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“Íbamos a hipotecar la casa para traer a Yuliana”: hermana de colombiana asesinada en Chile

La hermana de Yuliana Aguirre, Patricia Aguirre, cuenta cómo era la vida antes de que "la niña” de la casa viajara a Chile, donde su novio, él mismo aceptó, la asesinó.

Maria Paula Rubiano

11 de marzo de 2016 - 09:34 a. m.
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"Mi madre aún no sabe que a Yuliana la mató Edwin Mauricio. Nosotros la tenemos aislada, si se entera tal vez muera. Y no exagero: en mayo mi mamá tuvo un infarto cerebral, después de eso quedó muy delicada de salud, por eso el médico nos recomendó que no supiera nada, que le dijéramos muy lentamente.

Ella se ha puesto inquieta en estos días, porque mi mamá hablaba todos los días con Yuliana en la mañana. Mi hermana la llamaba a decirle que iba para el trabajo, le decía: 'Madre, la quiero mucho”. Era una voz de aliento. Sin embargo, a ella le dio muy duro que mi hermanita se fuera. Para nosotros y para ella, Yuliana era la niña de la casa.

Y claro, es que era la última de todos, y, además, tenía actitudes de niña: tenía la costumbre de chupar dedo y tocarle las orejas a uno. Mi mamá le decía 'esta culicagada' de y a nosotros nos daba risa, porque ella ya tenía 21 años, pero para mi mamá sí era una culicagada. Como ya los otros ocho hermanos teníamos hogar, era Yuliana la que permanecía con mamá. A veces incluso dormían las dos, como niñas.

Con el derrame, mi mamá dejó de asimilar bien las cosas, como una adulta. Por ejemplo, si usted entra a la pieza de mi mamá, ve la cama llena de peluches. A ella le encantan los peluches, y Yuliana, como era tan alegre, tenía muchos amigos y amigas que le llevaban. Mi mamá sabía que cuando le llevaban un peluche, Yuliana se lo regalaba. Todo en la casa nos la recuerda.

A Edwin Mauricio (Valdés) no le gustaba mucho que Yuliana tuviera tantas amistades. Él la celaba, pero pues, lo normal. Lo que pasa es que como estaba recién salida del colegio, se hablaba con sus amigos por WhatsApp y por Facebook. Pero dentro de todo, uno veía una relación sana de mucho amor.

Él se mantenía muy pendiente, incluso en noviembre ella cumplió años y él le llevó una serenata. Ella cumplió años el 18 y días después se fueron para Chile. Él le decía a ella: 'Allá hay un buen futuro para tí'. Le prometía una estabilidad que acá no tenía.

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Por eso se fue, porque ella tenía sueños e ilusiones de ahorrar lo que trabajara allá, volver, montar un negocio y estudiar en la universidad contabilidad o ingenieria industrial. Aunque nos dio duro, al menos llegó a Chile con un empleo en el mismo restaurante donde trabajaba Edwin Mauricio.

En el restaurante Yuliana era como la dama de honor que recibía a los clientes, ella les entregaba el menú y volvía a la puerta. Mi hermanita nos contaba que era un restaurante muy fino, ellas tenían que estar muy bien presentadas y todo. Por eso entabló una relación tan estrecha con quien le arreglaba las uñas.

Luego le resultó un empleo como cajera de un almacén de cadena. En el trabajo se sentía muy bien. Entonces ahí empezamos a notar que Mauricio había cambiado. Cuando hablábamos por teléfono, yo le preguntaba cómo iba con él y ella me decía: 'Hermanita, él a veces se pone todo agresivo”. Pero no tenía la plata para irse y creía que era temporal.

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Nosotros sí estábamos preocupados. Escuchábamos en su voz que se sentía agobiada. Nos dijeron que incluso él llegó a pegarle en la calle. Tal vez sus celos se fortalecieron allá, al verla indefensa, sin una madre. Ella acá se escudaba en nosotros. Podía decirle 'terminemos' y buscar apoyo. Allá no, entonces se quedaba calladita.

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A mi mamá la empezó a angustiar. Incluso íbamos a hipotecar la casa para traerla. La última vez que mi hermana tuvo contacto con ella fue el viernes pasado y ella le dijo que estaba bien, supuestamente él estaba muy amoroso, llevándole flores y cosas. Y luego la mató. Nosotros no entendemos porqué, no nos explicamos.

La primera que supo fue mi hermana Alejandra. A eso de las siete de la noche del martes abrió la puerta y era una muchacha del barrio, que tenía un amigo allá en Chile. Entonces le mostró la foto de la mano de Yuliana con el nombre tatuado del hijo de Alejandra, Juan David, que murió a los dos meses de nacido.

Cuando mi hermana le preguntó por qué tenía esa foto, la muchacha le dijo a mi hermana: 'Alejandra no tengo nada bueno para decirle. Encontraron estas extremidades en una bolsa en Chile”.

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Mi hermana entró. No podía gritar, mi mamá estaba ahí. Se fue para el fregadero y comenzó a llorar y a gritar. Nosotros le preguntamos qué pasaba y ella nos contó que habían hallado a la niña en bolsas. Nos fuimos para mi casa y empezamos a buscar por internet hasta la una de la mañana. Cuando vimos la foto del tatuaje, supimos. Pero no entendíamos quién ni porqué.

Luego, cuando cogieron a Edwin Mauricio, el dolor se apoderó de nosotros. ¿Por qué lo hizo? ¿Por qué la mató de esa forma? Cada que mi mamá hablaba con él, le decía: 'Cuídeme mucho a mi hija, cuídemela. Mi hija está con dios, pero físicamente con usted'. Y él le respondía: 'Yo cuido mucho a mi flaca'.

En esta casa habitan sólo mujeres. Mis hermanos hombres viven lejos y mi padre nunca estuvo presente. Nosotras nos apoyamos en cualquier cosa que pase. Ahora estamos todas reunidas esperando que manden el cuerpo. Ahora debemos hacer un funeral. Debemos enterrar a mi hermanita".

Por Maria Paula Rubiano

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