
El ELN volvió a desenfundar una de las prácticas más oscuras del conflicto armado: los llamados “juicios revolucionarios”. La decisión de “condenar” a cuatro secuestrados no solo revive una grave violación al Derecho Internacional Humanitario, sino que expone el deterioro de la paz total y el abandono que denuncian las familias de las víctimas.
Foto: Archivo Particular
El anuncio del ELN de someter a un “juicio revolucionario” a dos investigadores del CTI y a dos policías secuestrados en Arauca no solo profundizó la angustia de sus familias. También dejó al desnudo una señal de las tensiones y contradicciones que enfrenta la política de paz tota: el de una guerrilla que, mientras el Gobierno insistía en mantener abierta la puerta de los diálogos, decidió arrogarse funciones de juez sobre civiles y funcionarios del Estado.
La escena es demoledora. Un grupo armado ilegal no solo secuestra, sino que además...
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