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En el año 1998 el coronel (r) Jorge Eliécer Plazas Acevedo dio instrucciones precisas para recolectar información precisa sobre los movimientos del periodista y humorista Jaime Garzón Forero. El plan fue ejecutado por hombres de inteligencia de las Brigada XX y XIII como marco de una estrategia para obtener datos de personas que consideraban cercanas a grupos guerrilleros.
Desde su oficina el oficial daba órdenes a sus subalternos para adelantar seguimientos a Garzón Forero en la capital de la República con el objetivo de saber con quién se reunía. Al mismo tiempo se planeaba una estrategia para vincularlo con la guerrilla del ELN y hacerlo pasar como una persona que sacaba provecho económico a su labor de intermediación para liberar secuestrados.
Para esto se designó a un grupo de oficiales que serían los encargados de obtener esa información. Un guerrillero también hizo parte de ese plan. Ahora como testigo de la Fiscalía dio detalles precisos sobre los planes de inteligencia que se adelantaron en contra del periodista, quien fue asesinado el 13 de agosto de 1999 en el occidente de Bogotá.
“Efectivamente el crimen de Jaime Garzón fue planeado y dirigido en gran parte por el coronel Plazas Acevedo, por el mayor Mario Duarte y por el coronel Jorge, señores de la Brigada XX”, precisó el guerrillero ante la jueza séptima especializada en el juicio que se adelanta contra el coronel (r) Plazas Acevedo por el delito de homicidio agravado en calidad de determinador.
El ahora testigo indicó que mientras se encontraba purgando una condena en esa Brigada le ofrecieron dinero y beneficios para que “sirviera como testigo contra Jaime Garzón, diciendo que él era un guerrillero, que intervenía en los secuestros y cobraba un porcentaje”. Para esto le entregaron un libreto que contenía lo que “había que decir contra Garzón”.
Peticiones a las cuales se negó en repetidas oportunidades por lo que fue amenazado de trasladarlo a una cárcel de máxima seguridad en Palmira (Valle del Cauca) para que continuara pagando su sentencia por el delito de rebelión. Sin embargo, poco tiempo después fue contactado para participar en las actividades de inteligencia.
En una oportunidad, en compañía de los sargentos Lozano y Monsalve, adelantó un proceso de seguimiento al periodista en cercanías “en el pueblito de Nazareth”. Ese día, sin embargo, no apareció Garzón. “Después supe que iban hasta Radionet y le hacían seguimientos para ver con quién se movilizaba, muchas veces me dieron fotografías.
Otro día regresaron a Nazareth. Ese día vimos a garzón con botas de caucho y se subió a una camioneta verde, que ingresó a la Escuela de Artillería”. El objetivo principal de esos seguimientos era obtener una prueba en la que estuvieran transportando a algún guerrillero o persona relacionada con esos grupos.
Ante las preguntas de la Fiscalía General, el testigo aseguró que en repetidas oportunidades se reunió con el general Rito Alejo del Río -condenado actualmente a 25 años de prisión por el delito de homicidio agravado- en su oficina en la Brigada. Él también conocimiento de estos seguimientos al periodista.
“Lo conocí al mando del brigada 13. Estuve en la oficina de él varias veces con el coronel Plazas (Acevedo), donde planeaban operaciones militares. Y uno conocía el pensamiento, su mentalidad era darle de baja, ajusticiar o asesinar a todas las personas que pensaban diferente al estamento judicial o al estamento estatal. Para ellos era más importante ajusticiar a las personas que meterlas presas”, indicó.
En mayo de 1999 -tres meses antes del asesinato de Garzón-se conoció la existencia de una orden de captura en contra del coronel Plazas Acevedo hecho que obligó a que todas las personas que habían participado en actividades de inteligencia fueran trasladadas a diferentes zonas. Sin embargo, existía una orden ya directa para asesinarlos a todos.
Pese a que nunca conoció a la gente de la Banda La Terraza de Medellín, señaladas de ejecutar el crimen de Garzón, conoció que después del asesinato fueron ajusticiadas por los paramilitares. La misma suerte iba a correr él luego de ser trasladado al departamento de Casanare junto a otro guerrillero que también tenía conocimiento del plan del Ejército contra el periodista.
“Yo sí pienso colocar una denuncia por intento de homicidio al coronel plazas. Porque esa vez si no lo notaron, les quedó grande matarme de todas maneras, pero mire todas las amenazas que he tenido y todo el riesgo que estoy corriendo. Él debe responder por toda esta situación. Él ahora que cayó debe buscar la forma de una defensa y no callarme a mí a punta de amenazas como lo ha venido haciendo”, manifestó.
El guerrillero, quien fue comandante del Frente 11 de las Farc en el año de 1979, fue capturado en Bogotá en el año de 1997 por miembros de las Brigada XIII del Ejército. En su detención se comprometió a colaborar con las fuerzas militares para identificar a miembros de las Farc. Asegura que algunas de las personas que señaló fueron secuestradas y asesinadas por militares y paramilitares.
Ahora, recluido en la cárcel de Acacias (Meta) -cumpliendo una pena por el secuestro y asesinato de dos personas- asegura que teme por su seguridad debido a las amenazas de muerte que ha recibido y, que según él, provienen del coronel Plazas Acevedo. “Mi situación es muy difícil con respecto a la seguridad. Le he manifestado de las amenazas que he recibido a nombre del coronel Plazas. De que me van a matar a mí y a mi familia si sigo hablando en contra del señor”.
Indicó que en la cárcel donde se encuentra no cuenta con ninguna garantía. “Allá están las personas que rescataron al coronel Plazas cuando se voló de la Escuela de Artillería. Ellos lo llevaron para el Casanare y lo tuvieron escondido. Me amenazan a mí a diario. No puedo ni salir de la enfermería porque me dicen que me van a matar”.