18 Sep 2019 - 9:32 p. m.

La Caucana (Bajo Cauca), atrapada en medio del fuego paramilitar

Todos los organismos del Estado tienen las alarmas encendidas con la violencia que se ha recrudecido dramáticamente en el Bajo Cauca en estos tiempos electorales. El Espectador estuvo en este corregimiento de Tarazá, que alguna vez fue próspero y que hoy es un escenario más de la disputa territorial entre Caparros y Autodefensas Gaitanistas.

Juan Sebastián Lombo / @JuanLombo

“Aquí los billetes de $1.000 y $2.000 estorbaban. Las monedas también. Las tirábamos a la calle”, cuenta un habitante de La Caucana (corregimiento de Tarazá en Antioquia), a lo que otro responde: “Veíamos muchachos con pacas de billetes que llegaban hasta acá”, señalando con la mano sus rodillas. Ambos están hablando de la época de prosperidad del pueblo: tiempos en los que Ramiro Cuco Vanoy —exlíder paramilitar extraditado hacia los EE. UU. — era rey y señor de La Caucana; en la que el Bloque Mineros de las Autodefensas imponía con violencia su control y la coca era la gallina de los huevos oro de la que todos querían vivir.

En ese tiempo, La Caucana, al norte de Antioquia y limítrofe con el sur de Córdoba, era el corregimiento de mayor población y riqueza en el Bajo Cauca. Se veían fiestas cada fin de semana con trabajadores y trabajadoras sexuales que llegaban incluso desde Medellín. Había dinero “hasta para tirar”. La prosperidad económica disimulaba la violencia de Cuco y sus hombres, pero no la ocultaba por completo: los homicidios y las desapariciones eran comunes, nadie entraba o salía de la zona sin autorización “para”. Los foráneos debían tener el “aval” de un habitante del pueblo o eran asesinados como sospechosos de ser informantes.

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