Durante la visita de Bill Clinton a Colombia, el 30 de agosto de 2000, el patrullero Mauricio Soto, que había trabajado en el Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) y en ese momento integraba la Fuerza Disponible, fue atacado con una papa explosiva durante un enfrentamiento de la Fuerza Pública con encapuchados, lo que le causó la muerte. Cerca de cumplirse quince años de ese hecho, ocurrido en las puertas de la Universidad Nacional, sigue vivo el debate sobre la violencia que aqueja a los centros de educación superior. El comandante de la Unidad Nacional Antidisturbios, teniente coronel Gabriel Bonilla, quien cuenta con una larga trayectoria, analiza el tema.
¿Hoy se podría repetir un caso como el del patrullero Soto?
El Esmad ha evolucionado. La experiencia nos ha permitido generar procedimientos más seguros y la institución nos ha dotado de elementos para enfrentar estas situaciones. Nuestra protección ha demostrado ser muy efectiva, pero siempre hay personas que buscan nuevas formas de vencerla.
¿A qué armas se han enfrentado en los disturbios que se presentan ocasionalmente a las afueras de las universidades?
El 20 de mayo tuvimos diez patrulleros lesionados porque ahora a las “papas explosivas” les agregan esquirlas. Hemos sido atacados con elementos más contundentes. En la Universidad del Valle el subintendente José Libardo Martínez murió por un ataque con arma de fuego en 2012. También el patrullero Uriel Andrés Rincón Muñetón fue víctima de un elemento explosivo en la Universidad de Antioquia y perdió una pierna.
¿Cuál es el balance de heridos en estos enfrentamientos?
En 2014 fueron 25 en 66 procedimientos que desarrollamos en universidades públicas. Este año han aumentado, pues para la fecha hemos realizado 44 procedimientos y hay 19 lesionados.
Se ha cuestionado el uso de armas no letales para disipar protestas y hay quienes las consideran mortíferas. ¿Cómo es su manejo y qué tipo de estas armas tiene el Esmad?
La ONU estableció que los cuerpos de policía deben tener armas que generen el menor daño posible cuando se tienen que enfrentar estos desórdenes. Por eso la Policía adquiere armas no letales avaladas por ese órgano internacional. Por ejemplo, agentes químicos, granadas de aturdimiento, entre otras, con las que se busca que en una confrontación civil no se tengan que emplear armas de fuego. También están las granadas de gas lacrimógeno para dispersar a la gente. La munición de goma se utiliza cuando la confrontación se exacerba y las armas disuasivas como el gas no logran su efecto.
¿Cuáles son las universidades en las cuales se presentan más confrontaciones con el Esmad?
La Nacional ha sido la más renuente, pero indudablemente está entre las mejores cinco del país, con estándares de calidad altísimos, y la admiramos. Dentro de las universidades públicas ha existido una tradición de lo que algunos estudiantes llaman “tropel”, “capuchos”, aunque también existen desarrollos de la protesta legítima que tienen los estudiantes en ciertos escenarios.
Denos un ejemplo...
La Mesa Amplia Nacional Estudiantil (MANE) ha desarrollado actividades pacíficas y muy coordinadas. A las universidades públicas muchos jóvenes asisten para educarse y generar cosas positivas, pero también hay otras personas que llegan a generar estas situaciones.
¿Qué mensaje les da a quienes están detrás de la capucha?
Estamos todos comprometidos con un proceso de paz, creo que viene una nueva dinámica en el país. Ningún tipo de violencia es el camino para generar un reclamo legítimo. Se vienen presentando escenarios muy interesantes de movilización social en donde las personas, de cara abierta, desarrollan procesos sociales que, obviamente, protegemos. Como Fuerza Pública estamos dispuestos a brindarles la seguridad necesaria para que se desarrollen. Viene un nuevo período donde los estudiantes deben generar propuestas, debate, y no dejar que se llegue a acciones violentas.
Y considerando eso, ¿qué hace el Esmad frente a la protesta social?
Somos conscientes de que es un derecho legítimo y constitucional, siempre que se haga bajo parámetros establecidos en las leyes; que se desarrollen en paz y que no afecten los derechos de las personas que no participan en esas protestas. Mi derecho va hasta donde empieza el de los demás.
Son conocidos los señalamientos de agresividad a los hombres del Esmad, ¿qué nos puede decir de ello?
Para ingresar al Esmad se tiene estructurado el perfil de cómo debe ser su personalidad y su reacción ante situaciones de alto estrés. Se busca que sea una persona que se pueda controlar, pero hay que entender que detrás de la armadura hay seres humanos que se equivocan, que sienten temor y enojo. Es natural que en algunas circunstancias, ciertas personas se salgan de lo que está establecido y pierdan el control. Ello no está permitido ni tolerado y tomamos los correctivos necesarios.
¿Qué impacto ha tenido la vinculación de mujeres al Esmad?
Comenzaron en 2011. Se vio la necesidad de darle una cara diferente al grupo. Ello nos ha evitado muchas confrontaciones. Suelen trabajar en actividades sociales, con niños, adolescentes, hablando en los colegios del derecho que tiene la comunidad a la protesta pero ajustándose a la ley.