Este sábado 2 de mayo se llevaron a cabo distintos actos de conmemoración de la masacre de Bojayá, ocurrida en 2002, en donde murieron más de 70 personas del municipio del Chocó. El acto incluyó el pedido de perdón por parte del Estado, que fue liderado por el Ministerio de Defensa y otras carteras, quienes estuvieron con la comunidad y atendieron distintas actividades con las víctimas.
En la jornada hubo actos culturales liderados por las cantaoras de alabaos, una eucaristía y la siembra de árboles en honor a las víctimas del conflicto armado. Todo, con el fin de recordar a las 79 personas que murieron, entre ellas 48 de niños y niñas, cuando un cilindro bomba impactó la iglesia de Bellavista, donde la población civil se había refugiado en medio de enfrentamientos entre la entonces guerrilla de las Farc y grupos paramilitares.
La tragedia ocurrió a pesar de que, para ese entonces, la Defensoría del Pueblo había emitido alertas tempranas que no fueron atendidas por las autoridades. “Hoy, las comunidades mantienen viva la memoria como un acto de resistencia y como base para exigir verdad, justicia y garantías de no repetición”, expresó la Defensoría, que también hizo parte de las actividades de este 2 de mayo.
En medio de la conmemoración, la entidad adelanta jornadas de orientación, asesoría y toma de declaraciones a víctimas del conflicto armado en los municipios de Bojayá, Vigía del Fuerte, Carmen del Darién, Murindó, Riosucio, Unguía, Acandí, Belén de Bajirá y El Retorno. Dicha recolección se realizará hasta el martes 12 de mayo.
“En los primeros cuatro días de atención, se han tomado 70 declaraciones individuales, se han realizado más de mil asesorías y atenciones. La entidad también impulsó un espacio con 250 jóvenes afrocolombianos e indígenas de diferentes corregimientos de Bojayá, orientado al diálogo, la reflexión y la construcción de proyectos de vida”, dice la Defensoría.
Dentro de la jornada de conmemoración, por ejemplo, se desarrolló la “Travesía del Buen Futuro”, que fue un ejercicio centrado en la participación ciudadana, la protección del medio ambiente, el derecho emergente al buen futuro y el derecho al deporte y al uso del tiempo libre.
“Para la Defensoría del Pueblo es fundamental escuchar y compartir los sueños y esperanzas de las comunidades. Estamos aquí para que esta conmemoración no solo recuerde el dolor del pasado, sino que abra espacios de diálogo y reflexión para construir futuro. No solo alertamos sobre los riesgos: mantenemos nuestras puertas abiertas para escuchar, acompañar y activar respuestas frente a las necesidades de las comunidades”, dijo desde el lugar la vicedefensora del Pueblo, Paula Cristina Aponte.
En la jornada, la entidad también se refirió a que persisten fallas estructurales del Estado, las cuales, sumadas a la persistencia de la violencia y a las limitadas oportunidades en educación y empleo, debilitan a las comunidades del Chocó. Asimismo, reiteró el llamado al Estado para avanzar en “la garantía efectiva de los derechos de las víctimas, fortalecer la participación en los territorios y adoptar medidas que contribuyan a la no repetición, reconociendo en la memoria un pilar fundamental para la construcción de paz”.
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