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La Fundación Nydia Erika Bautista, la cual lucha contra las desapariciones en Colombia, solicitó al Comité sobre Desapariciones Forzadas de la ONU y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que los procesos judiciales en los que está involucrado el sargento (r) Bernardo Garzón Garzón fueran vigilados con especial atención, después de que un juzgado lo dejara en libertad por vencimiento de términos. En su momento Garzón fue considerado por la Fiscalía el ‘eslabón perdido’ en la investigación por los desaparecidos en la retoma militar del Palacio de Justicia.
A su vez, la organización pide que se evalúe la actuación de la Fiscalía de Derechos Humanos al permitir que se vencieran los términos y que no se refutara la petición de libertad de Garzón. “Todos están impunes. Todos los autores mediatos e inmediatos, cómplices, encubridores, de la desaparición forzada, violencia sexual, tortura, asesinato, ocultamiento de los restos de Nydia Erika Bautista, así como de la persecución a su familia. Para colmo, el único capturado por casos relacionados, gracias al trabajo de la Fundación”, aseguró la organización de derechos humanos.
En abril de 1989 el suboficial aseguró que había sido testigo de las torturas y desapariciones forzadas que cometieron uniformados de la Brigada XX del Ejército y el Batallón Charry Solano. Pero 20 años después se retractó. Lo único que reconfirmó fue su actuación en la infiltración en el M-19 en varias oportunidades para hacer tareas de inteligencia.
El sargento (r) también es investigado por el secuestro y desaparición de la guerrillera Irma Franco, quien salió con vida del Palacio de Justicia y trasladada a la Casa del Florero. Por otra parte, la Fiscalía General afirma que el sargento es pieza clave para desenmarañar las torturas que se presentaron en diferentes asentamientos militares en contra de un grupo de personas señalada de trabajar de la mano con grupos guerrilleros.
La fundación Nydia Erika Bautista, la cual adoptó el nombre de la militante del M-19 desaparecida forzadamente en Bogotá el 30 de agosto de 1987 por hombres vestidos de civil, funciona desde hace aproximadamente 20 años, de los cuales la organización funcionó 10 años en el exilio. Según investigaciones de la Procuraduría las personas que raptaron a Bautista pertenecían a la Brigada XX de Inteligencia Militar Charry Solano del Ejército, comandada por el ex general Álvaro Velandia Hurtado.