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El Consejo de Estado condenó este jueves al municipio de Floridablanca – Santander, a pagar más de 650 millones de pesos por los daños ocasionados a una menor de siete años de edad en las instalaciones de uno de los colegios oficiales del municipio, en el que fue víctima de abuso por parte de dos de sus compañeros, en 1998.
La Sección Tercera declaró la responsabilidad de la Administración Municipal por considerar que se vulneró un bien convencional y constitucional, como es la protección del interés superior del niño, cuya seguridad debe ser garantizada en los establecimientos encargados de su cuidado.
Dentro de las órdenes impartidas por la Entidad, el Municipio deberá elaborar un diagnóstico psicológico de la víctima, quien ya es mayor de edad, para determinar si perviven secuelas psíquicas que sean consecuencia del trauma sufrido cuando tenía siete años. De ser necesario, también deberá suministrar el tratamiento psicológico para superar tales consecuencias.
Luego de 17 años de proceso, la Sala logró demostrar que la menor fue lesionada mientras se encontraba en el Colegio, y esto significa que la vigilancia de la que disponía esta institución educativa no tuvo la eficacia suficiente para garantizar la seguridad de la menor. Por lo que el comportamiento de las directivas del colegio infringió normas convencionales como la Convención Americana de Derechos Humanos.
La sentencia proferida por el Consejo de Estado, asegura que “los establecimientos educativos deben tener las normas de seguridad necesarias para impedir que la integridad corporal y psíquica de los niños sea vulnerada. Y es evidente que en el caso sub judice dichas normas de seguridad no fueron implementadas o resultaron ineficaces; toda vez que una menor impúber, fue agredida en sus genitales, mientras estaba en el Colegio público al que concurría cotidianamente”.
Así mismo, la Entidad revocó la decisión del Tribunal Administrativo de Santander por estimar que se valoraron indebidamente las pruebas, pues en estos casos, aunque no exista una prueba directa de cómo ocurrieron los hechos, no se pueden desconocer las reglas de la experiencia según las cuales cuando se dan este tipo de agresiones quienes las acometen obran encubiertos y al escondido de otras personas que los puedan delatar.