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Libertad para el ‘ventilador’

Denunció los alcances de la connivencia entre la clase política y los paramilitares.

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Redacción Judicial
14 de noviembre de 2008 - 11:00 p. m.
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No alcanzó a estar cinco años en la cárcel y el ex director de informática del DAS, Rafael García,  uno de los testigos clave en el escándalo de la parapolítica, regresó a la libertad. Como declarante no tuvo reatos para denunciar desde los presuntos vínculos de su antiguo jefe, Jorge Noguera, con grupos paramilitares, hasta supuestos complots para atentar en contra de altos funcionarios del gobierno venezolano.

Aunque el Tribunal Superior de Bogotá había dejado su pena en 11 años, quitándole dos con respecto a la primera instancia, los beneficios que recibió por colaboración con la justicia y por haberse acogido a sentencia anticipada, hicieron que recibiera dos años y medio más de descuento. Por eso cumplió las tres quintas partes de su pena y tras pagar el equivalente a 10 salarios mínimos como caución, volvió a la libertad.

En sus diferentes versiones, García, quien fue capturado por borrar los antecedentes judiciales de narcotraficantes, paramilitares y otros delincuentes, denunció además que en las elecciones para Presidencia y Congreso en el año 2002 hubo fraude electoral en departamentos como La Guajira, Cesar, Magdalena y Bolívar. Por ejemplo narró ante la Corte Suprema de Justicia cómo desde 1999 el Bloque Norte de las autodefensas comenzó un proceso de injerencia en los procesos electorales que llevaron a que hubiera fuertes presiones y amenazas que condujeron a que en la elección para alcaldías o concejos municipales hubiera candidatos únicos. Luego la intromisión se extendió a las asambleas, gobernaciones y el Congreso de la República. En contraprestación, los paramilitares tuvieron injerencia en el nombramiento de funcionarios y en la adjudicación de contratos que, como en el caso de la salud o el cobro de impuestos, terminaron siendo manejados por los propios grupos de autodefensa que destinaban grandes porcentajes para financiar sus actividades al margen de la ley.

Algunos de los nombres que salieron a flote después de las denuncias hechas por García fueron los del ex gobernador del Magdalena José Domingo Dávila Armenta, quien según él, dejó en manos de sectores afines a las autodefensas algunas de las más importantes secretarías de su administración o el del ex alcalde de Santa Marta Hugo Gnecco Arregocés quien, de acuerdo con  el ex funcionario, les entregó varios cargos a políticos que eran apoyados por el Frente Resistencia Tayrona de las autodefensas.

En cuanto a los comicios de 2002 para Congreso, García manifestó que la meta de los paramilitares en el departamento del Magdalena fue conseguir tres curules en la Cámara y tres en el Senado. El plan, orquestado, entre otros, por Rodrigo Tovar Pupo, conocido con el alias de Jorge 40, determinó que en esa región del país serían apoyados Luis Eduardo Vives, Dief Maloof y Salomón Saade para el Senado, mientras Alfonso Campo Escobar, José Gamarra Sierra y Jorge Luis Caballero lo eran para la Cámara.

Aunque William Montes también fue nombrado por García, fue absuelto por el juez séptimo especializado de Bogotá. Otros de los  mencionados por el director de informática del DAS fueron Jaime Ezpeleta, Jorge Castro Pacheco, Fernando Pisciotti y Gustavo Orozco. De Jorge Noguera, ex director del organismo de inteligencia, García aseguró que participó en la confección de un plan, junto con Jorge 40 para asesinar a varios dirigentes venezolanos, entre quienes estaba el propio presidente Hugo Chávez. Además denunció supuestos planes concebidos desde el DAS para atentar contra opositores y sindicalistas en Colombia. Como testigo estelar, la preocupación de García y del Estado ahora debe ser su seguridad personal.

Los encargos del ex jefe de informática del DAS

Otra de las acusaciones que hizo Rafael García en contra del ex director del DAS, Jorge Noguera, fue que lo comisionaba para que personalmente le entregara información reservada al jefe paramilitar Rodrigo Tovar Pupo, alias ‘Jorge 40’. Uno de los archivos que habría puesto en manos del comandante de las autodefensas que fue extraditado hacia los Estados Unidos, habría sido la información que ese país tenía en su contra. Además de políticos y funcionarios que también trabajaban en su institución, García entregó nombres de ganaderos que al parecer financiaban a los paramilitares en el departamento del Magdalena.

El ex jefe de informática del DAS también salpicó al ex fiscal general de la Nación Luis Camilo Osorio, de quien dijo que colaboró estrechamente para favorecer los propósitos de los paramilitares. Enfatizó que le era más fácil borrar archivos en el ente acusador que en el propio DAS.

Por Redacción Judicial

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