21 Nov 2019 - 10:17 p. m.

Los esquemas de la UNP en zonas rojas

Escoltas de la Unidad Nacional de Protección denuncian que tienen que lidiar con amenazas en su contra y precariedad laboral, lo que hace cada vez más difícil prestar sus servicios a personas que lo necesitan.

Juan Sebastián Lombo / @JuanLombo/ jlombo@elespectador.com

La Unidad Nacional de Protección aseguró que no puede dar “escoltas a los escoltas”.  / AP
La Unidad Nacional de Protección aseguró que no puede dar “escoltas a los escoltas”. / AP

León Jairo Rendón Ortiz y Róbinson Romaña Cuesta eran miembros de un esquema de escoltas en Chocó de la Unidad Nacional de Protección (UNP). Ambos cuidaban a líderes sociales y el pasado domingo 10 de noviembre fueron secuestrados por presuntos hombres del Clan del Golfo (también conocidos como Autodefensas Gaitanistas). Tras un par de días de incertidumbre, sus cadáveres fueron hallados: uno flotando en el río Atrato y otro en sus orillas. En medio de la tristeza y la dificultad para transportar los cuerpos con sus familias, quedó en el aire la pregunta: ¿Qué está pasando con los escoltas de esquemas de seguridad en zonas de alta peligrosidad?

La muerte de los dos escoltas fue antecedida por un crimen similar en el Cauca, a principio de mes. Fabián Rivera Penagos, que dirigía el esquema de un líder indígena de Corinto, fue secuestrado cuando estaba de permiso y su cuerpo fue encontrado baleado en Altamira, zona rural de Suárez (Cauca). Con tres homicidios de escoltas de la UNP en menos de un mes, El Espectador preguntó por la situación de los miembros de esquemas de seguridad en las zonas en las que se han reportado mayores índices de violencia y presencia de grupos armados en tiempos recientes. Para ello se puso en contacto con escoltas que operan en Chocó, Urabá, Bajo Cauca, Cauca, Caquetá, Nariño y Catatumbo.

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