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Las empresas de ‘Macaco’

Investigación de la Fiscalía tiene enredada a cónyuge del ex jefe paramilitar y a varios de sus colaboradores, quienes continuaron traficando con drogas. Según se estableció, Carlos Mario Jiménez manejaba todo el negocio a la sombra.

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Redacción Judicial
09 de septiembre de 2008 - 07:55 p. m.
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Una minuciosa investigación de la Fiscalía puso al descubierto cómo la esposa y cercanos colaboradores del extraditado ex jefe de las autodefensas Carlos Mario Jiménez, alias Macaco, tomaron el control de su temible organización, luego de que éste se entregara a la justicia. Sin embargo, como quedó registrado en múltiples conversaciones y pruebas documentadas, Macaco, tras las rejas, seguía moviendo los hilos del narcotráfico y estaba al tanto de las millonarias ganancias del ilícito negocio que después ingresaban a empresas legalmente constituidas.

En reciente resolución de 113 páginas, conocida por El Espectador, una fiscal de la Unidad de Lavado de Activos acusó a 17 miembros de la red de narcotráfico de Macaco por los delitos de tráfico de estupefacientes, concierto para delinquir y lavado de dinero. Entre los mencionados aparece la esposa del ex jefe paramilitar, Rosa Edelmira  Luna Córdoba, alias Norma o Subgerente, quien heredó la dirección de la organización, según se desprende de las conclusiones del ente acusador. El Gobierno supo de esta investigación de la Fiscalía días antes de que decidiera enviar a Macaco a los Estados Unidos, en mayo pasado.

El proceso se inició en noviembre de 2006, luego de que un grupo antinarcóticos de la Policía relacionara el informe Nº 790, que daba cuenta de una red de narcotráfico que utilizaba lanchas rápidas para sacar el alcaloide hacia Centroamérica, desde donde era enviado a Estados Unidos. Dicho informe consignaba la incautación de casi 12 toneladas de cocaína que transportaban varias embarcaciones, en hechos ocurridos entre septiembre de 2006 y marzo de 2007, y detalló que en Panamá los distribuidores de la droga le entregaban a la organización los ilícitos dineros que después, sin mayores registros, aparecían ‘limpios’ dentro del patrimonio de compañías como Casa del Ganadero y Ganadera el 45, entre otras.

Las alertas de las autoridades se encendieron una vez se percataron de que en estas empresas, que figuraban con direcciones, teléfonos y revisores fiscales similares, aparecía como socia la esposa de Macaco, quien también tenía acciones en Inversiones el Momento S.A. y Sociedad Minera Grifos S.A. Además, un informe de la Unidad de Información y Análisis Financiero del Ministerio de Hacienda reveló que Ganadera el 45 “presentó varias operaciones sospechosas de fraccionamiento de dinero” entre septiembre de 2003 y julio de 2005 por un valor de $5.355 millones. Los hijos de la esposa de Macaco también presentaron operaciones bancarias sospechosas.

Rosa Edelmira Luna le dijo a la Fiscalía que su patrimonio es producto de sus actividades comerciales y que cuando se enteró de que su esposo delinquía decidió separarse, aunque aclaró que nunca se preocupó por disolver la sociedad


conyugal. No obstante, obra en el expediente un detallado informe de registros de entradas y salidas de Luna a la cárcel de Itagüí, donde permanecía detenido Macaco. La Fiscalía ordenó la interceptación de las líneas telefónicas de Rosa Edelmira Luna y sus colaboradores y paso a paso se fueron revelando las operaciones ilegales de la organización y las peculiaridades de los miembros de la misma.

Por ejemplo, Melbin Caicedo, alias Pelos, quien era un ganadero que incursionó hace dos años como empresario de dos futbolistas que jugaban en la Primera B en el Bajo Cauca; o Eusebio Valdelamar, quien resultó desmovilizado del Epl; o Luis de la Cruz, quien a pesar de ser pescador ha viajado a Honduras, Aruba, Curazao y Panamá. Pero el hombre clave de esta red era Marco Julio Londoño, quien fungió como administrador de negocios de la esposa de Macaco, al punto que ella reconoció que el patrimonio de él ascendía a unos $2.700 millones.

De las llamadas interceptadas se desprende que el alias de Londoño era Canosito, y era el encargado de las finanzas de la organización. Asimismo, los investigadores identificaron a Elkin Guerrero, El Brujo, quien coordinaba la salida del estupefaciente desde San Antero (Córdoba) hacia Panamá y era quien obtenía la ubicación de las fragatas de los países por donde transitaba la droga; y Francisco Ortiz, El Maestro, un hombre de contactos en Centroamérica, entre otros que hacían parte de la telaraña criminal que a la sombra movía Macaco.

En las grabaciones en poder de las autoridades aparecen conversaciones en las que se habla de la captura de Hébert Veloza, alias H.H; de revelaciones de la revista Semana sobre el patrimonio ilegal de Macaco; de las frecuentes visitas de la señora Luna a su esposo en Itagüí para reportarle las operaciones; de las divisas que recibía Canosito en una población de Panamá conocida como Aguacate. En una de las grabaciones, Pelos le dice a El Maestro que lo disculpe porque “no es lo mismo negociar con ‘El Señor’ (Macaco) que con la señora (Rosa Edelmira Luna)”.

También aparece en las interceptaciones un hermano de Macaco, quien se cruzaba información con alias Canosito. En síntesis, la Fiscalía puso al descubierto la organización criminal que desde una celda de la cárcel de Itagüí controlaba a sus anchas Macaco, el primer jefe paramilitar en ser extraditado a Estados Unidos.

Por Redacción Judicial

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