2 Jun 2017 - 3:00 a. m.

Lo que deja la elección de Diana Fajardo como nueva magistrada de la Corte Constitucional

La elección de la nueva magistrada de la Corte Constitucional fue un alivio para el Gobierno. Con su llegada, se espera que apoye a los liberales del tribunal y que continúe con la protección de los derechos de las minorías.

Redacción Judicial y Politica

Diana Fajardo obtuvo 48 votos en el Senado. Es el reemplazo del magistrado Luis Ernesto Vargas.  / Mauricio Alvarado
Diana Fajardo obtuvo 48 votos en el Senado. Es el reemplazo del magistrado Luis Ernesto Vargas. / Mauricio Alvarado

Nunca, en los 25 años de vida de la Corte Constitucional, el alto tribunal había tenido en su Sala Plena de nueve magistrados, a tres mujeres como titulares. Diana Fajardo Rivera, a quien el Senado eligió ayer como el reemplazo de Luis Ernesto Vargas, con 48 votos de 94, llega a la Corte en un momento, no solo histórico para la participación de mujeres dentro de la corporación, sino también por su relevancia en temas tan trascendentales como la implementación del Acuerdo de Paz y la permanencia de las garantías y derechos que han adquirido las minorías del país.

El ingreso de Diana Fajardo a la Corte, en donde ya deliberan sus compañeras Gloria Stella Ortiz y Cristina Pardo, ocupó la máxima atención del Gobierno y, en los días previos a la elección, también de la opinión pública. Si bien esta abogada y politóloga de la Universidad de los Andes fue ternada por la Corte Suprema, junto con los juristas Álvaro Motta y Alejandro Ramelli, después de la última convocatoria de magistrados, en las que salieron elegidos Cristina Pardo y Carlos Bernal, el ejecutivo se la jugó para asegurar que quien llegara fuera para respaldar sus pasos en la implementación del Acuerdo de Paz.

Para el presidente Juan Manuel Santos, evitar otro revés como el que tuvo cuando Bernal, uno de sus candidatos, votó a favor de tumbar dos literales del fast track el 17 de mayo pasado, era primordial la elección de ayer. Varios congresistas le contaron a El Espectador que Santos estuvo, hasta horas antes de la votación, con los ojos encima de los senadores para garantizar que Fajardo fuera elegida, pese al apoyo que tenía Motta del Centro Democrático y a la polémica que desató la desatinada declaración del senador de la U, Armando Benedetti, quien afirmó que, si Fajardo no ganaba, la paz estaba en riesgo.

La magistrada Fajardo se defendió ante el Senado y dijo tajantemente que no tiene filiación política con ningún grupo armado. Con esa aclaración, cuando llegó la hora de la votación en el Senado, fue muy reñida. Por estrecho margen, triunfó Fajardo con 48 votos, frente a 43 que obtuvo Motta. Una votación que demuestra cómo el presidente Santos ya no cuenta con seguras mayorías ni en el Congreso. La razón es clara: antes que acompañar la recta final del mandato Santos, se vienen las elecciones y los cálculos en el Legislativo apuntan más a apoyar a aquellas fuerzas o candidatos que se perfilan a dar la batalla en 2018.

Eso explica, entre otras cosas, el voto, que muchos han calificado como predecible, de Cambio Radical en la elección de ayer. Los nueve congresistas de este partido unieron fuerzas a favor de Motta, el candidato del Centro Democrático. Y no es el único caso: dos legisladores de la U desconocieron a su jefe natural y no votaron por Diana Fajardo. Tres de los votos liberales se volcaron hacia Motta. Lo hicieron los congresistas Sofía Gaviria, Viviane Morales y Luis Fernando Velasco. En otras palabras, una elección que demostró, una vez más, que la Unidad Nacional avanza hacia su dispersión.

Los 48 votos que consiguió Fajardo la posesionan ahora en un terreno que no es ajeno para ella. La nueva magistrada ya conoce los pasillos de la Corte Constitucional, pues antes de llegar a la Agencia de Defensa Jurídica del Estado, fue magistrada auxiliar de Clara Elena Reales, a quien le encargaron el despacho del exmagistrado Manuel José Cepeda en 2009. Fue allí donde conoció a Adriana Guillén, la exdirectora de la Agencia de Defensa y a la exmagistrada María Victoria Calle, quien la acogió en su despacho cuando se posesionó en 2009 y en donde trabajó hasta que Guillén le propuso que se fuera con ella.

Ahora regresa al tribunal como magistrada titular y como cuota fundamental para los liberales de la Corte. Hasta antes de su llegada, los balances políticos dentro del alto tribunal indicaban que los conservadores de pensamiento llevaban las de ganar. El ejemplo de cómo estaban las fuerzas dentro de la Sala Plena se evidenció a comienzos de mayo con el fallo del fast track. Los conservadores, Luis Guillermo Guerrero, Carlos Bernal, Gloria Ortiz (liberal en temas morales), José Antonio Cepeda e Iván Escrucería, votaron a favor de tumbar dos numerales del mecanismo especial para implementar el acuerdo.

En la otra orilla quedaron Alejandro Linares, Antonio José Lizarazo y Alberto Rojas. Y es precisamente a este grupo en donde entraría la magistrada Fajardo, con el consecuente cambio de fuerzas: los conservadores serían cuatro y los liberales cinco. Este panorama es temporal. En la Corte Constitucional todavía queda un magistrado encargado, a la espera de que la Corte Suprema presente la terna que hace falta para completar la Sala Plena. El panorama no es claro. De acuerdo con fuentes consultadas por este diario, quienes llevan la delantera en esta puja son: Wilson Ruiz, Magda Acosta y Luis Benedicto Herrera.

Con resultado de esa terna y de la posterior elección en el Senado, se terminará de configurar la Corte Constitucional de los próximos años. Un tiempo crucial para la implementación del Acuerdo de Paz, pero también para que el alto tribunal siga en la tarea de llenar los vacíos que ha dejado el Congreso en materia de aborto, dosis mínima, matrimonio igualitario u objeción de conciencia, en la incesante lucha por proteger a las minorías.

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