
La minería ilegal de oro, con ingresos que superan los USD 22.000 millones, dejó de ser una actividad marginal para convertirse en una de las principales fuentes de financiación de grupos armados.
Foto: Ejército
A las 2:20 de la tarde del 17 de abril, dos helicópteros del Ejército rompieron el silencio sobre la vereda Las Cruces, en Ataco (Tolima). Desde el aire, lo que se veía no era solo una mina ilegal de oro: era un territorio transformado por la explotación. Un parche de bosque talado, más de 20 huecos llenos de agua, montículos de tierra de hasta seis metros y, en medio del barro, decenas de personas moviendo bateas. Alrededor de 100 personas entre hombres, mujeres, niños, todos cubiertos de lodo. Abajo, el Estado llegaba tarde; arriba, la...
Por Valentina Gutiérrez Restrepo
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