No se puede deducir con certeza que Alberto Santofimio Botero determinó a Pablo Escobar Gaviria para que éste ordenara ejecutar el execrable crimen de Luis Carlos Galán Sarmiento, ni tampoco que el político tolimense formara parte, “bajo cubierta”, del ala política del grupo denominado Los Extraditables. Ni siquiera que actuara como autor mediato del hecho o fuera coautor del mismo a través de un acuerdo previo, con división de tareas para el logro del objetivo criminal.
En estas conclusiones está fundamentada la sentencia absolutoria en favor de Alberto Santofimio, en la investigación por el magnicidio de Luis Carlos Galán, proferida el pasado miércoles por el Tribunal Superior de Cundinamarca. La providencia añade que, por respeto al principio universal de la presunción de inocencia y a la norma que señala que en caso de duda ésta debe ser resuelta en favor del procesado, se impone la revocatoria del fallo que había condenado a Santofimio a 24 años de prisión.
Según el Tribunal Superior de Cundinamarca, el soporte de la investigación y la condena contra Santofimio Botero fueron los testimonios de John Jairo Velásquez Vásquez, alias Popeye, y Carlos Alberto Oviedo Alfaro. Por eso la providencia de absolución está basada en analizar, paso a paso, las declaraciones de estos dos testigos, para concluir que son insuficientes para llegar a la certeza exigida por la ley para una sentencia condenatoria. Y añade que el fallo de primera instancia se cimentó en argumentos retóricos y no en pruebas objetivas.
Sobre John Jairo Velásquez Vásquez, la providencia conocida por El Espectador señala que “su entorno delictual no permite clasificarlo como un testigo fiable, por cuanto fue integrante de una terrible organización criminal, en la cual fungió como ejecutor material de los más diversos crímenes, de los cuales se jacta, entre ellos el secuestro de Andrés Pastrana Arango y coautor del magnicidio de Luis Carlos Galán”. Pero este es, según los magistrados que respaldaron la sentencia, apenas un parámetro para medir su dudosa credibilidad como testigo.
En sus consideraciones para sustentar la absolución, los magistrados referenciaron cómo Velásquez Vásquez, dentro del mismo proceso, en fechas distintas aportó versiones contrarias sobre las motivaciones políticas del magnicidio de Galán Sarmiento. Hace más de una década sostuvo categóricamente que la decisión de matar a Galán la tomaron entre Pablo Escobar y Gonzalo Rodríguez Gacha, y 16 años después afirmó que la decisión la tomaron entre los dos capos citados y el político tolimense Alberto Santofimio Botero.
Para el Tribunal Superior de Cundinamarca, no es claro cuándo está diciendo la verdad. En cuanto al argumento de Popeye, en el sentido de que no había dicho todo lo que sabía por miedo, la providencia indica, que no es convincente esta postura, porque después de la muerte de Pablo Escobar o incluso después de la captura de los Rodríguez Orejuela, tuvo la oportunidad de acudir a la justicia y no lo hizo. Además, “su personalidad no es la de un individuo timorato, de fácil intimidación, pues era el jefe de sicarios de la organización criminal de Pablo Escobar Gaviria”.
Otras pruebas, agrega la sentencia, “ponen de manifiesto no sólo la capacidad de fabulación del testigo, sino su inclinación permanente a faltar a la verdad, acomodando los hechos a su conveniencia”. Por estas razones, concluye el Tribunal, “una persona que incurre en esa serie de inconsistencias e incoherencias no puede ser buen testigo y mucho menos un testigo estrella”. Por el contrario, su testimonio no es confiable y no conduce a la certeza objetiva sino a la duda, razón esencial de la absolución de Santofimio Botero.
En cuanto al testigo Oviedo Alfaro, los magistrados no descartan que se hubiera entrevistado con Pablo Escobar en la cárcel de La Catedral, pero dudan de que un protector y asesor del narcotraficante Helmer Herrera Buitrago, archienemigo de Escobar, fuera depositario de los secretos del capo. “Nadie le revela secretos inconfesables a un enemigo, y menos cuando la justicia lo persigue por el delito que constituye su secreto”. Y luego se preguntan los magistrados: “¿Por qué tardó tantos años en revelar lo que sabía y sólo lo hizo cuando se encontró con Popeye en la cárcel?”.
Desvirtuados los argumentos de los testigos fundamentales del proceso, los magistrados del Tribunal Superior de Cundinamarca, Gilberto Lancheros, Edwar Martínez y William Romero concluyeron que se impone la absolución de Santofimio. Y precisamente ayer, como consecuencia de la sentencia, el controvertido político tolimense quedó en libertad. La familia Galán y la Fiscalía anunciaron que apelarán al recurso de casación para que la Corte Suprema de Justicia diga la última palabra en este espinoso asunto judicial.
Familia Galán manifiesta su total inconformismo
El senador liberal Juan Manuel Galán, el mayor de los tres hijos que tuvieron el dirigente del Nuevo Liberalismo Luis Carlos Galán y su esposa Gloria Pachón, expresó que la sentencia del Tribunal Superior de Cundinamarca presenta graves inconsistencias.
Su hermano, el concejal Carlos Fernando Galán, expresó que su familia respeta la decisión del Tribunal, y considera que la absolución no se traduce en la inocencia de Santofimio. “El Tribunal dijo que por las dudas que hay, fallan en favor del