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Hasbún, cómplice por Mapiripán

Sin embargo, el ex empresario bananero Raúl Hasbún negó su responsabilidad en la masacre. Aunque no fue quien ordenó la matanza, para la Fiscalía el ex jefe paramilitar entrenó y armó a quienes la ejecutaron.

Redacción Judicial

18 de diciembre de 2008 - 06:00 p. m.
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Para la Fiscalía es claro que aunque el empresario bananero y ex jefe paramilitar Raúl Emilio Hasbún, alias Pedro Bonito, no estuvo al mando del grupo de autodefensas que ejecutó la masacre de Mapiripán, Meta, en julio de 1997, en la que fueron asesinadas más de 30 personas, sí tuvo responsabilidad indirecta en los cruentos hechos. Y es que él mismo en diligencia de indagatoria aceptó que en la zona de influencia del frente Arlex Hurtado en Urabá, que comandaba y del que era propietario, conformó, entrenó y abasteció, por orden de Vicente Castaño, al grupo que terminó cometiendo los asesinatos.

Por eso el ente acusador lo cobijó con medida de aseguramiento al considerar que como comandante y hombre de confianza de Castaño conocía cuál era el propósito del grupo y que al haber aceptado la orden de conformar el escuadrón de las autodefensas que tenía como destino el departamento del Meta, seis meses antes de la masacre, sabía que no había sido constituido con propósitos altruistas, “sino para perpetuar una guerra, un estado de zozobra” y para poner en “estado de indefensión” a los pobladores de esa zona.

Aunque Hasbún aseguró que no tuvo ninguna responsabilidad en los hechos y que sólo se enteró días después de lo ocurrido, le dijo a la Fiscalía que viajó en una avioneta entre Medellín y Apartadó con alias Maicol, que fue el encargado de enviar desde Urabá hasta el Meta al grupo que ejecutó la matanza, y que vio en la pista del aeropuerto a un número significativo de hombres armados al mando de alias Cero Cuatro. Recordó que estando allí supo que uno de los dos aviones que tenían que trasladar a los hombres, hasta el departamento del Guaviare, antes de ser llevados al Meta, no podía aterrizar en el aeropuerto de Necoclí porque era demasiado grande y por eso fue necesario trasladar a los paramilitares hasta el aeropuerto Los Cedros de Apartadó. “Después enviaron a no sé quien tampoco, a que compraran, creo que en el comercio de Necoclí, unas sudaderas y unas camisetas y consiguieran unos buses para trasladar parte de los hombres al aeropuerto de Apartadó, donde iba a aterrizar el avión grande. Los hombres se montaron en los buses ya con la ropa de civil y se desplazaron del aeropuerto de Necoclí al aeropuerto de Apartadó”, sostuvo el acusado.

En este punto para la Fiscalía es claro que no es creíble que Hasbún no supiera lo que iban a hacer los hombres armados al Meta cuando viajó en vuelo privado con alias Maicol “donde necesariamente los temas de conversación no podían ser otros que los que les interesaban a la organización” y menos cuando observó el despliegue de tropas en la pista del aeropuerto de Necoclí y su posterior desplazamiento a Apartadó. “Todas esas circunstancias vistas en su conjunto y asumidas por el acá encartado en calidad de comandante, como él lo pregona, han constituido una necesaria colaboración a los determinadores del hecho ilícito, a los ejecutores materiales, al punto que sin esa colaboración no se hubiera logrado el éxito final de esa nefasta empresa criminal”, dice la Unidad Nacional de Derechos Humanos en su decisión.

Agrega el ente acusador que la decisión de conformar y consolidar un grupo de autodefensas para el departamento del Meta fue una medida política y militar de carácter obligatorio para todos sus miembros, por cuanto con ello se daba inicio a la congregación en un solo cuerpo de todos los grupos paramilitares que existían en el país, que se conocieron luego como Autodefensas Unidas de Colombia y “del cual hacía parte sin lugar a dudas Hasbún Mendoza con poder de decisión”.

Asimismo, para el ente acusador, alias Pedro Bonito comulgó con el querer de sus comandantes Vicente Castaño y su hermano Carlos de desplazar un grupo desde el Urabá antioqueño hasta San José del Guaviare para que se uniera a sus similares de Meta y Guaviare con conocimiento de la acción que se iba a realizar en Mapiripán, y en general en el departamento del Meta. “La responsabilidad de esos actos criminales recae tanto en quien da la orden como en los que la ejecutan y prestan colaboración eficaz que permita el éxito de la acometida delincuencial, debiendo entonces Hasbún Mendoza responder a título de cómplice”, afirma la Fiscalía.

Por eso deberá responder como presunto responsable de los delitos de homicidio múltiple agravado, secuestro extorsivo agravado, terrorismo y concierto para delinquir, entre otros. De la decisión ya fue notificado el director de la cárcel de Itagüí, donde se encuentra privado de la libertad Raúl Hasbún. El pasado 1 de diciembre el ex jefe paramilitar había sido llamado a juicio por haber ayudado a financiar a las autodefensas con recursos provenientes de empresas bananeras, a través de bloque específico dedicado al recaudo, administración y canalización de esos recursos.

Por Redacción Judicial

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