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La lucha por una finca de Pablo Escobar

El predio, ubicado en zona rural de Rionegro (Antioquia), cambió de dueño por lo menos en cuatro ocasiones.

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Sebastián Jiménez Herrera
06 de mayo de 2012 - 09:01 p. m.
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Con la decisión de la Fiscalía de extinguir la finca El Tirol, ubicada en Rionegro (Antioquia), se dará fin a más de 20 años de litigio por una de las fincas del extinto capo del narcotráfico Pablo Escobar. A finales de los 80, y durante los peores años de la guerra contra los carteles de la droga, Escobar se escondió en ese lugar, que entonces era de propiedad de Conrado González Mejía.

Luego, en diciembre de 1989, la propiedad pasó a manos de Guillermo G. Ossa, alias Memobolis, uno de los sicarios de Escobar y a quien se procesó por atentados en Medellín y por el secuestro de la periodista Maruja Pachón. Estando Memobolis como dueño de la finca, el 12 de febrero de 1990 la Policía encontró en ella 400 tacos de dinamita. Era la época de los carros bomba, lo que hacía más preocupante el hallazgo.

Durante cinco años, la finca estuvo en poder de las autoridades. Hasta que en diciembre de 1995 la justicia archivó la investigación contra Memobolis -que había sido capturado dos años atrás- por este delito por vencimiento de términos, y ordenó devolver el predio. Pero Memobolis se encontraba pagando una condena de 42 años de prisión por homicidio y no había forma de devolverle la finca.

No obstante, en el 2000 el mismo Memobolis aseguró no tener ninguna propiedad y desconoció la finca El Tirol y al señor Conrado Gómez. De acuerdo con las autoridades, lo hizo para ahorrarse problemas con las autoridades porque en 2007, cuando se encontraba tramitando su libertad por pena cumplida, el criminal cambió completamente su versión.

Dijo que en efecto era dueño de El Tirol, que la había comprado con sus ahorros como guarda de rentas de Antioquia, y denunció a unas personas que por años habían negociado con la finca: un señor Glodulfo Moreno, que con un poder falso se la habría vendido a un tal Rafael Porras, quien a su vez suscribió una hipoteca con Germán Gómez, teniendo como garantía la finca, y quien además habría vendido el predio a otro incauto, Juan D. Monsalve. Es decir, una intrincadísima lista de estafas.

Al final, la Fiscalía fue clara: El Tirol no era ni de la gente que a través de artimañas trató de apoderarse de ella ni de Memobolis. Incluso fue más allá, hasta el que podría ser el origen de todo: el ente investigador recordó que Memobolis fue uno de los principales soldados de Escobar en su guerra contra las familias Moncada y Galeano, otrora socias del capo, a quienes persiguió y les quitó gran parte de sus pertenencias. “No sería nada extraño que este bien fuera de propiedad de aquellos, y que se hiciera una escritura pública falsa en la que Sossa la adquirió”, comentó la Fiscalía sobre esta finca, que volverá a las autoridades pero nunca a su dueño original.

Por Sebastián Jiménez Herrera

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