25 Apr 2021 - 2:00 a. m.

“Limpieza social”: una versión nueva y más oscura sobre la masacre de Llano Verde

Cuando la Fiscalía capturó a Gabriel Bejarano por este atroz crimen cometido en Cali en 2020, parecía que el violento episodio había quedado resuelto. La versión que entregó el detenido, sin embargo, sugiere que la verdadera trama detrás de la masacre apenas empieza a develarse.

Cuando la Fiscalía sacó de su escondite en una finca a Gabriel Bejarano en enero de este año, para capturarlo por la masacre de cinco menores de edad -todos afrodescendientes- en un cañaduzal del distrito de Aguablanca, una de las zonas más deprimidas de Cali, parecía estar segura de haber dado con la pieza faltante del rompecabezas: “Bejarano habría sido la persona que disparó contra las víctimas con un arma de fuego, al parecer un revólver calibre 38”, dijo el ente investigador recién se supo de la detención de este hombre, conocido también como el Mono. El hallazgo de su paradero, sin embargo, parece más bien la apertura de una caja de Pandora, a juzgar por las dos declaraciones que él mismo le ha entregado a la Fiscalía. (Escuche también: (Pódcast) “¿Quién los mató?”, la canción que salió de un cañaduzal)

Los interrogatorios, que hoy revela El Espectador, los rindió en enero y febrero de este año. El primero, de hecho, lo dio el mismo día en que fue capturado, 15 de enero. Cuando los investigadores empezaron a preguntarle por el 11 de agosto de 2020, día en que se cometió el crimen que pasó a conocerse como la masacre de Llano Verde -nombre del sector donde fueron asesinados los jóvenes-, Bejarano respondió que ese día, que era un martes, llegó a las siete de la mañana a trabajar después de haber estado con su hija. “Yo me fui más temprano ese día porque sucedieron algunos hechos, las muertes de los jovencitos”, dijo alias el Mono de entrada.

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