En el municipio de Briceño (Antioquia) se habla del asesinato del periodista Mateo Pérez Rueda a manos del frente 36 de las disidencias de las Farc, al mando de alias “Calarcá”. Pese a las versiones de la comunidad, las autoridades aún no han recuperado su cuerpo. La última pista sobre su paradero se conoció el pasado 5 de mayo, cuando fue visto por última vez en la vereda Palmichal. El joven de 25 años había viajado como director del medio El Confidente de Yarumal para cubrir temas relacionados con enfrentamientos entre grupos criminales y el Ejército, así como situaciones de desplazamiento forzado. Aunque el panorama es desalentador, su familia se aferra a la esperanza de que él esté con vida.
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En medio de la tragedia que atraviesan, Julián Pérez Rueda, hermano mayor del periodista, habló con El Espectador sobre la situación. Él sabe que, mientras no haya un cuerpo al cual despedir, su deber es seguir esperando el regreso de Mateo. Sin embargo, todo parece jugar en su contra: “El secretario de Gobierno confirmó su muerte en una entrevista con la revista Semana. También lo confirmó la senadora Isabel Zuleta y la personería del municipio de Briceño. Pero nosotros, obviamente, hasta que no encontremos a mi hermanito, no vamos a creer que está muerto. Tenemos la esperanza de que Mateo esté vivo, aunque nos indiquen lo contrario”.
Julián Pérez describe a su hermano como “un hombre de paz. Él era un periodista que amaba su profesión y yo diría que era un hombre muy valiente. Se metía en lugares a los que a muchos periodistas les da miedo ir. Tal vez eso pudo haber influido en lo que ocurrió”. Según explicó, Mateo Pérez viajó a Briceño por un consejo de seguridad que iban a realizar las autoridades del departamento. “Él dijo que iba a ir porque la zona estaba militarizada. No sé si era cierto que el gobernador iba a presidir ese consejo, pero nos dijo que por eso se sentía seguro”, relató Julián Pérez. Sin embargo, la última comunicación que el periodista tuvo con su familia ocurrió en la mañana del martes 5 de mayo.
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Ese día llamó a su madre, Gloria Rueda López, para avisarle que ya se encontraba en la zona. Aunque la familia mantiene le fe de que Mateo Pérez siga con vida, su hermano aseguró que la única respuesta que han recibido por parte del Ejército es que “les da miedo entrar por ahí” y que “como los criminales no daban permiso, no se podía recuperar el cuerpo”. Además, Julián Pérez detalló que han sido las autoridades de Yarumal (Antioquia), su pueblo natal, las que realmente les han brindado apoyo. “De Briceño ha habido mucho silencio y, desde el Estado, también”, afirmó. En medio de las nulas respuestas del gobierno, la familia del periodista ya interpuso la denuncia por su desaparición ante la Fiscalía.
Mientras las autoridades contestan las preguntas de los Pérez Rueda, Sergio Mesa Cárdenas, amigo de Mateo, recordó a su colega. Explicó que lo conoció en Yarumal en 2020, cuando ambos participaron en un tallxer literario y que fue testigo de los primeros pasos de su proyecto periodístico independiente: El Confidente de Yarumal. “Cuando avanzaba en sus estudios de Ciencia Política en la Universidad Nacional, en Medellín (Antioquia), tuvo la iniciativa de crear un medio de comunicación alternativo. Comenzó como un portal que visibilizaba temas cotidianos de Yarumal. Luego empezó a asumir una postura crítica frente a la actual administración”, le contó Sergio Mesa Cárdenas a este diario.
Luego de la repentina desaparición de su amigo y a falta de una respuesta contundente del Estado, Mesa Cárdenas decidió tomar cartas en el asunto: “Me puse en la tarea de colaborar en su búsqueda. Un colega y yo, acompañados de una amiga, activamos una misión humanitaria y nos dirigimos a Briceño”. Además, ha acompañado a la familia de Mateo Pérez en la búsqueda. “Hablamos con sus padres en Yarumal y activamos una estrategia para visibilizar su caso ante instancias nacionales. Esperamos que se logre recuperar su cuerpo a través del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y la Defensoría del Pueblo”, puntualizó el también periodista y defensor de derechos humanos.
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Lo ocurrido con Mateo Pérez no sería un hecho aislado de violencia contra la prensa. Daniel Chaparro Díaz, subdirector de la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) señaló que la información que tienen hasta ahora en el caso del periodista antioqueño es que sería el periodista número 22 asesinado en el departamento de Antioquia y el número 170 en Colombia, según las cifras que la organización lleva desde 1977. Según detalló, la FLIP se habría contactado con fuentes del municipio: “Lo que nos dicen es que lo retuvieron durante un tiempo y que le preguntaron a la comunidad si lo conocía. Ellos manifestaron no tener información sobre él. Mateo siempre se identificó como periodista”.
Mientras que la familia y amigos de Mateo lo siguen esperando, su angustia se ha ido alimentado por las versiones cruzadas de las autoridades. Aunque fuentes del Ejército le dijeron a este diario que en la zona sí hay tropas, dicen no tener ningun indicio claro sobre donde podría estar el cuerpo del periodista, pero que tampoco tienen certeza de que esté vivo. La información contradice lo que funcionarios de la Policía explicaron a El Espectador: que se trató de un asesinato perpetrado por hombres de “Calarcá”. Al cierre de esta edición en la tarde de este 7 de mayo, ninguna autoridad había sido capaz de confirmarle a la familia y al país lo que la comunidad de Briceño ya manifestó: que Mateo Pérez Rueda fue asesinado mientras trabajaba en el oficio que amaba.
Para conocer más sobre justicia, seguridad y derechos humanos, visite la sección Judicial de El Espectador.