
El fallo marca un precedente entre las políticas de espacio público y la realidad de los trabajadores informales.
Desde hace 32 años, Rosalba Pérez vende comida en el barrio Getsemaní, de Cartagena. Ese puesto de fritos y comidas rápidas, al que le llama “Donde Rochy”, le ha permitido subsistir a sus casi 60 años. Lleva tanto tiempo en la misma esquina de la Plaza, que hasta el párroco de la Santísima Trinidad le entregó un certificado que la reconoce como una vendedora informal de las de origen. Pero un día, la Alcaldía de Cartagena la desalojó.
La excusa fue una “recuperación del espacio público”, pero para Rosalba fue mucho más que eso. La acción,...
Conoce más