5 Oct 2020 - 9:55 p. m.

La historia de los guerrilleros cuyos asesinatos reconocieron las Farc ante la JEP

Hernando Pizarro Leongómez y José Fedor Rey pasaron a la historia señalados de haber sido los perpetradores de la masacre de Tacueyó en 1985, en la que se estima murieron 164 combatientes del comando Ricardo Franco Frente-Sur. Esta era una disidencia de la Farc fundada por Pizarro Leongómez (hermano de Carlos Pizarro) y Rey.
Jose Fedor Rey, alias “Javier Delgado” o “El Monstruo de los Andes”, jefe guerrillero que lideró la masacre de Tacueyó entre noviembre de 1985 y enero del 86.// Archivo El Espectador.
Jose Fedor Rey, alias “Javier Delgado” o “El Monstruo de los Andes”, jefe guerrillero que lideró la masacre de Tacueyó entre noviembre de 1985 y enero del 86.// Archivo El Espectador.

El reciente pronunciamiento de la presidenta de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), Patricia Linares, sobre la aceptación de responsabilidad en seis crímenes por parte del antiguo secretariado de la guerrilla de las Farc, se ha centrado practicamente en el caso del asesinato del exlíder político conservador y candidato presidencial Álvaro Gómez Hurtado, perpetrado el 2 de noviembre de 1995 a las afueras de la Universidad Sergio Arboleda en el norte de Bogotá. Sin embargo, los demás casos, como el asesinato de Hernando Pizarro Leongómez y José Fedor Rey, dos líderes guerrilleros de una disidencia de las Farc, son parte de otro episodio clave dentro del conflicto armado colombiano.

(Farc admite responsabilidad en asesinatos de Álvaro Gómez, general Landazábal y Jesús Antonio Bejarano: JEP)

Se trata de dos cabezas de una disidencia de la guerrilla de las Farc, que son señaladas de ser las determinadoras de la masacre de Tacueyó, Cauca en entre noviembre de 1985 y enero de 1986. Días después de la toma y retoma del Palacio de Justicia, 164 combatientes del frente Ricardo Franco (una disidencia de las Farc que opera de la mano del M-19) fueron ejecutados por sus propios comandantes. Según los testimonios de algunos sobrevivientes del asesinato múltiple, este se dio cuando los líderes del grupo armado comenzaron a torturar a algunos miembros, pues los acusaban de ser infiltrados de las Fuerzas Militares.

(En video: 29 años después de la triste masacre en Tacueyó)

Sobre Hernando Pizarro, al contrario de su hermano Carlos Pizarro, poco se sabe de su vida. Se conoce que entró muy joven a la guerrilla de las Farc a finales de los años setenta e hizo varias gestiones para conseguir armamento para el grupo subversivo. Luego, en 1980, junto a su hermano, abandona esa guerrilla para unirse al M-19. Hernando Pizarro integró el frente Carlos Arturo Sandoval Valero de ese grupo insurgente urbano. Con esta célula participó en varios operativos en el Valle del Cauca, específicamente en en municipio de Yumbo y en otras poblaciones del departamento del Cauca como Santander de Quilichao, Toribío y Miranda.

Vea: 30 años de la masacre de Tacueyó

En estos tres municipios estuvo ya cuando era una de las cabezas del frente Ricardo Franco, a partir de 1985 junto a alias Javier Delgado, el sobrenombre que adoptó Rey en la guerra. Sobre este último se sabe que ingresó a las juventudes comunistas desde los años sesenta, mientras cursaba la secundaria en Cali. Antes de graduarse se asentó en Bogotá para integrar una milicia de las Farc, en donde cumplió el papel de mensajero entre las distintas células del grupo subversivo. A finales de los setenta llegó a Caquetá y se volvió hombre de confianza del ya fallecido jefe de las Farc, Jacobo Arenas. Fue tanta la cercanía que Rey manejó las finanzas de las Farc.

Los relatos de quienes estuvieron a su lado por esos años lo catalogaron como una persona radical en su pensamiento político y como prepotente. En 1981, cuando se realiza la VII Conferencia de las Farc, Rey propuso crear un frente urbano de la guerrilla de las Farc, similar al M-19. Sin embargo, su idea no fue bien recibida y se le señaló como divisionista y fue expulsado de la organización guerrillera. No sin antes llevarse un millón de dólares el cual utilizó para montar el frente Ricardo Franco con salarios altos y armamento sofisticado.

Los crudos relatos sobre la masacre de Tacueyó señalan que las víctimas fueron sometidas a torturas y luego confesaban ser supuestamente miembros del Ejército. Incluso, terminaron señalando a otros compañeros de estar al servicio de la inteligencia estatal. Todos los días, según un sobreviviente llamado Víctor Rivera, asesinaban y enterraban a entre ocho y diez guerrilleros. Carlos Pizarro se enteró de esta barbarie luego de recibir una invitación de su hermano para darle una información “muy importante y muy grave sobre este fenómeno de infiltración”. Una comitiva del M-19 fueron hasta donde se encontraba concentrado el frente y encontraron fosas comunes y gente colgada y amarrada.

El 11 de diciembre, el M-19 negó que los cadáveres pertenecieran a miembros de esta guerrilla y dijeron que empezarían una investigación. El 27 de diciembre, cuando ya se habían encontrado 89 cadáveres, una nueva comunicación de los integrantes del comando superior y la dirección del “eme” condenó la masacre y le pidió a la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar expulsar a este frente. Diez años después, en febrero de 1995, Rey fue capturado por las autoridades. Un comando élite del Ejército, con apoyo de la Fiscalía, lo capturó en una taberna de Cali, junto a su escolta. Inteligencia militar llevaba una semana siguiéndolo, luego de recibir información de un anónimo.

Sin embargo, la alerta ciudadana señalaba que había visto a Pacho Herrera, considerado en ese momento por los organismos de inteligencia como uno de los capos más importantes del cartel de Cali. Otro dato de la denuncia que permitió verificar la identidad del guerrillero fueron los seguimientos que le hicieron a un vehículo descrito por el informante. Un poco antes de su captura Fedor Rey dio su versión de la masacre de Tacueyó. Luego, ya presó en la cárcel de Palmira, antiguos compañeros suyos de las Farc le dieron muerte por ahorcamiento en junio de 2002.

En cuanto a Hernando Pizarro murió baleado en un oscuro episodio en Usaquén (Bogotá) en 1994, en el que después se supo estuvieron posiblemente involucrados miembros del CTI. Los testigos señalaron que una camioneta llegó a la casa de Pizarro y se presentaron como miembros de la Fiscalía. Minutos después, el cuerpo sin vida del guerrillero apareció esposado. La única persona que pagó -injustamente- por el crimen de Pizarro fue funcionario de ese cuerpo: Gustavo Sastoque. Durante los 10 años, ocho meses y 28 días que permaneció privado de su libertad por un crimen que no cometió. Ahora el Estado, ante la CIDH acaba de aceptar la búsqueda de una solución amistosa para enmendar este grave error judicial.

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