Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
A Oswaldo Ochoa García lo pudo matar cualquiera. Eso es lo que se dice en Sucre desde la madrugada del jueves, cuando se regó como espuma la noticia de que el reconocido abogado de los ‘paras’ fue baleado por motociclistas al viajar en taxi de la terminal de transportes de Bogotá hacia Teusaquillo, donde habría de reunirse con “unos amigos”.
Los amigos. Esa es una pista que exploran las autoridades. Casado, 37 años, tres hijos y criado en el humilde barrio San Luis, de Sincelejo, Ochoa apoderó al ex congresista Álvaro García, condenado a 40 años de cárcel por la masacre de Macayepo; al jefe ‘para’ Edward Cobo, alias Diego Vecino y, por encargo de éste, a otros 20 ex Auc postulados a justicia y paz; a Salomón Feris, alias El Diablo; al congresista Yair Acuña, del PIN, procesado por parapolítica; y al grupo de la controvertida empresaria del chance Enilse López, La Gata.
Por defender al ex congresista García tuvo diferencias con Diego Vecino, quien ayer emitió un comunicado asegurando que su muerte “ensombrece” el proceso de reinserción de los ‘paras’.
Pero uno de sus clientes más temidos fue el desaparecido ex jefe ‘para’ Rodrigo Mercado, alias Cadena. El matarife que regó de sangre el departamento con cruentas masacres. De hecho, en el proceso contra el también condenado ex gobernador Salvador Arana, por el homicidio del alcalde Tito Díaz (quien advirtió ante el entonces presidente Álvaro Uribe que lo iban a matar por denunciar a los corruptos) apareció una conversación entre Ochoa y otro personaje de voz similar a la de Cadena, quien supuestamente está muerto.
Luego apoderó a Éder Pedraza, alias Ramón Mojana (extraditado esta semana a EE.UU.), quien se molestó por ser capturado cuando buscaba entregarse a la justicia para ganar beneficios procesales. Creía que los contactos con la justicia no habían marchado lo suficientemente rápido.
El director del CTI de la Fiscalía en Sucre, Ricaurte Rivera, dijo ayer a la prensa local que no había reportes de amenazas a Ochoa y que, en cambio, tenía procesos por falsa denuncia. Otros investigadores piden no olvidar su labor de estafeta entre ex ‘paras’ condenados. Comparan su caso con el de Manuel Bernal, el encargado de las cuentas de Salvatore Mancuso, quien también fue asesinado cuando viajaba en carro por Bogotá.