28 Jan 2020 - 10:09 p. m.

La historia del predio restituido en Córdoba que fue despojado por el clan Castaño

Se trata del predio Los Campanos, en el municipio de Valencia y que estuvo en manos de la esposa de Carlos Castaño y terceros que han sido mencionados como intermediarios en otras sentencias de restitución de tierras en Córdoba y Urabá.

Redacción Judicial

Arriba izq: alias "Monoleche"; arriba der: alias "Don Berna". Abajo izq: Carlos Castaño; Abajo der: Sor Teresa Gómez. / Archivo El Espectador.
Arriba izq: alias "Monoleche"; arriba der: alias "Don Berna". Abajo izq: Carlos Castaño; Abajo der: Sor Teresa Gómez. / Archivo El Espectador.

Un juzgado especializado de Restitución de Tierras de Montería, acaba de devolver a su dueño el predio Los Campanos, en Valencia (Córdoba), el cual estuvo en manos del paramilitarismo durante los años noventa e inicios de este siglo. Carlos*, el campesino hoy beneficiado, adquirió el terreno gracias a una donación fraudulenta que realizaron los jefes paramilitares del clan Castaño. Este fue uno de los casos de los cientos de campesinos en Córdoba y Urabá que, por medio de la fundación fachada Funpazcor, recibieron 10.000 hectáreas. Luego, el grupo paramilitar los despojó violentamente.

Sobre el predio de Carlos, ese pacto fraudulento se hizo mediante un escritura pública del 31 de diciembre de 1991, otorgada por una notaría en Montería. Luego, en 1998, el hoy restituido campesino, fue despojado de Los Campanos “como consecuencia de la presión y coacción por parte de la señora Sor Teresa Gómez Álvarez, quien asumió la representación y gerencia de Funpazcor, manifestándole que debía entregarles las tierras. Este, por temor a las represalias, acató dicha orden, aduciendo que firmó un papel en blanco”. Gómez Álvarez es la hermana de crianza de los hermanos Castaño y quien fue condenada en dos oportunidades por los desplazamientos forzados que le generó a campesinos como Carlos.

En septiembre de ese año, el predio pasó a ser de Rogelio Antonio Zapata Vanegas, quien luego se lo vendió a Onel María de la Cruz Pinto. Estos dos hombres han sido mencionados en otros procesos de restitución de tierras en Córdoba como dos de las personas que habrían servido de testaferros del grupo paramilitar. A su vez, los jueces han compulsado copias en contra de ellos para que la Fiscalía investigue su presunta relación con Sor Teresa Gómez y el jefe paramilitar alias Monoleche. Finalmente, en diciembre de 2001, el predio terminó en manos de Kenia Susana Gómez Toro, esposa del jefe paramilitar Carlos Castaño y última propietaria inscrita del predio.

El contexto del despojo

Desde 1990 a 1994, con la desmovilización de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (Accu) y luego de la guerrilla del EPL la violencia en esta región descendió drásticamente, gracias a los sucesivos gestos de paz entre los grupos armados, dice el juzgado de restitución de tierras. “A esto lo acompañó el anuncio de Fidel Castaño de un cese al fuego unilateral y la creación de Funpazcor, entidad esta que anunció una reforma agraria integral, que consistiría en entrega de tierras a los campesinos de la región, acompañada de asistencia técnica y financiación”, dice la sentencia conocida por este diario.

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