25 Apr 2010 - 10:47 p. m.

Mapiripán, a la espera de otro juicio

Fiscalía sindicó a ‘Martín Llanos’ y a su padre de haber cooperado con los ‘paras’ de Urabá en la masacre de Mapiripán.

Redacción Judicial

La justicia ha documentado cómo en 1997, cuando los paramilitares comenzaron a expandirse hacia el suroriente del país, las Autodefensas Campesinas del Casanare (Acc) resultaron aliados fundamentales de la casa Castaño. Comandados por Héctor José Buitrago (Tripas) y su hijo Héctor Germán (Martín Llanos), operaban en el Meta, Casanare y parte de Boyacá a sus anchas. Sin embargo, una reciente decisión de la Fiscalía, en la que se pidió asegurar a los Buitrago y a un tercer hombre, William Fredy Suárez, por la masacre de Mapiripán, se convirtió en la primera decisión efectiva que apunta a condenar a las Acc por la masacre de Mapiripán, ocurrida el 15 y el 20 de julio de 1997.

El organismo construyó la medida de aseguramiento, que eventualmente podría traducirse en un llamado a juicio contra los Buitrago, con base en las declaraciones de varios ex integrantes de las Auc. Uno de ellos, Bernardo Rendón Quintero, explicó que las masacres de Mapiripán —en la que murieron 49 personas y desaparecieron un número indeterminado— y Puerto Alvira —ocurrida el 4 de mayo de 1998 con un saldo de 27 personas asesinadas— fueron coordinadas por ‘Los Buitragueños’ y las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (Accu) en una hacienda llamada La Bendición, localizada en Bajo Melua, vereda de Puerto López (Meta).

El ex comandante ‘para’ Elkin Casarrubia, alias El Cura, también le dio un extenso testimonio a la Fiscalía que resultó bastante útil para el organismo a la hora de empezar a descifrar la responsabilidad de los Buitrago, padre e hijo, en estos hechos. El Cura, condenado a 22 años de prisión por su participación en la masacre de Mapiripán, señaló que los paramilitares, una vez dejaron el municipio donde tuvieron lugar la mayoría de las muertes, llegaron a La Cooperativa, corregimiento de Mapiripán, para concluir la barbarie que las Accu habían comenzado días atrás. Cerca de 50 hombres de ‘Los Buitragueños’, comandados por William Fredy Suárez (alias Chorote), habrían arribado a La Cooperativa y, lista en mano, habrían asesinado a unos siete habitantes.

En su relato, Casarrubia Posada aseveró que los crímenes cometidos conjuntamente por ‘Los Buitragueños’ y las Accu en Mapiripán y La Cooperativa dio origen al bloque Centauros, el cual, comandado por Miguel Arroyave, posteriormente combatió a muerte a las autodefensas de Tripas y Martín Llanos, disputa profundamente ligada al tema del narcotráfico. De hecho, por este delito, Héctor José Buitrago ya fue condenado. Según El Cura, durante los hechos de Mapiripán, el corregimiento La Cooperativa fue utilizado “como la base de operación” y agregó que ‘Los Buitragueños’ llevaron una avioneta para transportar los heridos.

Efraín Homero Hernández, alias Armero, narró en versión libre que previo a la masacre, entre enero y febrero de 1997, 80 paramilitares fueron enviados a los Llanos. Luego de llegar a San José del Guaviare, dijo Armero, fueron transportados hasta San Martín (Meta), en donde fueron recibidos por integrantes de ‘Los Buitragueños’ que, además de patrullar con ellos de ahí en adelante, les proporcionaron material de intendencia. De acuerdo con Armero, 60 hombres de las Acc, junto con 80 de las Accu, se encargaron de conformar un anillo de seguridad “para que la guerrilla no fuera a entrar. Todos estos testimonios, junto con el de Eliécer Romero Herrera, indicaron que Chorote fue hombre clave para el desenlace de esta masacre.

De esta manera, Héctor José Buitrago Rodríguez, también conocido como El Patrón, tendrá que afrontar ahora los cargos por la masacre de Mapiripán. Capturado por la Policía el 6 de abril pasado en inmediaciones de la represa del Neusa (Cundinamarca), este ‘patriarca’ del paramilitarismo deberá sumarle a su vasto prontuario, que incluye delitos como concierto para delinquir, homicidio, desplazamiento forzado, conformación de grupos sicariales, secuestro y terrorismo, uno de los peores crímenes colectivos perpetrados por las autodefensas, considerado por la Fiscalía como un crimen de guerra y de lesa humanidad. Tripas, Martín Llanos y Chorote deberán responder, en este caso, por los delitos de concierto para delinquir, homicidios, secuestro y terrorismo.

A pesar de que, según se ha documentado, alrededor de 400 paramilitares participaron en la masacre de Mapiripán, hasta la fecha pocos han sido castigados. La Nación fue condenada por la Corte Interamericana  de Derechos Humanos en 2005 y, en un fallo ejemplar e histórica, hace cinco meses, el Tribunal Superior de Bogotá sentenció al general en retiro Jaime Humberto Uscátegui Ramírez a 40 años de cárcel y rechazó su argumento de que no tenía competencia sobre esa zona. En 2003, el Juzgado Segundo Penal del Circuito Especializado de Bogotá condenó a Carlos Castaño junto con el coronel (r) Lino Sánchez, dos sargentos y un cabo del Ejército por estos hechos también.

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