16 Sep 2021 - 12:34 a. m.

La pelea de Malo para, aún condenado, probar su inocencia en el cartel de la toga

El exmagistrado de la Corte Suprema de Justicia presentó su apelación con la que busca que, en segunda instancia, el alto tribunal lo absuelva y aclara que nada tuvo que ver con ese escándalo en el que abogados y magistrados habrían recibido millonarias sumas de dinero para frenar decisiones judiciales.

El exmagistrado de la Corte Suprema de Justicia, Gustavo Malo, sigue dando la pelea en los estrados judiciales por los que transitó durante décadas, pero del lado de los jueces. Luego de ser condenado a nueve años de prisión por haber participado en el escándalo del cartel de la toga, el jurista acaba de presentar su más reciente estrategia para intentar reversar esa decisión y salir inocente de todos señalamientos que lo vinculan con esa red de abogados y magistrados que, a cambio de dinero, habrían intercedido en decisiones judiciales.

Lo hizo ante la Sala de Casación Penal del alto tribunal en un documento de 133 páginas en las que, párrafo tras párrafo, expuso sus argumentos de por qué los magistrados que lo condenaron en primera instancia estuvieron completamente equivocados. Asesorado por el abogado Antonio Luis González, la defensa de Malo arrancó explicando que hubo una serie de errores que cometieron los jueces de la Sala de Primera Instancia (los que lo sentenciaron).

Entre ellos, que no tuvieron en cuenta una serie de testimonios claves que hubieran podido servir para mostrar su inocencia. Durante el extenso documento de apelación, Malo y sus abogados recodaron que los principales casos en los que el exmagistrado condenado habría intercedido para frenar decisiones o para demorarlas fueron el de los excongresistas Musa Besaile y Julio Manzur. Ambos tenían que ver con los presuntos vínculos de ambos políticos con grupos paramilitares.

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Lo que denunciaron los principales testigos de la Fiscalía, la Corte Suprema y de la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes (la instancia que acusó formalmente a Malo), es que el exmagistrado le entregó información privilegiada al también exmagistrado Francisco Ricaurte. Él, a su vez, le pasó esos datos al exfiscal anticorrupción, Luis Gustavo Moreno, cuya tarea era negociar con los políticos grandes sumas de dinero para frenar posibles decisiones basadas en esa información supuestamente privilegiada.

Según el expediente de Malo, el exmagistrado se prestó para ese entramado de corrupción, pues quedó en evidencia que su despacho tenía la orden de captura lista en contra del exsenador Musa Besaile. Esa decisión, dice la sentencia, quedó engavetada luego de que Moreno le advirtiera al excongresista que, sino pagaba una suma de $2.000 millones, Malo lo iba a capturar.

La apelación del exmagistrado asegura que nada de eso es cierto pues ni la Cámara de Acusaciones ni la Sala de Primera Instancia lograron probar que esa orden de captura estuviera lista. El principal testigo de esa versión fue el exmagistrado auxiliar de Malo, José Reyes Rodríguez. Según su testimonio, él mismo hizo la investigación en contra de Musa y tenía lista la orden de captura en su contra, pero su jefe nunca quiso aprobarla. Lo que Malo y su defensa aseguran en su defensa es que eso no es verdad.

Como prueba, en el documento de 133 páginas explicaron que, contrario al dicho de Reyes, el auxiliar nunca le notificó a Malo que la orden de captura contra Besaile estuviera lista, como así se puede leer en los documentos que le entregó a su jefe. Además de desmentir a Reyes, los juristas explicaron que ni la primera instancia ni la acusación en contra de Malo lograron probar que el expediente de Musa Besaile realmente tuviera las suficientes pruebas que decía tener Reyes para justificar la captura del exsenador.

Para Malo y sus abogados, condenar al exmagistrado por sus omisiones en el caso de Besaile requería que la Sala de Primera Instancia definiera y señalara “cuáles eran las pruebas que reposaban en el expediente que ameritaban probatoriamente que esa captura se diera”. En la apelación, los juristas cuestionan que esa valoración no se hubiera hecho con pruebas técnicas, sino solamente con testimonios, como los del magistrado auxiliar César Reyes.

Además de mencionar la inocencia de Malo en lo relacionado con el expediente de Musa Besaile, la apelación del exmagistrado dedica varios párrafos para explicar que pasó lo mismo con otros expedientes. Uno de ellos: el del exsenador Álvaro Ashton, en el que tampoco se reversó ni frenó ninguna decisión de fondo, como así lo había dicho Moreno y por lo que fue condenado el exmagistrado Malo. A propósito del papel del exfiscal en este escándalo, la apelación del exmagistrado le dedicó varios párrafos.

De entrada, el documento califica así lo dicho por el testigo estrella del cartel de la toga: “Su perspectiva es falsa”. La defensa de Malo agrega que Moreno “se inventa que mi defendido hacia parte de un grupo criminal al interior de la Sala Penal de la Corte”. La apelación agrega que es importante tener en cuenta que el único testigo que habló puntualmente de actos de corrupción cometidos por los exmagistrados Francisco Ricaurte y Gustavo Malo fue, precisamente, Luis Gustavo Moreno.

El problema de esa acusación, dice el documento, es que el exfiscal nunca habló ni de fechas, días, horas, meses, años o lugares, “donde él (Moreno) haya percibido que a Gustavo Malo Fernández le entregaran dinero o dádiva alguna para favorecer aforados u otras personas investigadas en su despacho”. Con estos argumentos radicados en la Corte, ahora serán los magistrados de ese alto tribunal al que perteneció Malo el que defina si lo absuelve o reitera que sí tuvo responsabilidades en el cartel de la toga.

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