Luis Alberto Ramírez, el médico psiquiatra que entrevistó a Jonathan Vega Chávez en la cárcel La Picota para hacerle un examen psiquiatrico, aseguró que el procesado contempló comprar un arma de fuego para atentar contra la integridad de la joven Natalia Ponce de León. "Él pensó en comprar un arma y matarla".
En la entrevista realizada el pasado 13 de julio a Vega Chávez éste le manifestó que “no fue capaz” de comprar o adquirir el arma de fuego. En la conversación Vega le manifestó que adquirió el ácido en el sector de Chapinero en diciembre de 2013 para “realizar cuadros”.
Sin embargo, en un momento pensó en utilizarlo para atacar a la joven a quien conocía desde hace muchos años pero con la que no tenía ningún tipo de relación de amistad y mucho menos amorosa. El día del ataque, certificó, el agresor se inyectó una dosis de heroina que compró en el centro de la capital de al República.
El 27 de marzo de 2014 salió de su casa con un buzo negro de capucha, se presentó en la portería como un exnovio de Natalia y le pidió que bajara. Cuando la vio caminó hacía ella y sin mediar palabra le arrojó la sustancia corrosiva que le afectó el rostro y parte del cuerpo.
Inmediatamente empredió la huída. El médico, quien funge como testigo de la defensa de Vega Chávez, indicó que el procesado tiene un cuadro de esquizofrenia paranoide, la cual ha aumentado debido al abuso en el consumo de drogas como el LSD y la heroína desde hace muchos años.
“Tuvo varias alucinaciones con Natalia”, aseguró el médico ante las preguntas de los sujetos procesales en el juicio que se adelanta en el juzgado 37 de conocimiento de Bogotá. El testigo certificó que existía una especie de delirio de Vega Chávez hacia la joven, incluso alucinaciones auditivas ya que mencionó que escuchaba voces.
“Él empezó a los 12 años a consumir alcohol en las fiestas del colegio con aguardiente y aperitivos en algunas ocasiones. Nosotros los clínicos sabemos que la puerta para la farmacodependencia es invariablemente el alcohol”, explicó.
A los 16 años Vega Chávez inició el consumo de la cocaína, a los 17 años consumió marihuana y lo hacía de manera considerable. A los 18 incrementó el uso de otras drogas como heroína “por no salir de su depresión”.
El testigo de la defensa del procesado aseguró que con el consumo de droga ha buscado olvidar sus problemas. Esta búsqueda lo ha llevado incluso a internarse en el Putumayo para probar yagé “para limpiar sus espíritu”. En la entrevista Vega Chávez le señaló que consumía heroína dos veces por semana, y cuando tenía síndrome de abstinencia buscaba metadona.
Consumió LSD y así iniciaron las alucinaciones auditivas en las fiestas “Estamos frente a un paciente psiquiátrico, que además tiene trastorno por abuso de sustancias, es dependiente de muchas sustancias tóxicas y el 27 de marzo consumió heroína (...) Decide vaciar en horas de la tarde el ácido en una botella, lo lleva consigo y se lo arroja a la señorita Natalia Ponce de León cuando llega a su casa”.
Con este testimonio la defensa de Vega Chávez busca sostener su teoría del caso, la cual es que el joven presenta un problema psicológico y mental que lo hace inimputable. Es decir, que debe recibir atención especializada debido a los trastornos que registra y los cuales han sido avalados por diferentes médicos.
Sin embargo, para la Fiscalía y la defensa de Ponce de León existen fundamentos suficientes para demostrar que el joven planeó con mucho tiempo el ataque. Para esto se ha valido de testigos que aseguran que Vega Chávez perseguía a Natalia, la molestaba sin causa justa y tenía una obsesión.
Agrega que por meses siguió a la joven para establecer que visitaba con cierta regularidad a su madre, obtuvo información sobre un exnonvio para hacerse pasar por él, compró el ácido con cuatro meses de anticipación y se vistió para evitar ser reconocido por los testigos de la acción.
La Fiscalía General acusó a Vega Chávez del delito de tentativa de homicido con lesiones personales. Actualmente se encuentra privado de su libertad en la cárcel La Picota de Bogotá.