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Más de 60 drogas nuevas están llegado a Colombia y están siendo camufladas en productos de consumo diario para que no puedan ser identificadas y decomisadas por las autoridades. Según encontró la Policía, los criminales hacen uso de nuevas tecnologías y procesos químicos para cambias aspectos claves de las sustancias como su color y olor para ser introducidas al mercado sin ser detectadas.
Según explicó el Centro Internacional de Estudios Estratégicos Contra el Narcotráfico (CIENA) de la Dirección de Antinarcóticos de la Policía, hay una transformación sin precedentes del narcotráfico en cuanto al uso de la tecnología. De acuerdo con la información institucional, están integrando ciencia, innovación y tecnología para evadir controles y expandir los alcances criminales a nivel global.
La jefa del CIENA, la teniente coronel Eliana Ruiz Riascos, “el narcotráfico ha demostrado una alta capacidad de adaptación e innovación en sus procesos para evadir los controles de las autoridades. Tenemos el camuflaje químico donde se utilizan productos normales como café o condimentos para ocultar la cocaína y evadir los controles”.
Según la institución, la nueva lógica de los criminales es incorporar expertos en química, procesos industriales y tecnologías emergentes en sus procesos, para “disolver, impregnar o transformar sustancias ilícitas en productos de uso cotidiano”. Este fenómeno, dicen, marca un punto crítico para la lucha contra el narcotráfico, porque la droga ya no es identificable a simple vista y puede circular como un producto legítimo. Esa circulación, dice la Policía, “eleva el riesgo para consumidores y para que las autoridades lo detecten”.
De acuerdo con sus cifras, el CIENA ha identificado 68 nuevas sustancias psicoactivas en Colombia, mientras que a nivel global ya se superan las 1.300. Según la Policía, las drogas más peligrosas que están siendo camufladas son:
- Fentanilo, de alta letalidad.
- Xilacina, conocida como ‘droga zombi’.
- Análogos sintéticos con efectos impredecibles.
La combinación de estas sustancias, a la que se le conoce como polidrogas, multiplica el riesgo de intoxicación, dependencia y muerte, según advierte el centro. “Difícilmente uno puede identificar una sustancia por su apariencia, por su olor e inclusive por su sabor”, explicó el mayor Andrés Marín Morales, investigador del CIENA.
Asimismo, señalaron que hay casos “en los que personas consumen sustancias sin saberlo, pues están camufladas en productos como dulces o alimentos y se encuentran hasta en entornos escolares”. Para hacerle frente a la problemática, la Policía está empleando “tecnologías de detección avanzada en puertos, aeropuertos y territorio, pruebas rápidas en campo para identificar ketamina, benzodiacepinas y derivados, análisis estratégico e inteligencia internacional y cooperación transnacional contra redes criminales”.
A la par, han aumentado las estrategias de prevención en comunidades, instituciones educativas y sectores productivos sobre las nuevas dinámicas del narcotráfico. Además, advierten que “el narcotráfico ya no solo trafica drogas, sino que trafica engaño, manipulación y riesgo oculto”.
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