Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
El veterano congresista y ex presidente de la Cámara de Representantes, el sanandresano Julio Gallardo Archbold, enseñado como está a capotear o protagonizar las componendas políticas y el juego burocrático, súbitamente terminó como denunciante de una historia judicial que acaba de resolver la Fiscalía. En palabras sencillas, su ex empleada doméstica Deniser Polo Novoa lo estafó, y de qué manera.
El 5 de diciembre de 2002, Polo Nova llamó a la hija del congresista, Caroline, contándole que había sacado del apartamento joyas, dinero, ropa y pasaportes porque, supuestamente, había recibido una llamada en la cual le manifestaron que Gallardo había sido capturado, que la Fiscalía iba a realizar un allanamiento y que debía recoger todos los elementos de valor y entregárselos a un presunto emisario, quien serviría como albacea. Se trataba de la típica estafa en la que una empleada era engañada por avivatos.
En el curso de la investigación, sin embargo, se comprobó que fue ella quien simuló dicha llamada y que, bajo esta modalidad, se hizo a lujosos bienes del parlamentario y sus hijos. De colofón posó como una víctima. Cuatro días después del fraude, el congresista denunció el hecho; en febrero de 2007 Polo Novoa fue arrestada y, aunque un fiscal precluyó el caso en diciembre de 2009, hace pocos días un fiscal delegado ante el Tribunal Superior de Bogotá revocó esa medida y la llamó a juicio por el delito de hurto calificado y agravado.
En un principio se creyó que la ex empleada fue asaltada en su buena fe por el “afán de poder ayudar a su patrón ante la supuesta situación que atravesaba”. No obstante, luego se descubrieron inconsistencias que la dejaron en evidencia. Estaba suficientemente advertida sobre la modalidad de hurto y se le había indicado qué hacer ante esa circunstancia: descreer de cualquier llamada como esas y nunca dejar subir a nadie, mucho menos entregarle dinero a un desconocido.
El hijo del congresista, Julio Evaristo, declaró que en distintas ocasiones habló con ella sobre noticias que mostraban este tipo de atracos, le reiteró que debía tener cuidado, e incluso se compró un identificador de llamadas. Caroline del Mar Gallardo refrendó esa versión al señalar que a Deniser Polo se le dijo que no debía dejarse presionar por sujetos que le hicieran llamadas extrañas ni le autorizaban, “bajo ninguna circunstancia, a que sustrajera objetos de la casa”.
La esposa del parlamentario, Ligia Rojas, tuvo una charla con ella en la que le hizo saber “que así le dijeran que estaba muriéndome, o mis hijos o mi esposo”, no podía entregar plata, a lo que Polo contestó que se despreocupara, “que ella conocía bien cómo era eso en Bogotá y que no iba a caer en nada”. La investigación determinó que aún cuando la supuesta llamada al apartamento del representante ocurrió a las 9:00 a.m., sólo reportó la irregularidad a la 1:30 p.m.; y misteriosamente borró del contestador el registro de la presunta llamada, que tal parece no existió. Además, dijo Polo, le entregó parte de la plata que sacó del apartamento a otra empleada del edificio.
Nada de esto fue creído por la Fiscalía, que concluyó que, habilidosamente, Deniser Polo Novoa defraudó al congresista y a su familia, simulando un robo bajo la modalidad de la llamada millonaria, “y lograr así aparecer a los ojos de sus patrones como una víctima”. Así pues el veterano parlamentario y cacique político de San Andrés, el abogado de la Universidad Libre Julio Gallardo, padeció las consecuencias de la delincuencia en su propio hogar. Una historia que no termina pues el juicio a su ex empleada comenzará en los próximos días.