15 Apr 2020 - 2:00 a. m.

Las tres fases de los “falsos positivos” del Batallón La Popa

Luego de analizar 40 versiones voluntarias de esa unidad militar, los representantes de víctimas presentaron a la JEP sus observaciones: patrones en la planeación, ejecución y encubrimiento de crímenes entre 2002 y 2005. Las versiones revelarían que altos mandos sabían y hasta ordenaban ejecuciones. El excomandante del batallón en esa época, coronel (r) Hernán Mejía, lo ha negado hasta la saciedad.

Alejandra Bonilla Mora / @AlejaBonilla

La oprobiosa práctica militar, conocida como “falsos positivos”, de ejecutar personas y presentarlas como miembros de grupos ilegales en Colombia es una realidad innegable para miles de víctimas en todo el país. En la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) anda ya el macrocaso 003, en el que se ha ido avanzando con versiones voluntarias de integrantes del Ejército que han reconocido su participación en esos crímenes. Entre otros, exmiembros del Batallón La Popa, ubicado en Valledupar, han hablado de cómo funcionaba el aparato que habría facilitado la instigación a los soldados por parte de altos mandos y la existencia de incentivos para su comisión, como descansos, felicitaciones e incluso hamburguesas o arroz chino.

Tras escuchar 40 versiones que dieron 32 exintegrantes del Batallón La Popa, en las que figuran 146 víctimas que habrían sido ejecutadas extrajudicialmente entre 2002 y 2005, el Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo y el Comité de Solidaridad con los Presos Políticos (que representan a las familias) hicieron un informe de observaciones que ya entregaron a la JEP. Lo que encontraron, sostienen, fue una serie de patrones en tres fases del crimen: la planeación, la ejecución y el encubrimiento. Así como 16 elementos que llevarían a indicar que, lejos de ser un hecho aislado, los “falsos positivos” eran una práctica tolerada y ejecutada desde los altos mandos, en ese batallón y en la comandancia en general.

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