En una sola fila, siete exmilitares se formaron para recibir una medalla. Esa, en específico, no tenía forma circular, ni tenía los colores del Ejército Nacional, verde y rojo. Tampoco fue un reconocimiento al valor, el heroísmo y los resultados, como tantas que obtuvieron en el pasado. La medalla, que esos siete exuniformados recibieron este viernes 26 de junio, vistiendo camisas blancas y con la cabeza baja, tenía la forma de una mariposa monarca, en distinción del perdón y la verdad. La escena tuvo lugar en el auditorio del Museo Casa de la Memoria, en Medellín, durante una de las audiencias clave de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) en el marco del caso 03 y 04, que trata los asesinatos y las desapariciones forzadas presentadas como bajas en combate en Dabeiba.
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Los familiares de los llamados “falsos positivos” fueron quienes les entregaron ese prendedor en forma de mariposa a los hoy comparecientes ante el Tribunal de Paz, en señal de reconciliación y verdad. El impacto de la escena mantuvo en silencio por varios minutos al magistrado Juan Ramón Martínez, quien aún con la voz débil y los ojos próximos a las lágrimas, retomó la audiencia para darle paso, un tiempo más, a la reflexión. “No hay nada más que agregar. Esto denota la grandeza de las víctimas”, dijo el togado, aunque todavía quedaba media sesión por delante.
Durante dos días, víctimas, comparecientes y autoridades territoriales se dieron cita en ese recinto de memoria para evaluar los compromisos asumidos por siete exmilitares que reconocieron responsabilidad por asesinatos y desapariciones forzadas cometidas, entre 1997 y 2007, en el noroccidente antioqueño. Esa audiencia de verificación que adelantó la JEP se enmarca en el caso del cementerio Las Mercedes, de Dabeiba, y en ella se constató los aportes de los comparecientes, así como la disposición del Estado, para dar cumplimiento a las próximas sanciones propias. La diligencia fue clave porque empieza a correr el plazo de 31 días para que la Jurisdicción emita la tercera sentencia de tipo restaurativo.
En esa región del país, la JEP investigó 18 hechos y los casos de 35 víctimas directas, personas que fueron presentadas falsamente como bajas en combate para obtener beneficios institucionales. El cementerio de Dabeiba fue epicentro de los crímenes más graves cometidos en el marco del conflicto armado. Fue precisamente allí de donde comenzaron a brotar las respuestas. A raíz de los aportes a la verdad por parte de los comparecientes, se lograron recuperar 77 cuerpos de víctimas de desaparición en ese campo santo, 18 de ellos han sido identificados y entregados a sus familias.
Además, dentro de los principales hallazgos de la JEP, se concluyó que los siete comparecientes, adscritos en ese tiempo al Batallón de Contraguerrillas y la Brigada Móvil, desempeñaron un rol esencial en la configuración de ese patrón criminal. Los cuerpos de personas ajenas a las hostilidades fueron ocultados en cementerios municipales y presentados falsamente como bajas en combate, bajo alianzas entre integrantes de la fuerza pública y paramilitares. Ese fenómeno de violencia en esa región de Antioquia se presentó bajo dos modalidades: víctimas locales, como campesinos, seleccionadas por “prejuicio insurgente” o señalamientos de pertenecer a la guerrilla, y víctimas vulnerables trasladadas bajo engaño desde otros municipios, como Medellín o Turbo, con la excusa de ofertas laborales.
Por ese patrón criminal, la JEP halló como máximos responsables al coronel ( r ) Edie Pinzón Turcios, al mayor (r) Yair Leandro Rodríguez Giraldo, al mayor (r) Hermes Mauricio Alvarado Sáchica, al mayor (r) Efraín Enrique Prada Correa, al sargento primero (r) Jaime Coral Trujillo, al sargento viceprimero (r) Fidel Iván Ochoa Blanco, y al sargento segundo (r) William Andrés Capera Vargas por crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra. Todos estuvieron presentes durante la audiencia de verificación de la JEP y rindieron cuentas de su compromiso con la verdad, la reparación y la paz.
La verdad que entregaron los comparecientes
Durante el primer día de audiencia, los exmilitares tuvieron la palabra. El compareciente William Capera fue el primero en intervenir. “Solo me estaban investigando por los casos en los que participé en el Batallón ‘Magdalena’, en Huila. Mi abogada y mi conciencia me aconsejaron decir la verdad. Hice un alto en la primera versión voluntaria (…) Le conté a todos los presentes que había cometido las primeras ejecuciones extrajudiciales en otra unidad. Que, quizás, en el Cementerio Las Mercedes de Dabeiba, había al menos 100 cuerpos de víctimas”, relató el compareciente sobre la primera vez que habló sobre los hechos de Dabeiba ante la JEP.
Y agregó: “Fui a Dabeiba para mostrar que no había un solo centímetro de mentira. Que mi único interés era que las víctimas allí enterradas estuvieran con sus familias. Quería liberar mi alma y mi corazón y, quizás, el peso de la culpa por participar en todas estas ejecuciones extrajudiciales. Hacer parte de estos procesos me hace sentir cada día un mejor ser humano, que mis acciones tienen valor para las víctimas y para mí”.
El siguiente turno fue para el compareciente Jaime Coral quien señaló que que, en la justicia ordinaria, había aceptado cargos y que tuvo varias sentencias condenatorias, sin embargo: “El sistema de justicia transicional me permitió transitar de la degradación carcelaria hacia un camino de verdad, asumiendo la responsabilidad real en la construcción de paz”. El exmilitar recordó el momento en que se encontró con Amparo y Esneda Altamirano para contarles la verdad sobre lo ocurrido con Jhon Jarvi Cañas, su familiar asesinado. “Romper el silencio y relatarles la verdad sobre la muerte de su hijo y sobrino fue el temor más profundo que enfrenté”, expresó el compareciente. “Entendí que limpiar el nombre de John Jarvi y devolver la verdad era el único camino para resarcir el daño causado”, añadió.
El compareciente Fidel Ochoa Blanco señaló: “Municipios como Dabeiba, Ituango, corregimientos como El Aro, la vereda San Luis, entre otros, nunca se merecieron que nosotros mancháramos su nombre. Hoy, aquí, les digo a esas poblaciones que son conformadas por personas buenas, tan buenas que hoy en día, a pesar del daño que les hicimos, nos acogen”. En su intervención, se refirió a las familias de Rodrigo Torres, Gilber Muñetón, Diofanor Guizao, Isidoro Cardona, María Areiza, Ricardo Úsuga, Pacífico Sucerquia, Roberto Garcés y Arley Darío Rojas. Sus casos se vincularon al proceso judicial del Caso Conjunto 03 y 04 Cementerio las Mercedes de Dabeiba.
La respuesta de las víctimas
Ese mismo día de audiencia, también las víctimas tomaron la palabra. María Leonarda Rojas, hermana de la víctima Arley Darío Rojas, señaló que “las víctimas tenían nombre, tenían historias, familias que los amaban. Un día se los llevaron y los presentaron ante el país como bajas en combate”. Y agregó que una de las lecciones más importantes en el camino de la justicia restaurativa ha sido conocer el significado de la verdad y la reparación. “Antes pensaba que la justicia era castigar, pero entendí que la justicia verdadera es que se sepa lo que pasó, que se devuelva lo que nos quitaron y se garantice que no vuelva a pasar”, dijo María Leonarda.
Esneda Altamirano Correa leyó una carta de su hermana Amparo. “Mi hijo era un muchacho tímido, hermoso. Pagó el servicio militar porque quería servir a la patria. Mi muchacho no hubiera matado ni una mosca, pero ellos no tuvieron honor para matarlo. Lo vistieron con botas y uniforme para decir que era un guerrillero”. Su hermana Amparo subió al escenario y concluyó: “Gracias a Dios, a la JEP y a los comparecientes Coral y Ochoa que contaron dónde se habían llevado a mi hijo. Lo encontramos, lo llevamos a la casa y le dimos cristiana sepultura”.
Los proyectos para restaurar a las víctimas
Los magistrados Roberto Carlos Vidal, Ana Manuela Ochoa, Camilo Suárez y Zorayda Chalela se encargaron de revisar los proyectos restaurativos y las condiciones para implementarlos. El objetivo es que esas sanciones propias, que tienen una vocación restaurativa y le devuelven a las víctimas la dignidad, sean viables, monitoreables y sostenibles. “El proceso busca transformar la sanción por graves crímenes cometidos durante el conflicto en acciones concretas para reparar a las víctimas y restaurar los territorios afectados por el conflicto armado”, señala la JEP.
En efecto, en esta etapa del juicio contra los máximos responsables en el caso que aborda los crímenes cometidos en el cementerio de Dabeiba, la JEP verificó el cumplimiento de compromisos y las condiciones necesarias antes de emitir la sentencia. Así, como parte de la sanción, que implica restricciones efectivas de derechos y libertades, los comparecientes deberán desarrollar proyectos restaurativos para reparar el daño causado. “La verdad permitió saber qué ocurrió en Dabeiba y en el noroccidente antioqueño. La tarea que tenemos por delante consiste en demostrar que somos capaces de convertir esa verdad en acciones concretas de restauración”, dijo el presidente de la JEP, magistrado Alejandro Ramelli Arteaga en sus palabras de apertura de la Audiencia Pública de Verificación del Caso Conjunto Cementerio Las Mercedes de Dabeiba.
Los proyectos que se priorizaron fue el desminado humanitario, la búsqueda de víctimas de desaparición forzada, la construcción de escenarios de memoria, la intervención del cementerio Las Mercedes por haber sido el lugar de inhumación, otra intervención en la Terminal de Transportes del Norte de Medellín por haber sido sitio de reclutamiento bajo engaño, la creación de murales, una campaña de recuperación del buen nombre de las víctimas, una publicación con obras de autoría de las víctimas, el mejoramiento de vías terciarias y la reconstrucción de puentes en el territorio.
Durante los dos días de audiencia, jueves 25 y viernes 27 de junio, los magistrados escucharon a las partes intervinientes en este proceso para garantizar que los proyectos restaurativos que harán parte de la Sanción Propia sean una realidad concreta y tangible en este territorio. Tras escuchar las intervenciones de las entidades presentes en el recinto, la JEP señaló que a partir de agosto de este año entrarán en desarrollo los Trabajos, Obras y Actividades que contribuyen a la Reparación (TOAR). Asimismo, a partir de octubre, se adelantarán en la Terminal del Norte de Medellín los trabajos de memoria, la intervención a la Plaza Minorista y la campaña comunicacional. Con el plazo de 1 año se adelantarán los desminados en Dabeiba (a partir de agosto), Mutatá (noviembre 2026 a julio 2027), Murindó (noviembre 2026 a julio 2027) y Turbo (noviembre 2026 a julio 2027).
Una mariposa monarca para renacer
Antes de finalizar la audiencia, Esneda Altamirano tomó de nuevo la palabra en representación de las víctimas. Su discurso no fue otro que hablar sobre la verdad y la paz. Con la figura de una mariposa monarca en sus manos explicó que ellas nacen con la característica de la transformación, y que eso era lo que las víctimas, los comparecientes y el país necesitaban. “Elegimos esta mariposa como nuestro símbolo de resiliencia, de amor, de paz y de perdón. Representa el proceso de transformación, resistencia y esperanza. Su vuelo simboliza que incluso después del dolor más profundo es posible construir caminos hacia algo diferente”, dijo.
Al tiempo, los magistrados iban recibiendo una mariposa también. Esneda continuó: “Somos reflejo de esa mariposa, que aún atravesando procesos difíciles y largos busca recuperar su dignidad, mantener viva la memoria y encontrar sentido en medio de la transformación”.
Los comparecientes, en medio del público, también recibieron palabras por parte de Esneda. “Están llamados a vivir su propio proceso de cambio donde reconocer la verdad, asumir responsabilidad y comprometerse con la reparación se convierten en señales reales de transformación. La JEP representa ese entorno que sostiene el proceso. Así como la mariposa monarca no completa sola su recorrido, la construcción de paz necesita el compromiso conjunto”.
Y como mensaje final, Esneda aceptó el perdón, pero no el olvido. “La mariposa monarca nos recuerda que transformar no es olvidar lo vivido sino permitir que de la memoria nazca un futuro donde la verdad, la reparación y la no repetición puedan abrir las alas”.
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