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"Hay intereses para callar a Emilio Tapia"

Los abogados que representan al Distrito salieron en defensa del contratista que le metió la mano a Bogotá. Según ellos, Tapia venía cumpliendo con la justicia a pesar de sus constantes parrandas y su agitada vida social.

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Juan David Laverde Palma
02 de noviembre de 2014 - 02:00 a. m.
 Los abogados Daniel Prado (izq) y Orlando Beltrán, apoderados del Distrito y representantes de la víctimas del carrusel de la contratación en Bogotá. /  Óscar Pérez
Los abogados Daniel Prado (izq) y Orlando Beltrán, apoderados del Distrito y representantes de la víctimas del carrusel de la contratación en Bogotá. / Óscar Pérez
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Los abogados Daniel Prado y Orlando Beltrán, representantes del Distrito en el caso del carrusel de la contratación, mostraron su malestar con la Fiscalía y con el manejo de ese expediente. Denunciaron que hay intereses para silenciar a Emilio Tapia, que súbitamente le cambiaron las reglas de juego, que temen que su colaboración con la justicia pueda verse frustrada y que es preferible un “delincuente parrandero” confesando que un testigo mudo.

¿Cuál es su malestar con el proceso del carrusel de la contratación?

Orlando Beltrán: Nuestro interés es que se conozca toda la verdad y se sancione a los responsables. La colaboración de Emilio Tapia estaba siendo efectiva y su pacto con la justicia se venía cumpliendo. Él se comprometió a entregar información sobre personajes encumbrados del mundo político y empresarial. Pero, de repente, la Fiscalía asumió una conducta que imposibilita su colaboración y le ha dado un tratamiento que no se corresponde con su calidad de testigo.

¿Dicen ustedes que la Fiscalía le hizo conejo a un delincuente que desfalcó a Bogotá?

Daniel Prado: Tapia resultó detenido por lavado de activos porque, se supone, lavó plata del saqueo al Distrito. Pero, curiosamente, no fuimos convocados como representantes de Bogotá a esa audiencia. Ese proceso tiene serios problemas, porque él venía cumpliendo sus compromisos y se había determinado que un juez impondría la indemnización que debía devolverle al Distrito, por lo cual Tapia podía seguir con sus actividades. Incluso, le dieron permiso para trabajar.

¿Dicen ustedes que el proceso de lavado de activos se lo inventó la Fiscalía?

D.P.: No sabemos. La Fiscalía lo acusó de lavado con dineros del Distrito, pero nos preguntamos: ¿Por qué no se le solicitó que devolviera los dineros entonces? ¿Cómo lavó dinero si al tiempo se le permitió trabajar?

Si los interpreto bien, ¿ustedes dicen que Emilio Tapia es un delincuente confeso, pero que ha sido también un testigo efectivo cuya colaboración hoy desconoce la Fiscalía?

O.B.: Aquí no reclamamos un tratamiento benévolo a su favor, pero notamos un tratamiento discriminatorio en relación con los demás participantes del carrusel. Todo eso ha entorpecido las investigaciones. Y tememos que la impunidad campee. Nosotros no encontramos sustento legal para esas imputaciones de lavado. Creemos que ese proceso, que hoy lo tiene preso, busca impedir que Tapia cuente lo que sabe sobre la corrupción de Bogotá y del país.

¿Por qué a la Fiscalía le interesaría hacerle un haraquiri a ese expediente?

D.P.: Tenemos información, aportada por Tapia hace dos años, en donde él afirma que una persona de alto nivel en la Fiscalía le pidió que se callara. Esa denuncia, que Tapia hizo a través de un documento, fue puesta en conocimiento del fiscal Montealegre por parte del alcalde Gustavo Petro. Igualmente tenemos conocimiento de que a Tapia le han dicho que hay personas sobre las cuales no se puede hablar.

Esa denuncia es muy grave. Según Tapia, ¿quién le dijo a él que se callara?

O.B.: Alguien de la Fiscalía le dijo eso hace dos años. Hay muchos procesos que a la Fiscalía le interesa que tengan un buen final, pero también hay muchos personajes que están involucrados, cuyos nombres tiene Tapia.

¿Qué pasó con esa denuncia de Tapia?

D.P.: Eso se le mostró al fiscal en su momento. Nosotros hemos visto que se ha venido adelantando una campaña para desacreditar al testigo estrella de la Fiscalía. Hace dos semanas trasladaron a Tapia a la cárcel de Cómbita alegando que promovió una fiesta en La Picota el Día de las Mercedes, cuando todos sabemos que ese día se hacen actividades en todas las cárceles del país. Hoy está en peligro la colaboración de este testigo y el mensaje que se está mandando a la ciudadanía es: “mire lo que le pasa a usted por colaborar, vea cómo le cambian las reglas de juego”.

De todos los testigos del carrusel, ¿qué tan fundamental ha sido Tapia?

D.P.: Es que Tapia armó la investigación. Sin él, la Fiscalía no habría podido avanzar tanto; él guió a los investigadores, les mostró las rutas del dinero, de los contratos, armó el rompecabezas de la corrupción y, además, se ha comprometido a entregar mucha más información. Él dijo que el acto de corrupción más grande del país había sido el negocio de recaudo de Bogotá, pero esa investigación no ha sido asumida con seriedad por la Fiscalía. Cuando él ha querido hablar de quiénes estuvieron detrás de ese negocio, se le ha dicho que no hable, mientras con el dedo le señalan que es por orden de “arriba”.

¿Cómo así? ¿Dicen ustedes que hay un veto para que Tapia no denuncie ciertas cosas?

O.B.: Hay una campaña para que el carrusel quede en la impunidad para algunos.

Pero a Tapia lo trasladan a Cómbita por decisión del Inpec. La Fiscalía no tiene velas en ese entierro.

O.B.: La investigación sobre la fiesta en la cárcel debe dar unos resultados y unas sanciones, si hay lugar. Lo que entendemos es que fue una cosa institucional en las celebraciones del Día de las Mercedes, pero por eso se justifica el traslado de Tapia a Cómbita, lo que nos parece una medida de presión que pone en riesgo al testigo.

No entiendo. Se supone que ustedes representan al Distrito. Este señor le metió la mano a Bogotá. ¿Cómo puede entender la gente que estén defendiendo a Tapia?

D.P.: Nosotros representamos los intereses de todos los bogotanos. Aquí la clave es saber qué pasó con la corrupción en la ciudad, identificar quiénes, cómo y cuándo se robaron Bogotá. Tapia ha sido un testigo veraz y comprometido y por eso aceptamos la negociación que hizo con la Fiscalía y esos beneficios por colaboración. No se trata de hacer una defensa de un delincuente, sino de la preocupación legítima que nos produce que esto pueda servirle a un montón de personas que siguen pasando de agache.

Tapia no ha sido un modelo de testigo ejemplar. Se le veía en parrandas, conciertos, haciendo vida social como empresario. Mucha gente tenía la sensación de que, a pesar de haberle metido la mano a Bogotá, disfrutaba a manos llenas de ese saqueo...

D.P.: Frente a los acuerdos que hizo con la Fiscalía, a él no le restringieron su libertad ni se le dijo que no podía salir. Se le dijo que cumpliera como testigo y aportara evidencias y en eso estaba. En el caso de Tapia se puso una cláusula que advertía que solo podía acceder a los beneficios judiciales cuando le hubiera pagado a Bogotá lo que un juez estimara. Y eso aún no se había producido. En otras palabras, él estaba colaborando. Una cosa es que la ciudadanía no viera bien, con toda razón, ese estilo parrandero del testigo, y otra que él estuviera incumpliendo.

¿Creen que sus constantes pachangas ambientaron un escenario para que la Fiscalía pidiera su captura?

O.B.: Hay intereses para callarlo.

¿Por qué se dan la pela de defender a este testigo y no a otros como Julio Gómez?

Es que al señor Gómez la Fiscalía le ha cumplido. Pero, además, no tiene la información que tiene Tapia. Es más, a Gómez lo trae al proceso Tapia. Y a la mayoría de personas que han aceptado cargos.

Al margen de lo legal, a muchos les dio un fresquito que Tapia terminara en Cómbita.

O.B.: La sociedad debe entender que hay que sacrificar cosas a cambio de la verdad. Él ha dicho que lo que ha contado es el 2% de la corrupción.

Para muchos es jodido tragarse el sapo de ver libre a un delincuente parrandero...

D.P.: ¿Qué es más importante: que el delincuente parrandero esté en una cárcel o que el delincuente parrandero esté colaborando con la justicia para develar la corrupción que se tragó a Bogotá?

jlaverde@elespectador.com

@jdlaverde9

 

 

Por Juan David Laverde Palma

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