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Jorge Iván Cuervo: “Por mis declaraciones sobre paz total se me agotó el espacio político”

En entrevista con El Espectador, el exministro de Justicia, Jorge Iván Cuervo, entregó detalles sobre la inesperada renuncia que le pidió el presidente Gustavo Petro justo horas después de que criticara su política de paz total. Tras su salida, Cuervo también habló sobre la lealtad y la narrativa que busca mantener el gobierno Petro hasta el último día en el poder.

Paulina Mesa Loaiza

14 de julio de 2026 - 06:29 p. m.
El abogado y profesor Jorge Iván Cuervo se estrena en el gobierno de Gustavo Petro como nuevo ministro de Justicia.
Foto: Ministerio de Justicia
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Al exministro de Justicia, Jorge Iván Cuervo, le hubiera gustado salir en la foto del 7 de agosto junto al presidente Gustavo Petro y el resto de su gabinete ministerial. Dice que esa es la única “pequeña frustración” que le quedó tras su inesperada salida de esa cartera, justo después de criticar la paz total y que el mandatario le pidiera su carta de renuncia.

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Cuervo alcanzó a estar en ese ministerio solo cinco meses y durante ese tiempo, en varias oportunidades, señaló los vacíos de esa política, como negociar sin un marco jurídico claro. Sin embargo, aunque desde el gobierno no le han aclarado por qué tuvo que renunciar, y todo apunta a que se debió a sus declaraciones a medios, Cuervo dice que su salida responde al caldeado contexto político actual y a su visión académica. Para él, ese fue el pecado.

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En todo caso, aunque reconoce que sus declaraciones chocaron con la narrativa oficial que busca mantener el gobierno Petro justo en un momento en que a la paz total la han señalado de fracasada, Cuervo defiende su postura y descarta que su retiro sea un castigo. Más bien, el exministro prefiere creer que el mandatario busca rodearse en los últimos días de su gobierno de las personas más cercanas a él y a sus ideales, y que por eso se le acabó su espacio político.

Además, a través de mensajes puntuales y vestidos de cordialidad por Signal, Cuervo se va con la sensación del deber cumplido y de una buena relación con el presidente Gustavo Petro. El último mensaje del mandatario en el chat fue: “Gracias a usted, ministro”. Cuervo regresará a la Universidad Externado. Las clases empiezan la próxima semana.

No es la primera vez que usted señala vacíos de la paz total del presidente Gustavo Petro ¿Por qué cree entonces que esta vez sí cayeron mal sus comentarios sobre esa política?

Creo que en estos cinco meses tuve toda la amplitud por parte del Presidente de desarrollar la agenda técnica que planteé desde un principio. No tuve dificultades frente a eso; tuve el apoyo. Cuando necesité conversar con él, lo conversamos y siempre me dio margen de maniobra a sabiendas de lo que planteé desde el principio: que no estaba de acuerdo con la constituyente, que planteé mi inquietud sobre la necesidad de un marco jurídico para la paz y el tema de mantenerse en la medición de Naciones Unidas. El presidente sabía cuáles eran mis posiciones frente al tema; no era algo que no se supiera.

Si se atribuye mi salida a esas declaraciones, yo lo interpreto como que el momento político es distinto. El cierre de gobierno, la polarización más dura y el hecho de que el candidato de la izquierda haya perdido las elecciones hicieron que esa inquietud que vengo planteando sobre la importancia de un marco jurídico se haya interpretado de manera distinta. La metáfora que he dicho es: quería llegar a la última estación, me dejaron en la penúltima. Pero todo lo que tenía que hacer lo hice.

Justo antes de llegar a la cartera de Justicia, usted tuvo una reunión presencial con el presidente Petro donde él le expresó su deseo de que usted hiciera parte del gobierno. Ahora que usted se va ¿se reunieron? ¿Qué le dijo el presidente?

Hablamos hasta el viernes; tuvimos conversaciones porque había que revisar unos decretos y unas extradiciones que estaban pendientes. En buenos términos, no me habló de las razones de la salida. No dramatizo la solicitud de renuncia; para mí, a 20 días de que termine el gobierno, no terminó afectando mi agenda. Que el presidente me haya pedido la renuncia es perfectamente normal; entiendo las dinámicas políticas y está dentro del fuero del presidente pedir la renuncia a sus ministros cuando considere que alguna posición no es de la línea narrativa del gobierno.

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¿El pedido del presidente lo tomó por sorpresa?

Sí, no me lo esperaba, pero una vez sucede se tramita fácilmente. Me llamaron de la presidencia, radiqué la renuncia y me la aceptaron siete días después.

Aunque el presidente no le dijo directamente que su salida fue a raíz de sus declaraciones en prensa sobre la política de paz total, todo apunta a ese hecho. ¿Usted cree que puede ser una evidencia más de que el presidente Gustavo Petro no está de acuerdo con que critiquen su forma de gobernar?

El tema de la “paz total” es una de las joyas de la corona del gobierno. Fue una gran apuesta en la que yo creo; yo soy defensor de la paz. Creo que el próximo gobierno tiene que evaluar lo que pasó y continuar con negociaciones, aún si el resultado jurídico es una ley de sometimiento. Siendo esa una de las grandes apuestas, si yo, que era el ministro de Justicia hice reparos, quizás en lo que queda de gobierno el presidente prefiera personas más alineadas con la narrativa de defensa de la paz sin pliegues. Me atrevo a decir que esa es la reflexión del presidente, la cual me parece perfectamente razonable.

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¿Usted cree que lo castigaron por esa honestidad?

Yo vengo de la academia y allí las preguntas de investigación no las eludimos. Entiendo que las palabras de un ministro son distintas, pero muchas veces, en escenarios en los que uno no está preparado, surgen estas discusiones. Me preguntaron si la “paz total” fracasó y yo discutí esa afirmación; dije que hay que revisar caso a caso. Creo que ha habido avances importantes, como las zonas de ubicación temporal en Putumayo y en el sur de Colombia. Faltó un marco jurídico. Esa discusión no pudo tener ni un solo debate en el Congreso porque se le dio prioridad a la jurisdicción agraria y a otros proyectos.

Si esas opiniones no cayeron bien en la oficina del Alto Comisionado, no lo veo como un castigo. Lo veo como que el gobierno necesita tener más afinadas sus narrativas. Yo no vengo del proyecto político del Pacto Histórico; vengo de la academia y no tengo problema en ser autocrítico.

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En una reciente columna publicada en El Espectador, Armando Novoa señaló que los ministros no están solo para criticar y deben guardar un mínimo de lealtad. ¿Usted cree que el silencio frente a lo que no funciona es cuestión de guardar lealtad?

El compromiso de lealtad que se planteó con el presidente es que yo iba a desarrollar una agenda técnica. Para mí, la falta de un marco jurídico es una dificultad técnica que debió haberse resuelto. Lo planteé internamente varias veces. Si el gobierno quisiera radicar un proyecto después del 20 de julio, los borradores de trabajo ya están hechos. Mi condición de académico siempre está orientada a entender y resolver el problema.

Pero entonces ¿Cuál es esa lealtad a la que hace referencia el señor Novoa?

No. Yo entiendo a Armando, con quien tengo muy buena relación, aunque me manifestó su molestia por mis declaraciones. Él considera que en un tema tan sensible debería haber una única posición del gobierno y que, si el ministro tiene una visión distinta, se debió tramitar internamente. Quizás esa sea una lección. Pero para mí la lealtad no está en juego. Como analista de política, uno ve un problema y plantea soluciones. Nunca pude despojarme completamente de mi forma de pensar y de plantear problemas para el debate público.

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¿No cree que también sería una muestra de lealtad que el mismo gobierno adopte una narrativa de autocrítica? ¿O cree que hasta el final se debe defender que la paz total funcionó?

Los gobiernos tienen que ser más autocríticos. Este gobierno pudo haberlo sido, pero debido al señalamiento de la oposición se puso a la defensiva. Por esas declaraciones se me agotó el poco espacio político que tenía. La autocrítica es importante porque permite corregir el rumbo y no quedarse defendiendo una idea por dogma. El gobierno tiene que tener más claras sus lealtades políticas y quizás esta decisión busca llegar al final con los más convencidos.

¿Cómo le hubiera gustado salir de este gobierno?

Salí contento. Le pedí al presidente presentar el informe de gestión y me dijo que no había problema. Simbólicamente, me hubiera gustado estar en la foto institucional del traspaso de poder, pero eso ni siquiera es una obligación constitucional. No siento haber salido mal; con el presidente estuve conversando hasta el viernes sobre decretos de extradición. Él me agradeció y yo le agradecí a él.

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O sea que la relación con el presidente Petro está en buenos términos.

En buenos términos. Me gustaría encontrarme con él cuando salga del gobierno, tomarme un café y preguntarle cosas, como por ejemplo cómo manejó mi nombramiento frente a las figuras del Pacto Histórico, donde sentí que me recibieron con cierta frialdad.

¿Usted cree que su salida tuvo que ver con Otty Patiño o Armando Novoa? ¿Tuvieron ellos alguna injerencia?

No sé. Con ambos tuve muy buenas relaciones de trabajo. Me parece un error acabar con la oficina de paz, como ha anunciado el presidente electo; un gobierno puede cambiar su política de seguridad, pero siempre debe tener un plan de salida negociada. Con Armando he conversado por WhatsApp en términos muy cordiales. Él me envió su columna y yo le di mis explicaciones. Superado este incidente, seguiremos hablando.

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¿Usted cree que es posible que se presente un nuevo proyecto de sometimiento?

El gobierno saliente tiene todo para radicar un marco jurídico. He escuchado al ministro Lara hablar sobre una ley de sometimiento. Sería muy responsable que el gobierno, en el segundo semestre, evaluara objetivamente qué pasó con la “paz total”. Muchos grupos han manifestado que están listos para un sometimiento a la justicia, pues no quieren un modelo como el de las Farc. Lo que ha propuesto el gobierno entrante no es incompatible con lo avanzado si se hace una buena evaluación.

Para conocer más sobre justicia, seguridad y derechos humanos, visite la sección Judicial de El Espectador.

Por Paulina Mesa Loaiza

Periodista de la Universidad de Antioquia e ilustradora. Ha escrito en prensa y portales digitales con especial interés en justicia, conflicto, memoria y paz. Actualmente es periodista de Colombia+20.@paulina_mesalpmesa@elespectador.com
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