. Es más, agregaron que consideraban que el fiscal Perdomo, al parecer, no conocía los hechos porque nunca le supo explicar qué solicitaba en realidad el médico Ramos en su querella y por qué no había quedado satisfecho con la retractación que realizó Semana por ser el responsable del cambio de contenido.

Una fuente comentó que hubo un hecho que disgustó a Mejía. Según narró, el fiscal le hizo la propuesta de entregar un correo que él le había enviado a Semana cuando fue denunciado por Ramos, en el que decía que la responsabilidad recaía sobre el medio por editar el artículo. Esa misma petición se la había hecho tiempo atrás un abogado del médico, quien supuestamente le habría dicho que con esa prueba podrían obtener más recursos en caso de una indemnización.

Tras no llegar a ningún acuerdo se dio inicio a la audiencia. El fiscal Perdomo tomó la palabra y anunció: “Los términos de retractación no cumplen con las expectativas de la víctima. Situación que respalda la Fiscalía y por lo mismo no se encontraría en sustentar la preclusión (...) Haría uso del término restante a efectos de formular la acusación. Se cuenta con 90 días para radica el escrito de acusación”.

La respuesta del abogado de Mejía no se hizo esperar y le pidió a la jueza que precluyera el caso, ya que la Fiscalía no había explicado por qué la víctima decía que no estaba satisfecha: “Él (Juan Esteban Mejía) no fue el responsable del artículo. La revista Semana lo libera de la responsabilidad penal y periodística”. Juan Esteban Mejía no es el único que ha denunciado públicamente a Carlos Ramos. También lo hizo el concejal de Medellín Bernardo Guerra, quien hizo la primera denuncia contra Ramos Corena hace ocho años.

El cabildante ha asegurado que le han llegado informes de tres casos de mujeres que murieron y de al menos 10 que sufrieron lesiones tras ser operadas. Ramos también le impuso una tutela por, supuestamente, violar su derecho al buen nombre. Finalmente, un juzgado de Medellín falló en 2013 a favor del concejal Guerra. Ahora, el periodista está a la espera de que la Fiscalía lo acuse formalmente por un delito que él no cometió y basándose en una demanda que interpuso un hombre a quien puso al descubierto por sus malas praxis médicas.

Por Santiago Martínez Hernández

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