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2 Apr 2014 - 4:28 a. m.

'La Policía de San Onofre dejó pasar a las autodefensas'

En diálogo con Los Informantes del Canal Caracol, el exoficial de la Armada Rodrigo Quiñonez habla por primera vez de la masacre de Chengue, un episodio aún no aclarado por la justicia.

Los Informantes

'La Policía de San Onofre dejó pasar a las autodefensas'

En la mañana del 17 de enero de 2001, unos 60 paramilitares asesinaron a 27 pobladores del corregimiento de Chengue, perteneciente al municipio de Ovejas (Sucre). En términos militares, el área pertenecía al control de la Primera Brigada de la Armada, cuyo comandante en la poca era el contralmirante Rodrigo Quiñonez.


P: ¿Dónde nació?

R: En Pereira

P: ¿Y cómo llegó a la Armada?

R: En la familia había militares y me gustaba la actividad militar.

P: ¿En qué año entra?

R: Empiezo en el año 69.

P: ¿Cuando usted empieza estaban solo las Farc?

R: Había Farc, Eln y Epl. Estuve en la zona del Magdalena Medio cuando era subteniente.

P: ¿En qué momento sucede la aparición de los grupos de justicia privada?

R: A través del tiempo. Las Farc y otros grupos terroristas se fueron fortaleciendo y volvieron invivible la situación de ciertas personas en el campo y las ciudades. No podían regresar a sus sitios, a sus fincas, no se podían recorrer las vías de Colombia. En esa época, las Fuerzas Militares no tenían suficiente capacidad en hombres y medios. Entonces aparecen las Convivir, una especie de compañías de seguridad. Eso fue perseguido jurídicamente por errores y por las organizaciones de izquierda. Cuando se acabaron las Convivir aparecieron las autodefensas.

P: ¿Por qué el Estado no fue capaz de brindar seguridad?

R: Comenzó con el presidente Pastrana cuando se cayó la negociación en el Caguán y se inició el Plan Colombia. Después entró el presidente Uribe y continuó el fortalecimiento de las Fuerzas Militares. Así fue más fácil derrotar a los grupos de autodefensas y a los grupos terroristas.

P: ¿Cómo ve hoy los diálogos de paz de La Habana?

R: La guerrilla siempre ha utilizado los diálogos como distractor para fortalecerse, para buscar reconocimiento político. Están en los diálogos de La Habana porque se sienten altamente reducidos y próximos a la derrota.

P: ¿Cree que los diálogos van a llegar a un feliz término?

R: No sé si sea feliz término que después de haber cometido tantos asesinatos, atrocidades, secuestros y reclutamiento de niños lleguen al Congreso sin haber pagado un solo día de cárcel. Para que haya paz debe haber justicia y los guerrilleros deben someterse a ella.

P: ¿Y los militares?

R: Debe haber garantías jurídicas para todos. Hoy hay algunos miembros de las Fuerzas Militares encartados en investigaciones, pero la mayoría, cas un 75%, están injustamente procesados por falsos testigos, falsas pruebas y montajes de fiscales y jueces.

P: ¿Qué pide a los negociadores de La Habana?

R: Justicia imparcial, que se revisen los procesos de los militares condenados porque algunos jueces y fiscales actuaron por ideología.

P: ¿Cuando usted habla de ideología habla de la izquierda?

R: De la ultra izquierda. Hay militares en servicio activo que sostienen que nos está investigando y juzgando el enemigo. ¿Cómo confiar en investigaciones que al otro día ya están en los medios de comunicación? La Fiscalía viola el debido proceso, la presunción de inocencia, la reserva del sumario y todo sigue como si nada. La justicia no puede ser un circo.

P: ¿Usted cree que las Farc se han tomado parte de la justicia?

R: No sé si sean las Farc pero si hay mucho juez y fiscal de izquierda, lo vemos en sus memoriales, en sus providencias.

P: ¿Usted pide que esos procesos vuelvan a la justicia penal militar?

R: Así es.

P: ¿Incluyendo los casos de los llamados falsos positivos?

R: Esas ejecuciones extrajudiciales las descubrimos nosotros. Fue un general el que puso en alerta sobre esta situación.

P: ¿Y usted si cree que si esos casos llegan a la justicia penal militar habrá justicia?

R: Es un compromiso. No estoy diciendo que las Fuerzas Militares o la justicia penal militar seamos el Espíritu Santo, pero sé que se haría el máximo esfuerzo para mantener la dignidad y el honor de las Fuerzas Militares.

P: ¿Por qué hay tanto debate con la justicia penal militar?

R: Es una estrategia de la izquierda a través de la guerra jurídica. Toda acción de un miembro de la fuerza pública en combate se convierte en ejecución extrajudicial o falso positivo.

P: ¿Usted termino investigado por la masacre de Chengue, que pasó por ejemplo en este caso?

R: Yo era comandante de la primera brigada de infantería de marina cuando se presentó esa masacre. El puesto de mando estaba en Sincelejo y yo estaba cumpliendo órdenes de la Presidencia en Cartagena. Era el año 2000. El ex ministro Fernando Araujo había sido secuestrado y estaba haciendo investigaciones para tratar de ubicarlo y proceder a su rescate. En el expediente se lee que el 16 de febrero llamó alguien de San Onofre a un comandante de contraguerrilla que llevaba ocho días en Malagana (Bolívar) y le dice que habían pasado dos o tres camiones con gente uniformada. El oficial le preguntó lo que haría cualquier miembro de las Fuerzas Armadas, es decir, cuándo, cómo y dónde vio lo que estaba reportando. “No sé más”, fue la respuesta. El oficial averiguó y recibió el reporte de que no había pasado vehículo alguno.

P: ¿Quién se lo dijo?

R: Las tropas que había sobre la carretera, antes de llegar a San Onofre. Las tropas de infantería de marina. Eran como las once y media de la noche. El oficial volvió a llamar a su fuente para que le confirmara los de los camiones. Después de escucharlo me llaman a mí y me relata lo sucedido. Eran las doce de la noche. Yo le digo: “esa información está muy incompleta". Yo estaba con el jefe de inteligencia y el jefe de operaciones de la brigada y les dije: “necesito información clara, precisa y concisa porque yo muevo tropas pero también respondo por la vida de mis hombres".

P: ¿No podía hacer una llamada?

R: No se puede actuar a la loca. Yo tengo una preparación y sé cuáles son los procedimientos. Primero tenía que verificar la información, reunirme con inteligencia y operaciones, hacer un planeamiento. Yo tenía tropa cerca a San Onofre y dije al jefe de inteligencia que llamara a averiguar, y al jefe de operaciones que alistara tropas para operar. La idea era que se aclarara la información. La respuesta fue: “nosotros no trasmitimos esa información”. Entonces el jefe de inteligencia me dijo: “Es una trampa, le van a montar una emboscada a alguien, hay que alertar las tropas”.

P: Ya había pasado más de una hora.

R: Una hora pero haciendo indagaciones. Luego, con muchas precauciones, se ordenó un movimiento de contra guerrilla y se montó un retén. Además había informaciones de que se podía presentar una posible incursión de las autodefensas cerca a Coloso. Esa información había llegado dos meses antes y por eso se hicieron tres consejos de seguridad con la Fiscalía, el Ministerio de Defensa, el comando general de las Fuerzas Militares, la Defensoría del Pueblo y la Procuraduría.

P: ¿Quién era el gobernador de Sucre?

R: El doctor Erick Morris

P: ¿Él sabia de estas amenazas?

R: Claro porque los consejos de seguridad los hacíamos en la gobernación. Además nos llegaban alertas tempranas sobre amenazas a por lo menos 110 poblaciones. Pero volviendo a los hechos de 2000, se alertó a los comandantes de batallón, se le ordenó al batallón cinco que se desplazara. Nadie dijo una palabra sobre Chengue. Como la policía de San Onofre negó la información, concluimos que era algún engaño. Al día siguiente llegó el reporte de que había personas movilizándose desde Chengue y casas incendiadas. Se envió un helicóptero de observación y se confirmó gente desplazándose. Entonces se dispuso una operación hacia Chengue. Cuando iba llegando la primera contraguerrilla tratan de emboscarla. La contraguerrilla repela el ataque y continía a Chengue, donde constató una dolorosa situación. Eran las nueve de la mañana.

P: ¿Qué encontraron?

R: Muertos. Entonces empieza la persecución. Otros a atender a la población, a prestar seguridad a la Fiscalía para que hiciera su procedimiento. Se pidió apoyo aéreo, llegó hacia el medio día. El único helicóptero que tenía era de observación, no cabía gente. Yo empecé a averiguar porque habían negado la información en la Policía de San Onofre. Cuando se inicia la investigación en la Procuraduría se presenta la prueba de que fue negada la información, de que hubo ocultamiento, y lo que hizo la Procuraduría fue abrirme investigación a mi. Me investigan por haber presentado una prueba clave y definitiva para que se aclarara el hecho.

P: ¿Quien era el comandante de la policía de Sucre?

R: El coronel Norman León Arango. La noche que se presentaron los hechos lo llame unas dos o tres veces pero no contestó. Por eso comencé a actuar con la estación de San Onofre y mis tropas.

P: No parece claro el papel de la Policía.

R: Para nada es claro, ni tampoco la de la policía de San Onofre. Estoy seguro que hubo actuación dolosa que ha debido investigar la Procuraduría y la Fiscalía. Sin embargo, la Procuraduría lo que hace es sancionar a los miembros de la infantería de marina diciendo que había recibido información clara, precisa y concisa de la Policía.

P: ¿Y no lo fue?

R: Para nada, ni siquiera había anotaciones en el libro de minuta de la guardia. Pero quién puede entender que la Procuraduría nos haya sancionado y después haya admitido que hubo ocultamiento de información por parte de la Policía de San Onofre?

P: ¿La policía de San Onofre debió ver el paso de los camiones hacia Chengue?

R: Cuando la investigación avanzó, uno de los delincuentes de las autodefensas que participó en esos hechos y se entregó en Cordoba, le dijo al DAS que ellos estaban detrás de San Onofre hacia el mar, en una finca situada a unos diez minutos del pueblo. Pasaron por la mitad del pueblo, cruzaron frente a un retén de la Policía hacia las siete de la noche. A nosotros nos informan cinco horas después, cuando las autodefensas estaban en los alrededores de Chengue. No había comenzado la masacre. Es decir, nos desinformaron, nos negaron la información. Las autodefensas pasaron por el frente de ellos y lo callaron, pero la Procuraduría se nos vino encima fue a nosotros.

P: ¿Cómo era la situación política del departamento?

R: Yo no me metí en eso, pero ahora sé que uno de los caciques políticos era el senador Álvaro García. En todo el tiempo que estuve como comandante de la brigada, creo que hable una vez con él. Fue un saludo por una visita oficial, nada más.

P: Hoy está condenado a 40 años por la masacre de Macayepo. ¿Tuvo injerencia con ustedes?

R: Ninguna, con el comando de la brigada nada que ver.

P: ¿Es cierto que él convocaba a consejos de seguridad?

R: No sé si los había hecho antes. Recuerdo que al principio trataron de convocar uno por intermedio de alguien del Congreso y yo dije: “Eso no es función del Congreso, eso corresponde al comandante de la brigada o el gobernador”. Sobre las amenazas que había en Sucre se hicieron muchos consejos de seguridad y todos los organismos de seguridad del Estado asistieron.

P: ¿En qué momento empezó usted a ser investigado?

R: Por ser general me investigó la Corte Suprema de Justicia. Fue una investigación detallada, profesional y el alto tribunal concluyó que no había mérito para continuarla.

P: Pero la Procuraduría lo sancionó.

R: Por eso es no confiamos en ese tipo de justicia. Afortunadamente hoy tenemos un procurador justo, recto, un hombre de Dios que siempre actúa en derecho. En cambio fui perseguido por la Procuraduría anterior y por algunas ONG como el colectivo de abogados José Alvear Restrepo. Además vi la mano turbia del señor Vivanco.

P: ¿En su opinión, quiénes fueron los responsables del Estado por lo que sucedió en Chengue?

R: Pues la Policía de San Onofre que dejó pasar a las autodefensas. Las dejó pasar y luego esperó cinco horas para desinformarnos. Primero lo hicieron por un celular y luego por una línea oficial, pero para la Procuraduría eso no tuvo valor, pues buscaba era la cabeza del general Quiñonez, esa es la sangre que sacia a los vampiros que detestan a las Fuerzas Militares de Colombia.
 

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